Archive for the ‘televisión’ Category
Hildebrandt is back!
El comercial que anunciaba el regreso de Hildebrant a la tv me parecía pésimo, acorde con la producción de RBC. Sin embargo, se le quiera o se le odie, no se le puede restar mérito periodístico a César Hildebrandt. No se le puede restar ni un poquito porque mérito le sobra, tanto como soberbia.
El nombre del programa me encanta, me parece acertadísimo para un personaje como él, aunque su perrito (a lo urraca de Magaly… tal vez un día aparece apapachando a uno tamaño natural), no me causa gracia, sino más bien me extraña. Aunque sí me cause gracia el comercial en el que desprende la idea que él es el cambio que la tv necesita. ¿Qué cambio? Si todos los programas de tv que le he visto son idénticos! En todo caso, si es bueno que regrese, porque su voz discordante siempre se extraña, pero cambio…
Por lo que sea. Si a estas alturas ya se dieron cuenta que Hildebrandt me inspira sentimientos de amor/odio, comprenderán que considere que la mejor nota que encontré sobre el retorno de Hildebrandt a la televisión, es de Fernando Vivas. Ya que yo sólo vi cinco minutos del programa en cuestión, y no me quería quedar sin poner en la blogósfera alguito sobre el tema, haré algo que normalmente no hago: copiar y pegar:
Nunca tan austero
Por Fernando Vivas
Seré franco: No he extrañado a César Hildebrandt. Su última temporada, en Canal 2, desbordó en campañas contra las primicias y coberturas ajenas. En mi modesta opinión, no fue el sistema el que acabó con su áspera presencia en el verano electorero del 2006 (no creo que, de quedarse, hubiera hecho campaña por Ollanta Humala), sino, sobre todo, el ‘periodismo de periodistas’ (copio el concepto de Rosa María Palacios), que desbarró su línea editorial hacia la irresponsable bronca de colegas.
Seré equitativo: Sin embargo, nadie como Hildebrandt para elevar el nivel discursivo y reflexivo de la conducción televisiva, para poner los puntos sobre algunas íes que apenas quedan registradas por otros. El domingo, por ejemplo, “Cuarto poder”, difundió notas que dejaban al descubierto que el Poder Judicial es el primer obstáculo en la lucha contra la corrupción. Pues la pareja de conductores de ese solvente programa no fue capaz de sacar una conclusión como la que hizo CH en su modestísimo espacio, sin siquiera haber aireado notas reveladoras propias.
Extrañaba, eso sí, su humor improvisado sobre la mesa. Solo él puede fruncir la nariz, al final de una nota sobre la masacre de Putis y la impunidad militar, para decir del ministro de Defensa, “aquí huele a gato quemado”. Que no es injuria grave tratándose de un Ántero Flores-Aráoz que tiene más correa que fajín.
Y extrañaba la batería de gestos y reacciones que acompañan una entrevista como la que padeció su amigo el caricaturista Alfredo Marcos sobre sus conflictos de intereses. La verdad es que CH se reprimió para no dejarlo calato como una de sus criaturas cómicas, pero le sacó elocuentes semiperdones.
Seré realista: “El perro del hortelano”, su reciente aventura en RBC, tiene pocos recursos para cumplir sus pretensiones. Lo que vi pareció una cabina radial televisada, una mesa para tramitar denuncias traídas por terceros. Ojalá CH hile fino y limpio para ampliar su base y evitar nuevos desbarres.
Seré frívolo: Ese perro de peluche que ladra con pilas está bueno para un conductor de taxi, pero no para uno de TV.
Buenísima columna, ¿o no?







