Archive for the ‘sociedad’ Category
Ay, la Navidá
Se acabó el congestionamiento de peluches, juguetes, y voces al estilo de “compre acá señorita, para los niños de la casa” (que cuernos le hace pensar que hay niños en mi casa), “lleve esto bonito para su mamita” (definitivamente no tienen una mamá tan exigente como la mía). Eso sin contar la avalancha de canciones de Los Toribianitos, los amigos que se ponen grinchescos, los que se ponen feeling, y los que comparten contigo el no-se-que-cuernos-decir-en-navidad.
Se acabó. Y dejó como saldo una deuda más grande de la que ya tenía con el BCP y su tarjeta Visa clásica, a mi familia contenta, una tarde melancólica en casa viendo pelis que ya he visto mil veces, jugando con mis sobrinos, leyendo libros que me daba flojera leer, corrigiendo exámenes que me daba flojera corregir y escuchando música que me aloca escuchar (ante la mirada asustadiza de mi madre y mis sobrinos), y un par intercambio de regalos que me dejaron bastante mucho muy contenta.
Así, en Navidad siempre hay una criatura que nace en la Maternidad de Lima pasada la media noche, que se llamará Jesús, que su madre se llamará Virgen María, que su padre será carpintero (fuck! lo siento chato, pero a ti también te llamó la atención). Y habrá entonces coleguitas que recogiendo su lagaña se planten en la puerta de la Maternidad. Y, cobrizos o no, nadie querrá saber (al menos por dos semanas) de faenones, de sueldos de congresistas, de votos voluntarios y demás. Es más, de chiquita yo pensaba que hasta Al Capone descansaba en Navidad. Y en las mesas de informaciones se reza por no tener que trabajar más de lo debido, porque es Navidad y la tradición y hasta los comerciales, mandan a pasarla con la familia.
Vaya como somos. Siempre necesitamos excusas (los famosos hitos llamados “día de”) para ponernos feeling, para pensar un poquito en lo que signfica (o en lo que no significa) la familia o las personas que se quiere. Porque vamos, hasta a quienes se ponen grinchs es porque las navidades los han movido. Después de todo, tanta publicidad de gente sonriendo en la tele y llevándose panetones, pavos, champagnes y regalos no sólo te dicen “compra, compra”. También te venden (o lo intentan) la idea de cómo ’se deben’ pasar las fiestas, que no hay otra.
Sinceramente nunca me han gustado los comerciales navideños. Excepto uno, que adoro y que sale gratuitamente de mi empolvado baúl de los recuerdos para ponerme nostálgica, y que me es imposible encontrar en el YouTube y que fue la causa de mi melancolía este año.
Esta vez saltó a mi cabeza mientras le contaba a Gianfranco (mi ahijado) que cuando era chiquita después de cenar en casa, iba a tomar chocolate caliente a la casa de la ita (mi vecina y abuelita postiza a falta de… y QPD hace 6años). La ita tenía una sala muy bonita, donde (según yo y mi inocente ignorancia de entonces) se había grabado el comercial navideño de Hogar.
Ese comercial donde salen dos bebes abriendo regalos, y aquellos bebes pasaron por todas las etapas por las que puede/debe (según nos enseñaron en el colegio, ejem) un ser humano, hasta llegar a viejitos, siempre intercambiando regalos con una sonrisa, con un abrazo, con la canción de Louis Armstrong “What a wonderful world” de fondo. Bueno, con el recuerdo de ese comercial regreso a la sala grande, al árbol gigante, las colonias chispita (osu), el chocolate caliente y la torta de galletas de vainilla y chocolate de la ita (una delicia).
Whatever. Mi idea de Navidad que plasmé el año pasado no ha cambiado. A lo largo de mi carrera artística se murió Papa Noel, encontré demasiadas contradicciones de quienes decían que “lo importante era que naciera el niñito Jesús”, sigue muriendo gente inocente en Afganistan y el loquito de la esquina de mi casa sigue estando loco. Por eso abrazo más fuerte a la gente que quiero y me gusta pensar el significado del nacimiento de alguien que cambió el mundo, en qué cosa implica en estos tiempos cambiar el mundo y en que siempre el mejor regalo es el que no encuentras en Saga, porque en Saga Falabella no está lo que busco.
Por ejemplo, el comercial de Hogar, que tampoco encuentro en el Youtube. ¿Alguien me puede ayudar a buscarlo?
Les dejo la cancioncita, sonrían! como el Armnstrong. Imposible? Mmmm
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Derechos (o izquierdos) para cobrizos y no cobrizos

Antes que acabe el día tengo que retractarme y reconocer todo el peso que le termino dando a los “días de”. Tal vez por eso, con el día en el que se recuerda la promulgación de la Declaración de los DDHH, me encantó leer este post de Jacqueline Fowks, pues me trajo a la cabeza ideas que andaban sueltas por ahí, pero sobre todo asentar la creencia (cada vez más firme), en el gran problema que tenemos (o nos creamos), al creer que ciertos derechos son exclusividad de un solo grupo.
En este caso, y tras el aun tortuoso camino de reconciliación que vamos transitando, parece que los derechos humanos fueran más de los izquierdos, en afán de recompensa de todo lo vivido y/o sobre todo lo no vivido. Porque, a todo esto, ¿realmente estamos transitando un camino de reconciliación, o eso es algo que pensamos es exclusivo de quienes vivieron la violencia en sangre propia?
O sea, de que sirve que estén publicados hace 60 años si todos los días parece que los únicos derechos que importan son los míos y claro, los de la gente que quiero? Y esto. Leía la declaración y me ponía a pensar en cuantas ocasiones derechos e izquierdos han sido pasados por alto con toda la frescura del mundo, sin que eso produjera mucho más que un post, un reclamo o un ¡qué bárbaro! de nuestra parte.
No pues, no seremos todos iguales mientras Alan siga diciendo que los verdaderos peruanos somos cobrizos, en la Plaza de Acho y no en… la CADE, por ejemplo. No voy sólo a la falta (o sobra) de litio de Alan, sino a la falta o sobra de (des)vergüenza de la gente para dejarse maltratar: un par de palabritas de esas que encandilan oídos y corazones, bastan para devolver la calma al cinco minutos al pueblo que mostraba húmeda disconformidad.
No, no sugiero un levantamiento popular: sugiero que se deje de tirar bolsitas de agua, pero también se deje de vender el voto y la vida a todo aquel que nos regale palabras bonitas. (Palabras enamoradoras, dignas de una telenovela mexicana. O sea, acabo de culpar a las novelas mexicanas no sólo de destrozar la cultura afectiva Latinoamericana, sino también la cultura política).
No sirve mientras el Ocram haga una encuesta en la calle preguntando quien es peruano, y más allá de la broma se reconozca como peruano a Evo por los rasgos andinos, y luego los encuestados no se den cuenta de la tremenda tontería que están diciendo al reconocerse distintos a Evo (él es cobrizo, yo no) y también reconocerse peruanos. No pues, no mientras creamos que el racismo o la deshonestidad sean los principales problemas de nuestro país, pero por culpa del otro, no mía.
Y al cuerno con la declaración universal, con las declaraciones de Donayre, y con todos los que lo llevan en hombros, literal o simbólicamente.
No, no quiero hacerla de grinch. El buen Jomra comparte la desazón. A buena hora existe la declaración que mantiene de alguna forma la diplomacia, la democracia y que al menos todos los 10 de diciembre nos hace pensar que los ciudadanos peruanos y los ciudadanos del mundo no somos (tan) diferentes y la idea no sólo es tratar al otro como se merece, sino hacer que a uno se lo trate como se merece. Y aunque el problema es que muchos no saben que, exactamente se puede hacer con eso, vale un aplauso a todos los que lo intentan desde distintas trincheras.
Por ejemplo, vale un aplauzo para el Lennon, que hace más de 28 años nos enseñó a imaginar un mundo distinto, con un mismo código, con una misma letra a millones de desconocidos, aunque se murió antes que yo naciera (no se perdió de mucho, yo evidentemente sí).
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Más que una fecha
Ayer fue el Día Mundial de Lucha contra el Sida, y realmente las estadísticas aquí son importantes para recordar que a cualquiera le puede suceder. Y no tienen valor real, en la medida que quienes tienen VIH y/o lo sufren, son más que números.
Copio completito el post del Uniberto. He leído muchas cosas sobre este día, pero las de mi blogger argentino favorito me parece el mejor, no sólo para citarlo, sino para compartirlo con el mundo.
Siempre en mi memoria
En el Día Mundial de la Lucha contra el Sida: por los que ya no están; por los que le pelean a la enfermedad en el día a día; por los que combaten contra el miedo; por los que sufren discriminaciones; por los que tienen temor del “qué dirán” y lloran en silencio; por los que saben de qué se trata realmente el dolor y el desamparo; por los que le ponen alegría al sufrimiento; por los que no tienen fuerza para hacerlo; por aquellos que no se preguntan - como decía el poeta John Donne - por quien doblan las campanas, dado que saben que las campanas doblan por todos; por quienes intuyen que el Día Mundial sólo debe ser una triste metáfora, ya que la lucha continúa todos los días; por quienes acompañan y por quienes aún no encuentran la forma de hacerlo.
Por todos y para todos, el recuerdo en las palabras poético-proféticas de John Donne: “Nadie es una isla completa en si mismo; cada hombre es un pedazo del continente, una parte de la tierra; si el mar se lleva una porción de tierra, toda Europa queda disminuida, como si fuera un promontorio, o la casa de uno de tus amigos, o la tuya propia; la muerte de cualquier hombre me disminuye, porque estoy ligado a la humanidad; por consiguiente, nunca preguntes por quién doblan las campanas: doblan por ti”. (Repetición del mismo texto escrito y publicado en este blog en los dos años anteriores, a días de la muerte por HIV de mi hermano Leonardo)
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Petrogate y otras causas de una depresión periodística
Yo no quería escribir sobre Petrogate. Como dijo mi profe de Taller de Periodismo de Investigación, Ricardo Uceda: No termino de entender el rollo de Discover. Pero no porque no entienda qué cosa sucedió, sino porque se ha dado tanta vueltas (muchas innecesarias) que el tema cansa, sobre todo porque como muchos otros temas, se está desviando jodidamente de las cosas importantes, y está desviando la atención de temas también importantes.
Primero me resistía a llamarle ‘Petrogate’, pero como van las cosas… aunque no creo que se baje a nuestro robusto presidente (o si?), si involucra a las cabezas y hasta se bajó un gabinete completo, entonces, vale el apelativo. Pero, entre tanto ‘faenón’ y ‘aceitada’, destapada felizmente por Cuarto Poder, me parece de lo peor que se hayan concentrado TODOS (medios tradicionales y alternativos) en Rómulo, como el aceitador, Lucianita, como la chica linda que tiene que estar involucrada sí o sí. Y bueno, quienes le han dado alguna cobertura a los temas de fondo, creo que han sido muy pocos, o se han perdido un poco en el (cyber)espacio.

Bueno, luego de la caída de Rómulo, y haciendo un repaso a los últimos acotecimientos, me declaré deprimida periodísticamente por varias razones:
1. ¿Cuál es el límite entre la famosa ley del lobbie y el tráfico de influencias? O sea, si existe algo tan surrealista como una ley para hacer lobbies, siendo a línea entre una cosa y otra, TAN delgada, ¿por qué se puede incumplir esta ley, como señala El Comercio en esta nota, y todos seguir viviendo tan tranquilos como si nada? O sea, que sólo haya una lobbista en el Perú que cumple esta ley ¿no les parece, coleguitas, un tema importante?
2. Es tan importante el saber quien chuponeó, como el sancionar lo escuchado en la conversación. Aunque la mayoría trata de destacarlo así, en algunos casos se pierde la pluralidad y ya me está sonando a que quien ‘defiende’ una cosa trata de no mencionar la otra. Al menos esa sensación que me queda, sobre todo después de escuchar la discusión RMP - Claudia Cisnero/Philiph Butters. Yo estoy de acuerdo con la publicación de los audios, pero el poner la difusión de la conversación como primer tema y el chuponeo en segunda, o visceversa, no hacen a nadie pontificador de nada. Vamos, no hay que perder la perspectiva, AMBAS COSAS son importantes. Un chuponeo ha denunciado un acto de corrupción, pero ¿se sigue chuponeando? ¿cuánta gente está siendo invadida en su privacidad? ¿cuánta gente inocente está siendo espiada en su intimidad? Como bien rescató Pamela de una frase del Chema “por sintetizar las cosas, en un afán por facilitarles la información al público, los periodistas dejamos de ver la realidad completa”. No pues! una cosa es el justo y necesario debate, otra la ‘partidarización’.
3. ¿Qué clase de periodismo queremos (los ciudadanos y los periodistas)? Aquí está la causa mayor de mi depresión periodística. Como dice el poli, me preocupa el futuro de mi profesión. Cierto que en la universidad las cosas se ven distinto, ‘cuando yo estè en un medio, haré o no haré x cosas’. Sin embargo en la universidad también nos enseñan (o recuerdan) que los medios son también empresas. No seamos ilusos, así funciona la vida, pero eso no quiere decir tiene que la empresa deba pasar sobre la necesidad de hacer un periodismo decente.
Hace poco mi amigo Manuel Enrique, se mandó con un post muy interesante sobre el periodismo. Tiene razón en algunas cosas, y aprovecho para mencionarlo ahora. Primero mi buen amigo, no generalizar. Sostengo, me quiero morir siendo periodista, como muchos otros de mi generación (y de otras) pero no a lo Zavalita, porque Zavalita no es el único modelo con el que podemos salir de las aulas, o empezar en la cancha (que no siempre es lo mismo). Déjame ser más optimista. Aun creo en ‘cambiar el mundo’ como cambiar mi mundo, sacarme el ancho por las cosas que creo y que quiero, por lo que considero justo…al igual que muchos otros, o como lo demuestra el ejemplo de muchos otros.
En esa línea, me pareció mostro que se abra un debate sobre el periodismo en el Perú a raíz del encarcelamiento de Magaly (periodista, nos guste o no) y de los petroaudios. Creo que el debate se desvió y terminó en un pleito periodístico que no iba a tener freno claro… y que lo tuvo con la salida de AAR de Perú21.De acuerdo o no con la línea editorial de dicho diario, y sin necesidad de santificarlo, creo que el descabezamiento de Perú21ha devuelto, de alguna manera, las aguas a su cauce, a parte del verdaderamente necesario debate, que creo resumo en la pregunta con la que empieza esta atropellada catarsis.
Lástima que ese sea el precio para que todos nos pongamos a pensar qué cuernos queremos o esperamos del periodismo o del ser periodistas. En como es cierto, eso de la fricción entre empresas periodísticas y periodismo. De cómo es bueno retirarse cuando lo crees conveniente y de cómo también es bueno quedarse como lo crees conveniente. De cómo es necesario saber jugárselas por lo que crees y de cómo el hecho de hacer un destape o publicar cierto tipo de información no sólo implica ‘hacerte famoso’, sino que conlleva una responsabilidad tan grande como la de Spiderman. Sobre cómo el periodismo si es un gran poder (el 4to?) y cómo nos hizo daño alguna vez (hace no mucho) que ese poder se centralizara, o que no existieran voces disidentes y razonables.
Retomando. El caso Magaly, creo que se debió enfocar por el lado de como lo de la ‘difamación’ puede terminar teniendo significados maleables y terminar convirtiéndose en una excusa para atacar a algunos periodistas (no de espectáculos). Lo sucedido este fin de semana con el Especial del Humor (que no veo y que no me gusta), aunque no es programa periodístico, me hacen regresar a esa reflexión, porque no creo que Rómulo León de puntada sin hilo.
Ojo, no digo que estemos ante el fin de la libertad de prensa, que estemos moviéndonos en medio de mafias que controlan publicaciones ni nada por el estilo. No a los fatalismos. Sólo reflexiono dentro de la depresión periodística, que me ha causado el pobre desarrollo informativo de lo de los petroaudios, el periodismo de periodistas y la salida de AAR (una patada al hígado y a la autoestima periodística por los ‘motivos’ que él explicó hoy) de Perú21.
Como mostró ayer Cuarto Poder, destapes de corrupción hay para rato. A ver como nos portamos con lo que viene (periodistas, blogger y ‘personas naturales’).
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¿Aborte a su congresista?
Anoche llegaba a mi casa muerta de sueño, cuando un sobre dónde se lee “Congreso de la República” me hizo abrir mis ojitos color pepita de níspero de par en par… entonces sonreía. No, no es que esperara que mis congresistas adoptadas me envíen sus datos operativos, pero el sólo hecho de ver el sobre en mi escritorio me emocionó.
Y bueno… la respuesta, la esperada:

Dos cosas: Primero, a quien haya ido a dejar la carta a mi casa, la próxima vez tenga la amabilidad de no levantarle la voz a mi señora madre, porque mi dirección yo la envié bien escrita, como tengo registrado en el cargo, y no es mi culpa que no hayan podido hacer una sencilla transcripción y por lo tanto esté mal consignada en la carta de respuesta… motivo por el cual se perdieron para llegar a mi casa. Y menos culpa de mi madre, que apenas ayer se enteró de este rollo.
Y Segundo… señor Velásquez Quesquen (a quien escuché en RPP): los bloggers no queremos ser contralores. Yo soy periodista, y sobre todo ciudadana. Qué están entendiendo ustedes por ejercicio de la ciudadanía… es otro rollo. Por otro lado, tal vez se están dejando llevar por los nombres de nuestros blogs, algunos bastante más pintorescos que otros. Pero como dijo Willie, en las cartas enviadas firmamos con nombre, apellido y DNI. No estábamos bromeando con nuestra cartita. Broma es la que nos están jugando ustedes al olvidarse que, si bien el blog es nuestra cyber-tribuna, nosotros somos de carne y hueso. Con deberes y derechos (bla, bla, bla) y todo lo que bien dice nuestra sacrosanta Constitución, esa de la que muchos de ustedes tanto verborrean.
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Algunas cosas sobre twitterlandia
El twitter no es un fenómeno nuevo para el mundo, pero para mi si. Bueno, relativamente. Saqué cuenta de twitter el año pasado, si no me equivoco en octubre… y no le encontré mayor utilidad hasta hace un par de meses que unos amigos (twitteros de vieja escuela), me dijeron que me estaba perdiendo un espacio entretenido y de intercambio de información importante.
Claro, al principio no les creí lo del intercambio de información, hasta que aumenté mi red de contactos. La inocente pregunta: What are you doing? que acompaña la también inocente y hasta tierna figura de la ballenita, es la excusa para que miles de personas se comuniquen entre sí… en 140 caracteres.

Trabajando en el diario aprendí a apreciar la importancia del número de caracteres, siempre luchando con el espacio, por ello, me llama la atención ver como en 140 caracteres la gente intenta intentamos transmitir más que un estado de ánimo, o una situación específica.
El twitter se convierte en una sala de chat un poco más “caleta”, pues primero tienes que sacar una cuenta, y organizar tus contactos: si cierras tu perfil, tus actualizaciones sólo las lee quien tu quieras. Quienes dejan su perfil abierto tienen más posibilidades de conocer gente (si eso es lo que buscan) o de expandir su mensaje entre más usuarios (si eso es lo que necesitan), por ejemplo el diario El País.
Twitter para todos los gustos: Ejemplo, ejemplo! En educ.ar encuentro datos muy pajas sobre los twitter y los twitteros (usuarios, twittertubies como diría Maku):
El estudio Why We Twitter: Understanding Microblogging Usage and Communities desarrollado a mediados de 2007 por investigadores de la Universidad de Maryland y de los Laboratorios NEC, estableció cuatro perfiles dominantes en el contenido de las entradas publicadas en Twitter:
a) trivialidades cotidianas
b) conversaciones en pequeñas comunidades
c) compartir información y direcciones URL
d) difundir noticias y opiniones
El twitter entra en la categoría del microbloggin. Claro, dado que un blog es un rollo muy personal en el que escribes sobre lo que te da la gana, lo que te gusta, lo que mejor manejas y lo que más te llama la atención, y en el twitter puedes hacer exactamente lo mismo… sólo que en menos caracteres, o en más de un “twitt”. ¿Reemplazar el twitter al blog? Creo que estamos muy lejos de poder lanzar esa afirmación, al contrario… se complementan: tienes mayor posibilidad de elevar tu nivel de lectoría si, por ejemplo, twitteas el link con tus post, o incluyes el link de tu blog en tu profile.

Hay oportunidades en las que algunas noticias se difundieron más vía twitter. Recuerdo por ejemplo la muerte de Constantino Carvallo, ya que tuve la mala suerte de llegar a la sala twittera con la novedad, o la liberación de Ingrid Betancourt, donde The Gost salió con la primicia. O los partidos de futbol que Christian Manrique y el fantasma comentan afanosamente en lo que llamamos “twitter sport“. Microbloggin, sin duda.
Interactuando (más allá de las comunidades)
Nunca pensé conocer (tanta) gente a través del twitter (bueno, a través del blog tampoco y ahora tengo buenísimos amigos). Gente con la que compartir información y realizar pequeños debates (y los famosos beertwitts, aunque no he asistido a muchos). Una red social pues.
Humberto Acciarriessi, es un amigo y periodista argentino que conocí en la twittósfera, con el nick de Uniberto. Hace poco, hizo un experimento interesante en su blog A través de Uniberto: inició la serie “twitter por twitteros“, donde varios de sus contactos se lanzaron con comentarios super personales y nada técnicos sobre lo que implicaba para ellos twittear.
Y por otro lado, dado que para algunos medios han “descubierto” las ventajas de acercarse a estas redes sociales, vemos que la CNN -por citar un ejemplo- hace que sus periodistas, vía twitter, se mantengan en contacto con el público constantemente. O sea, no es que el periodista, como ciudadano del mundo tenga una cuenta de twitter, sino que es una herramienta de chamba (donde se puede terminar mezclando lo personal con lo profesional, y eso tiene sus desventajas).
Lo bueno, lo malo o lo feo
Claro, no a todos les va a gustar el twitter. Seguramente hasta lo ven ocioso (como yo lo vi al principio) o inútil. Me llamó la atención, por ejemplo, una nota de El Comercio, donde la transmisión paso a paso, de un funeral. Una experiencia desagradable, y es válido que se haya hablado, a raíz de ello, de darle usos inadecuados a la herramienta, pues “Twitter es muy adecuado para hablar de los blogs o acerca de un discurso político, pero inadecuado cuando se aplica a una terrible tragedia familiar”. Para muchos esto es lógico, pero bueno…

Más allá del poco tino de algunos periodistas, tomando el ejemplo de la CNN, varios colegas están trabajando en explicar en muchas palabras por qué nos conviene usarlo. Aunque la explicación puede ser un poco ociosa para muchos, tal vez algunos si la necesiten. Como Mirko Lauer, que hace poco se mandó con una columna contra los twitters y los blogs, dando datos, creo incorrectos. Por ejemplo:
“Una página web llamada Twitter ofrece a sus lectores un acopio siempre refrescado de insultos de todas partes, y no está sola.
¿Insultos? Muchos teníamos una gran interrogante al respecto ¿A qué se refería Lauer? ¿Tal vez por un comentario de fabber, que él mismo ya aclar? Aunque yo dudo que Lauer haya leido el twitt al que hacen referencia, la frase en cuestión no es un insulto: que a fabber no le guste Lauer no es insulto eh.
En fin, si bien Lauer acierta en algunos de sus comentarios (no en el que he citado, pero lean el artículo completo), creo que quedarse con el lado menos amable, no es lo más inteligente. Me hace acordar a algunos profesores de la facultad que tienen a la tecnología de lejitos, porque a) le tienen miedo b) no es de su generación c) les da flojera actualizarse d) etc.
Todo esto no me entraba en 140 caracteres, por eso tenía que postearlo.
Curiosidades:En Cobertura Digital, encontré que hasta hay manuales de como usar el twitter, el youtube y demás, en Darcy.cl, Por qué los periodistas deben usar twitter, en el blog de Tanaka un artículo del NYT sobre la intimidad digital, en Cyberprensa tiene un artículo para principiantes:Twitter for dummies y no te pierdas esta: una encuesta sobre el perfil de los twitteros. Intersante mundillo.
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Por la Ley de Transparencia: adoptando a Nancy Obregón e Hilaria Supa
Mi turno de seguir una buenísima idea de Rosa María Palacios, que inocentemente comentaba en su columna de Perú21 de la semana pasada:
Si usted quiere hacer algo, mande una carta al Congreso pidiendo las cuentas de su congresista.
y contribuyo con el rebote de la campaña que mi querido amigo Willie (más conocido como el_paki en el cyberespacio) propuso, por ello, adopto un par de congresistas. La idea de la campaña me parece genial. Tenemos una Ley de Transparencia y Acceso a la Información que desde que salió (24 de abril del 2003), hasta ahora las instituciones públicas han venido cumpliendo como les ha dado la gana, si es que la han cumplido.
Bueno, ¿cuánto hacemos nosotros por ayudar al cumplimiento de ciertas leyes? ¿Acaso estamos tan acostumbrados a pasarlas por alto, que permitimos que todo el mundo las pase por alto? Bueno pues, para no pasarnos la vida quejándonos “que nadie cumple las leyes” o “que el Congreso no vale nada”, sin hacer absolutamente nada para intentar una suerte de cambio, me gusta un montón la idea de esta campaña. Adopta a tu congresista y reclama tu derecho básico de saber en qué gasta la plata que con tus impuestos se genera.
Yo quiero adoptar a dos, porque no sé, vamos a ver si me liga con alguna. Tengo que reconocer que la respuesta que estoy esperando del Congreso es algo así como “saturados de pedidos no tenemos capacidad operativa”. Señores responsables de la burocracía gubernamental, procrastinadores por excelencia, se supone que esa información la deberían tener disponible, se la pidamos nosotros o no.
Como dice Jomra, sin ánimo de hacer una cacería de brujas, o de acabar con el Congreso, pero si de darles una ayudadita para que sepan por dónde mejoraría su imagen, adopto a Nancy Obregón e Hilaria Supa. Sólo por curiosidad periodística y antoposociológica. Y aquií mi banner, (al menos uno de ellos):
Bueno, realmente no mandé un fax, sino que Héctor Daniel y yo nos dimos una escapada de la chamba para ir al Congreso y dejar nuestras cartas en mesa de partes, dónde un señor muy gentil nos miró muy feo cuando recibió las cartas. Gajes del oficio!
La Campaña es así:
1. Primero escoge a un congresista, si es que votaste por él, aún mejor.
2. Envíale la carta (lo ideal sería que la dejes en Mesa de Partes del Congreso, ya que el acuse de recibo del fax de la oficina de Administración, no consigna el número telefónico)
3. Pon en tu blog un banner. Te puedes bajar el PSD (sólo tendrías que meter la foto del parlamentario y su nombre).
Listo! Y bueno, ya somos varios no? Según la ley, en siete días tendrían que dar una respuesta… así que ayer empezó la cuenta regresiva. En mi carta consigné mi dirección, mi correo electrónico y todos mis números telefónicos posibles, así que esperaré sentada. “Seven days”.
Pd: pretendí hacer una lista de todos los que ya están embarcados en la campaña, pero ya somos tantos que se me pierde la cuenta. Así que para ver la lista completa y actualizada, en el blog del paki, en la barra derecha. No olvidemos que el seguimiento a este tema desde distintos ángulos es importante.












