Archive for the ‘personales’ Category
Ay, la Navidá
Se acabó el congestionamiento de peluches, juguetes, y voces al estilo de “compre acá señorita, para los niños de la casa” (que cuernos le hace pensar que hay niños en mi casa), “lleve esto bonito para su mamita” (definitivamente no tienen una mamá tan exigente como la mía). Eso sin contar la avalancha de canciones de Los Toribianitos, los amigos que se ponen grinchescos, los que se ponen feeling, y los que comparten contigo el no-se-que-cuernos-decir-en-navidad.
Se acabó. Y dejó como saldo una deuda más grande de la que ya tenía con el BCP y su tarjeta Visa clásica, a mi familia contenta, una tarde melancólica en casa viendo pelis que ya he visto mil veces, jugando con mis sobrinos, leyendo libros que me daba flojera leer, corrigiendo exámenes que me daba flojera corregir y escuchando música que me aloca escuchar (ante la mirada asustadiza de mi madre y mis sobrinos), y un par intercambio de regalos que me dejaron bastante mucho muy contenta.
Así, en Navidad siempre hay una criatura que nace en la Maternidad de Lima pasada la media noche, que se llamará Jesús, que su madre se llamará Virgen María, que su padre será carpintero (fuck! lo siento chato, pero a ti también te llamó la atención). Y habrá entonces coleguitas que recogiendo su lagaña se planten en la puerta de la Maternidad. Y, cobrizos o no, nadie querrá saber (al menos por dos semanas) de faenones, de sueldos de congresistas, de votos voluntarios y demás. Es más, de chiquita yo pensaba que hasta Al Capone descansaba en Navidad. Y en las mesas de informaciones se reza por no tener que trabajar más de lo debido, porque es Navidad y la tradición y hasta los comerciales, mandan a pasarla con la familia.
Vaya como somos. Siempre necesitamos excusas (los famosos hitos llamados “día de”) para ponernos feeling, para pensar un poquito en lo que signfica (o en lo que no significa) la familia o las personas que se quiere. Porque vamos, hasta a quienes se ponen grinchs es porque las navidades los han movido. Después de todo, tanta publicidad de gente sonriendo en la tele y llevándose panetones, pavos, champagnes y regalos no sólo te dicen “compra, compra”. También te venden (o lo intentan) la idea de cómo ’se deben’ pasar las fiestas, que no hay otra.
Sinceramente nunca me han gustado los comerciales navideños. Excepto uno, que adoro y que sale gratuitamente de mi empolvado baúl de los recuerdos para ponerme nostálgica, y que me es imposible encontrar en el YouTube y que fue la causa de mi melancolía este año.
Esta vez saltó a mi cabeza mientras le contaba a Gianfranco (mi ahijado) que cuando era chiquita después de cenar en casa, iba a tomar chocolate caliente a la casa de la ita (mi vecina y abuelita postiza a falta de… y QPD hace 6años). La ita tenía una sala muy bonita, donde (según yo y mi inocente ignorancia de entonces) se había grabado el comercial navideño de Hogar.
Ese comercial donde salen dos bebes abriendo regalos, y aquellos bebes pasaron por todas las etapas por las que puede/debe (según nos enseñaron en el colegio, ejem) un ser humano, hasta llegar a viejitos, siempre intercambiando regalos con una sonrisa, con un abrazo, con la canción de Louis Armstrong “What a wonderful world” de fondo. Bueno, con el recuerdo de ese comercial regreso a la sala grande, al árbol gigante, las colonias chispita (osu), el chocolate caliente y la torta de galletas de vainilla y chocolate de la ita (una delicia).
Whatever. Mi idea de Navidad que plasmé el año pasado no ha cambiado. A lo largo de mi carrera artística se murió Papa Noel, encontré demasiadas contradicciones de quienes decían que “lo importante era que naciera el niñito Jesús”, sigue muriendo gente inocente en Afganistan y el loquito de la esquina de mi casa sigue estando loco. Por eso abrazo más fuerte a la gente que quiero y me gusta pensar el significado del nacimiento de alguien que cambió el mundo, en qué cosa implica en estos tiempos cambiar el mundo y en que siempre el mejor regalo es el que no encuentras en Saga, porque en Saga Falabella no está lo que busco.
Por ejemplo, el comercial de Hogar, que tampoco encuentro en el Youtube. ¿Alguien me puede ayudar a buscarlo?
Les dejo la cancioncita, sonrían! como el Armnstrong. Imposible? Mmmm
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Yo si me acuerdo de cuando no había word
Extraño escribir en mi blog. Extraño sentarme en la computadora y poder soltar aquí todo lo que me pasa por la cabeza en cuanto a los temas que me interesan y no sólo las que me pasan. Pero así es la vida pues, uno no siempre puede hacer todo lo que quiere, pero tampoco me quejo, hago mucho de lo que quiero y me gusta.
El punto: cuando me di cuenta que extrañaba escribir aquí, me puse a pensar la vida antes del blog, antes del internet y antes de que la pc apareciera. Al menos en la mia. Y revisando mi reader que tiene más de 800 artículos sin leer (la gente que ociosa! o que bien distribuye su tiempo, caray…je), encontré este post, en uno de los blogs que más leo, el futuro del libro, que tiene que ver con lo que estaba pensando: El Ms Word cumplió 25 años, (manya, tenemos la misma edad) y Pc World hace un repaso visual muy paja sobre el procesador de textos que nos soluciona la vida. De el blog de José Antonio Millán también saco la imagen.

No sé ustedes, pero yo hasta que salí del colegio (1999) me defendía con la Remington de mi papá, la que aun sigo buscando como loca, pues la vendió sin avisarme. Quien habrá comprado esa reliquia… sabe Dios. Pero aun recuerdo cuando en primaria (uff) los trabajos los hacía a mano, lo que causó que mi madre me consiga desesperadamente cuadernos de caligrafía Palmer que nunca usé, para que tenga yo la misma letra que mi padre. Y cuando llegué a secundaria (1994), recién papá me confió la máquina de escribir para hacer mis trabajos.
Ese mismo año en el colegio instalaron el primer laboratorio de computadoras, y el primer programa que aprendimos a usar fue el paint. Nada de procesadores de texto. Aunque tengo un vaguísimo recuerdo de 1986, en el jardín de infancia con una computadora de monitor enorme, donde veíamos figuras animadas, mi primer contacto con las pc’s fue en el cole, con lo que les cuento líneas arriba. Entonces tuve un curso acelerado de Word Perfect y Q Pro en casa de mi vecino, un tío calvito y renegón. Y descubrí que la maquinita y yo nos llevábamos muy bien.
Fue recién en 3ero de secundaria (1997) cuando el Ms Word y yo tuvimos nuestro primer encuentro, durante las clases de computación. Aun así, en el colegio llevé dos años de mecanografía y uno de taquigrafía (válgame Dios con esos jeroglíficos, aun me sirven :D). Y bueno, pc en casa recién tengo desde el 2005, pero claro, desde que ingresé a la universidad (año 2000), el Word se convirtió casi casi en mi mejor amigo.
Aunque ahora, mi estimado Ms Word, debo decir que odio tu versión 2007 y que sigo escribiendo cartas a mano a las personas que más quiero y que se que pueden apreciar el leerlas en dicho formato. Igual, feliz 25 aniversario, porque yo también sé todo lo que cuesta llegar a los 25, y aunque nuestros caminos se cruzaron algo tarde, tenemos historia juntos, chochera. Ah, y también extraño a Clippo,a quien tanto odié alguna vez.
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Con la resaca de un concierto para no olvidar
Yo no suelo hacer cherry de mi chamba, pero después del concierto de Calamaro, y mientras aun tengo la sonrisa tatuada, la garganta inflamada y las baterías cargadas, luego de cantar, saltar, gritar, hacer 5 horas de cola, terminar con las piernas y la garganta destrozada, y gastar plata que no tenía para poder llegar a la segunda fila de VIP… se me ocurrió copiar y pegar la que escribí sobre el concierto en el blog del trabajo.
Como se desprende, soy recontra fan ( más impresiones de más fanáticos, en el blog deJorge Luis Cruz) Aunque es cierto que mucha gente estuvo más pendiente de la cámara que del concierto, creo que no fue mi caso. Tenía que tomar fotos para la chamba y muchos momentos kodak se me escaparon porque estuve más pendiente de coleccionar fotogramas en mi memoria, con canciones que son parte del soundtrack de mi vida. Ahí va.
Un concierto que se convirtió en la convención anual de fotografía digital, según el protagonista. Sucede que tras 10 años de espera, los hinchas también querían llevarse a Calamaro a casa.
“Quiero arreglar todo lo que hice mal, todo lo que escondí hasta de mí”. Cuando a las 8 p.m. sonó la primera estrofa de “El salmón“, el estadio explotó en gritos de acordes desordenados que poco a poco se pusieron a fila, siguiendo “la misma dirección, la difícil, la que usa el salmón”, y ya no volvieron a salir de sintonía. Siguiendo la dirección del ‘Comandante Porrito’, la dirección de Andrés Calamaro.
Concierto para fanáticos. 20 mil hinchas que gritaron, y adoraron a Andrés en el escenario. Que se entregaron a sus acordes con la frescura de quien acaba de despertar de un sueño. No importó esperar tres u ocho horas bajo el sol que quemó a la entrada del Monumental: tras 10 años, un par de horas no eran diferencia.
Como tampoco era diferencia gastar la plata que muchos no tenían para ir a primera fila: 300 soles (que en reventa bajaron a 150), o menos, según daba la economía, la propina, el fanatismo o la suerte (para ganarse una entrada).
Los críticos dicen que no es buen cantante; solo buen compositor. Pero ellos no estuvieron en el concierto, dónde la multitud afirmaba que aunque Andrelo tenga cada insensatez y se pueda equivocar, los presentes matarían por cinco minutos más, porque por él todos conocen el estadio Azteca, saben que Elvis está vivo y saben que decir “soy tuyo” no es lo mismo que decir que algo va a quedar adentro tuyo siempre. Liviano como la espuma de las orillas, así se deslizó el salmón en el escenario y el público en la explanada.
El viento frío se llevó una mezcla de pasiones y voces que salían de las gargantas de todos los chicos que hace mucho lo queríamos ver, con suficiente ímpetu para dejarlas inhabilitadas. Y así se fue Andrés, mientras el público juraba vivir para repetir otra vez este momento.
Prometió volver antes de que pasen 10 años otra vez. Y ese será el deseo que muchos seguirán pidiendo siempre que pasa un tren.
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Periodistas!
Debo dejar de ser el grinch de los días de… sino, no podría decir hoy, Feliz Día Coleguitas. Aunque aveces creo que el periodismo aun se debate entre ser cumplidor y ser mediocre, (hay muy pocos atisbos de brillantez… ), debo reconocer que me parece que la prensa está mejorando con relación a años anteriores.
Claro, la referencia primera que tengo de la prensa es de la época fujimorista (soy del 83, no recuerdo prensa de la época primera de Alan, excepto por las historias de Somos llamadas “Memorias de una limeña”), y luego la prensa satanizadora del nada santo presidente Toledo (afán de reivindicarse), veo esta prensa en la que me toca vivir y felizmente trabajar, con buen ánimo. Confío en que más temprano que tarde dejaremos de ser portadores de un mar de conocimientos con una punta de dedo (meñique) de profundidad.
En ese sentido, tengo que agradecer infinitamente a mi querida María Mendoza (una excelente profesora, a la que también tengo la suerte de encontrar en la chamba… y no, no lee mi blog) por haberme hecho leer en la universidad “Los cinco sentidos del periodista” y “Los cínicos no sirven para este oficio“. Ya voy por el 6to libro de Kapuscinski desde entonces. Y también tengo que agradecerle a otro profe muy querido, Ricardo Falla (que tampoco lee mi blog, así que no es patería!) por haberme cuasi obligado a cambiar un libro de Tom Wolfe, por uno de Oriana Fallaci en mi curso de Nuevo Periodismo: ahora tengo la colección casi completa de la Fallaci antes de La rabia y el orgullo.
Hoy mi jefe me preguntó por qué estudié periodismo. Es increíble como mi mente resumió las razones en cuatro en menos de dos minutos: porque siempre me encargué de cuanto periódico mural hubo en el cole (incluído una efímera revista escolar), porque siempre he sido curiosa (tanto que soñaba con ser detective), por contreras (nadie en casa lo esperaba y aun no lo esperan) y porque quiero cambiar el mundo (no pienso explicar esto detenidamente porque me da flojera).
Bueno, para todos los periodistas que tienen o no razones para serlo, para todos los que tienen la vocación, y para los que quieren leerlo, les dejo un regalito, una cita de la Fallaci:
Temo al periodismo por esto ¿Qué otro oficio permite a uno vivir la historia en el mismo instante de su devenir y también ser un testimonio directo? El periodismo es un privilegio extraordinario y terrible, no es raro, si se es consciente, debatirse en mil complejos de ineptitud. No es raro, ante un acontecimiento o un encuentro importante, que sienta como una angustia el miedo de no tener bastantes ojos, bastantes oídos y bastante cerebro para ver y opir, y comprender, como una carcoma infiltrada en la madera de la historia. No exagero cuando digo que en cada experiencia profesional dejo jirones del alma.
(Entrevista con la historia, página 10)
y una del maestro, Kapu
Es un error escribir sobre alguien con quien no se ha compartido al menos un tramo de la vida.
que, además de la clásica:
Creo que para entender el periodismo, ante todo, hay que ser un buen hombre, o una buena mujer: buenos seres humanos. Las malas personas, no pueden ser buenos periodistas. Si se es una buena persona se puede intentar comprender a los demás, sus intenciones, su fe, sus intereses, sus dificultades, sus tragedias.
(también del libro Los cínicos no sirven para este oficio, lean esta recomendación de Blanca Vásquez)
me sirven todos los días para recordar porque estudié periodismo, porque soy periodista, y porque me quiero morir siendo periodista. Amén.
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A las teleoperadoras, con cariño
Para Lena, Karen, Xuxu, Claudia, Pao… Y claro, para la señora Charito, el señor Beretta y para la ingrata de Isabel, que ya pasó a mejor vida, es decir, a mejor puesto.
A las teleoperadoras del BCP, a las chicas que les dicen “BCP un momento” o “BCP, buenos días (tardes, noches)”, cuando usted llama a una central, que puede ser el Centro de Lima, La Molina, San Isidro, Pardo o Miraflores. A las chicas, a mis amigas, y al jefe (grande señor Beretta).
Un break a todos los procesos de adopción en los que ando metida. Hace un año, por estas fechas, estaba en el Club Las Garzas de Chorrillos, quemando mi garganta con un pisco puro que las chicas me dieron como parte de mi “ceremonia de bienvenida”, en pleno día de la teleoperadora. Porque, qué les pasa, las teleoperadoras también tienen su día!
Bueno, decía. Hace poco más de un año (marzo del 2007 para ser exacta), me quejaba en este post, de que no conseguía chamba. Estaba al borde de la desesperación: trabajo desde los 12 años, y a mis 24 (el año pasado), ver que las reservas se me acababan, como se le acaban ahora a los Estados Unidos (exageración)… pues me hicieron presa del desánimo, como a cualquier otro mortal, supongo.
A raíz de ese post, Willie me contactó para trabajar con él (y JC) en prensaperuana.com, y entonces no sólo conocí a dos de mis mejores amigos, sino que encontré prácticas, que es lo que estaba buscando. Pero (siempre hay de esos), el sueldo no me alcanzaba. Entonces… mi vocación de bruja salió a relucir cuando se hizo realidad una linea del dichoso post, que dice “Al final, alguien me dijo que el periodismo es un estilo de vida, eso es lo divertido, así termine contestando teléfonos.” Y en julio del 2007, terminé contestando teléfonos en el BCP.
Claro, al principio me sentía morir… como dicen todos mis jefes, yo no he nacido para estar sentada. Me encanta ir de comisión, estar mucho tiempo en el escritorio me aburre. Y estar 6 horas diarias diciendo “BCP buenas tardes” no era precisamente mi idea de felicidad. En realidad tomé el trabajo porque necesitaba el dinero, y el medio tiempo para poder terminar la universidad tranquila (como casi todas las chicas con las que trabajé). Además, el tener un sueldo decente, me permitía darme el gusto de hacer otras cosas que me gustaban, o al menos tratar de hacelas.
Tengo que admitir que acostumbrarme al ritmo fue complicado, sobre todo porque me sentía super desubicada. Al principio. No voy a hacerla larga, ni contar todo lo que pasó en el gallinero (así le decíamos a la oficina del Centro de Lima), porque, like at Green Mile, lo que pasa en el gallinero, se queda en el gallinero. Pero sí, tengo que reconocer que aprendí un montón: Nunca más llegar tarde a la chamba, nunca más etiquetar a las personas, y recuperar del desván el significado real de la frase “de todo se aprende”.
Creo que en el banco terminé de aterrizar a la realidad, o al menos hice mi mejor intento. La realidad no sólo estaba en Sicuani o en El Agustino (lugares que me cambiaron la vida) . Yo también tenía una realidad que afrontar, en la que tenía que trabajar en algo que no me llenaba, pero me sostenía, y eran 22 chicas más, 22 compañeras que tenían ese mismo problema. Que se acabó la mamadera en casa y tenían (mos) hasta dos trabajos (el que te da de comer y el que te gusta, hasta que puedas vivir del que te gusta), que estudiábamos y que queríamos cambiar el mundo o al menos cambiar nuestro mundo, mientras mirábamos por la ventana como pasaba el tiempo, durmiendo poco, escapando entre turnos, aprovechando horas para hacer trabajos… mientras nos turnábamos para poner la música que más (o menos) nos gustaba. Y las escapadas al Munich los viernes con mi querida petit.
Mi despedida fue el día de la fiesta del banco.

Ese día, salí llorando, pues el jefe me hizo llorar al darme su bendición. Aun voy a visitar de vez en cuando a las chicas, pues estoy cerca (trabajaba en el BCP de Lampa). Recuerdo que los últimos días de chamba, Lena me decía, “ya vete, tu chamba de a deveritas te espera a dos cuadras”. Bueno, ahora, a dos cuadras, pero en sentido contrario, a veces me esperan, pero (como dice otra vez Lena) sólo de visita .
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¿Aborte a su congresista?
Anoche llegaba a mi casa muerta de sueño, cuando un sobre dónde se lee “Congreso de la República” me hizo abrir mis ojitos color pepita de níspero de par en par… entonces sonreía. No, no es que esperara que mis congresistas adoptadas me envíen sus datos operativos, pero el sólo hecho de ver el sobre en mi escritorio me emocionó.
Y bueno… la respuesta, la esperada:

Dos cosas: Primero, a quien haya ido a dejar la carta a mi casa, la próxima vez tenga la amabilidad de no levantarle la voz a mi señora madre, porque mi dirección yo la envié bien escrita, como tengo registrado en el cargo, y no es mi culpa que no hayan podido hacer una sencilla transcripción y por lo tanto esté mal consignada en la carta de respuesta… motivo por el cual se perdieron para llegar a mi casa. Y menos culpa de mi madre, que apenas ayer se enteró de este rollo.
Y Segundo… señor Velásquez Quesquen (a quien escuché en RPP): los bloggers no queremos ser contralores. Yo soy periodista, y sobre todo ciudadana. Qué están entendiendo ustedes por ejercicio de la ciudadanía… es otro rollo. Por otro lado, tal vez se están dejando llevar por los nombres de nuestros blogs, algunos bastante más pintorescos que otros. Pero como dijo Willie, en las cartas enviadas firmamos con nombre, apellido y DNI. No estábamos bromeando con nuestra cartita. Broma es la que nos están jugando ustedes al olvidarse que, si bien el blog es nuestra cyber-tribuna, nosotros somos de carne y hueso. Con deberes y derechos (bla, bla, bla) y todo lo que bien dice nuestra sacrosanta Constitución, esa de la que muchos de ustedes tanto verborrean.
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Bareto disco cumbia 2008
El que no haya bailado alguna cumbia que tire la primera piedra. O que levante la mano. Está de moda y es divertido bailar (y cantar) música que probablemente te aprendiste en la combi, pero que ahora te remite a la juerga del fin de semana y te arranca una sonrisa cómplice. De la combi a la disco.
Y se nos viene nuevo disco con viejas canciones, con el ritmo un poquito distinto. En la era 2.0, la publicidad tiene otra cara, y la forma de invitar a la gente a ir a tal o cual sitio, también. Resulta que em llegó la invitación por facebook, y ahora ya no es este domingo, domingo, domingo, sino este jueves (y el viernes llegas a trabajar como puedas, pero eso si, nadie te quita lo bailado!). Un tono que promete. No se ustedes, pero me han hablado tanto y tan bien de Bareto, que no me pierdo ni de casualidad la presentación de su disco, más tarde me compro mi entrada en preventa y listo! Aunque creo que tendré que ir en plan chamba, no importa, ya me han dicho que no me arrepentiré.
El afiche es la carátula de su disco, genial ilustración de mi pintor favorito (made in Perú): Christian Bendayán.
¿Se apuntan?










