Archive for the ‘mis tonterías’ Category
A las teleoperadoras, con cariño
Para Lena, Karen, Xuxu, Claudia, Pao… Y claro, para la señora Charito, el señor Beretta y para la ingrata de Isabel, que ya pasó a mejor vida, es decir, a mejor puesto.
A las teleoperadoras del BCP, a las chicas que les dicen “BCP un momento” o “BCP, buenos días (tardes, noches)”, cuando usted llama a una central, que puede ser el Centro de Lima, La Molina, San Isidro, Pardo o Miraflores. A las chicas, a mis amigas, y al jefe (grande señor Beretta).
Un break a todos los procesos de adopción en los que ando metida. Hace un año, por estas fechas, estaba en el Club Las Garzas de Chorrillos, quemando mi garganta con un pisco puro que las chicas me dieron como parte de mi “ceremonia de bienvenida”, en pleno día de la teleoperadora. Porque, qué les pasa, las teleoperadoras también tienen su día!
Bueno, decía. Hace poco más de un año (marzo del 2007 para ser exacta), me quejaba en este post, de que no conseguía chamba. Estaba al borde de la desesperación: trabajo desde los 12 años, y a mis 24 (el año pasado), ver que las reservas se me acababan, como se le acaban ahora a los Estados Unidos (exageración)… pues me hicieron presa del desánimo, como a cualquier otro mortal, supongo.
A raíz de ese post, Willie me contactó para trabajar con él (y JC) en prensaperuana.com, y entonces no sólo conocí a dos de mis mejores amigos, sino que encontré prácticas, que es lo que estaba buscando. Pero (siempre hay de esos), el sueldo no me alcanzaba. Entonces… mi vocación de bruja salió a relucir cuando se hizo realidad una linea del dichoso post, que dice “Al final, alguien me dijo que el periodismo es un estilo de vida, eso es lo divertido, así termine contestando teléfonos.” Y en julio del 2007, terminé contestando teléfonos en el BCP.
Claro, al principio me sentía morir… como dicen todos mis jefes, yo no he nacido para estar sentada. Me encanta ir de comisión, estar mucho tiempo en el escritorio me aburre. Y estar 6 horas diarias diciendo “BCP buenas tardes” no era precisamente mi idea de felicidad. En realidad tomé el trabajo porque necesitaba el dinero, y el medio tiempo para poder terminar la universidad tranquila (como casi todas las chicas con las que trabajé). Además, el tener un sueldo decente, me permitía darme el gusto de hacer otras cosas que me gustaban, o al menos tratar de hacelas.
Tengo que admitir que acostumbrarme al ritmo fue complicado, sobre todo porque me sentía super desubicada. Al principio. No voy a hacerla larga, ni contar todo lo que pasó en el gallinero (así le decíamos a la oficina del Centro de Lima), porque, like at Green Mile, lo que pasa en el gallinero, se queda en el gallinero. Pero sí, tengo que reconocer que aprendí un montón: Nunca más llegar tarde a la chamba, nunca más etiquetar a las personas, y recuperar del desván el significado real de la frase “de todo se aprende”.
Creo que en el banco terminé de aterrizar a la realidad, o al menos hice mi mejor intento. La realidad no sólo estaba en Sicuani o en El Agustino (lugares que me cambiaron la vida) . Yo también tenía una realidad que afrontar, en la que tenía que trabajar en algo que no me llenaba, pero me sostenía, y eran 22 chicas más, 22 compañeras que tenían ese mismo problema. Que se acabó la mamadera en casa y tenían (mos) hasta dos trabajos (el que te da de comer y el que te gusta, hasta que puedas vivir del que te gusta), que estudiábamos y que queríamos cambiar el mundo o al menos cambiar nuestro mundo, mientras mirábamos por la ventana como pasaba el tiempo, durmiendo poco, escapando entre turnos, aprovechando horas para hacer trabajos… mientras nos turnábamos para poner la música que más (o menos) nos gustaba. Y las escapadas al Munich los viernes con mi querida petit.
Mi despedida fue el día de la fiesta del banco.

Ese día, salí llorando, pues el jefe me hizo llorar al darme su bendición. Aun voy a visitar de vez en cuando a las chicas, pues estoy cerca (trabajaba en el BCP de Lampa). Recuerdo que los últimos días de chamba, Lena me decía, “ya vete, tu chamba de a deveritas te espera a dos cuadras”. Bueno, ahora, a dos cuadras, pero en sentido contrario, a veces me esperan, pero (como dice otra vez Lena) sólo de visita .
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Trazos den lápiz 2B
Me encanta dibujar, aunque es algo que hace mucho tiempo no hago. En mis mejores épocas agarraba una cartulina, una hoja de mi “sketch book”, una lápiz 2b y me sentaba a hacer garabatos. Garabatos de mis dibujos animados favoritos, de cosas que soñaba en la noche, de las imágenes que se me venían a la cabeza luego de leer algunos libros, o simplemente a dibujar lo que tenìa frente a mi, que normalmente era el florero de la mesa del comedor.
Con el tiempo fui dejando la costumbre, o mejor dicho, dejó de ser costumbre para ser algo que hacìa muy pero muy, pero muy de vez en cuando. Tal vez mi “adicción a la adrenalina” (como me dijo hace poco mi buena amiga GMT), puede ser el resorte que me empuja, como a muchos periodistas, a no pasar mucho tiempo en pausa, y cuando así sucede, refugiarme en un buen libro o en una buena pela, o en mis divagaciones, mientras abrazo a mi bativaca y caigo en los brazos de Morfeo (tan rico que es dormir, tan linda que es mi cama).
A lo que iba: me he pegado con el video de una canción que me gusta un montón, y cuyas imágenes se remiten al formato cómic, justamente en trazos de lápiz de carbón: Take on me, de AHA. Yo no se mucho de cómics, pero si me llaman un poco la atención (no tanto como para caer en el frikismo), y aunque un compañero de la chamba me está culturizando, en cuanto a cómics se refiere (para salir aun de mi ignorancia de los únicos cómics que he seguido alguito, Batman-Corto Maltés-Persépolis-Mafalda), todavía me falta mucho por conocer. Justo el domingo me encontré con unos amigos en la FIL, y nos pusimos a chequear unas tiras antiquísimas de Batman, “con trazos super antiguos, pero que eran los que despertaron en muchos el afán comiquero que ahora cultivan con los trazos estilizados” (sic JASZ, uno de mis patas), y en un momento tuvimos la canción de AHA de fondo musical. Y bueno, nuestra atención se desvió a las historias que algunas personas acompañaron con esa canción (bueno, todos eran mayores que yo), y claro, por lo bueno que nos parecía el video. Yo comenté que el video me encantaba por los trazos (me remito al primer párrafo) y mi afición por cierta música 80tera… y se ofreció el siguiente diálogo:
“Claro, eres muy chiquita para tener historia con esa canción”.
“Digamos que mi única historia con ella, es que cuando leo un buen libro, termino así de metida en la historia, y que escuchaba mucho la canción cuando era enana. Del video me encantan los trazos”.
“Deberías leer más cómics”.
“Tal vez”.
“Pero sin mucho afán, no vayas a acabar como la chica del video”.
“Los cómics no son cuentos de hadas, si fuera así, ni los chequearía”.
Carcajada general.
Y nada, me pegué estos días a esta canción, que me hace recordar a mis lápices 2B, mis tardes sentadas en cualquier esquina de mi casa, mis cartulinas rodando por el piso y toda mi etapa enana, de la cual, definitivamente, tengo que rescatar algunas cosas. Por ejemplo, los lápices de carbón.
Aquí el video, aquí la letra (en ambos idiomas, para que sepan lo que escuchan, los que no saben inglés).
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¿Qué traerá el discurso presidencial de mañana?
Llegó el 28 de Julio, y una de las cosas más esperadas del día, para los ociosos como yo que ponemos el hígado, el corazón y los riñones a disposición de la política peruana, es el Mensaje Presidencial. Y normalmente no suele tener sorpresas, pero revisando un poco los últimos acontecimientos, me preguntaba:
- ¿Incluirá el caso de Leysi Suárez (y el por qué de la demanda) en su discurso?
- ¿Tratará de explicar por qué el afiche del Estadio Nacional que invita a recoger ropa para quienes se mueren de frío en la sierra? (disculpen la foto, no tengo programa para aclararla, y la tomé en un taxi en movimiento) (foto arreglada)

- Mejor aun, tomando como ejemplo el mismo afiche ¿podrá el presidente García hacer una explicación for dummies, y decirnos para dónde cuernos avanza el Perú?
- ¿Explicará entonces cómo hay que subirse a la combi (triciclo, bicicleta, monopatín) en la que el Perú avanza? Aunque sinceramente, más de 10 años después, creo que la mejor explicación sobre a dónde avanza el Perú y en qué vehículo, la sigue teniendo Cachuca. Curioso, tanto tiempo después muchos personajes y situaciones del video siguen vigentes.
- ¿O tendremos otra versión del artículo del perro del hortelano en el discurso?
Disculpen, la molestia es evidente.
NdR. Aquí (blog historia peruana) encontré un post un toque largo, pero interesante sobre los discursos de fiestas patrias.
Actualización 29/07/08: Definitivamente hubiese estado más divertido si al menos Alan tocaba uno de los puntos. Lástima que el resultado fue un trillado Diazepán.
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Chávez quier apapachar al Rey
¿El Rey se dejará apapachar?
Claro, la diplomacia, la política exterior, los negocios…
Después del “impase” del año pasado, estas imágenes que todos recordamos:
ahora Hugo Chávez quiere darle un abrazo al Rey Juan Carlos. ¿Se dejará?
Claro, no es LA noticia del día, pero no puedo dejar de levantar una ceja ante declaraciones del Hugorila que voy guardando en mi memoria, que también colecciona frases célebres (como cuando dijo de Colombia: “Prefiero no tener relaciones con un gobierno así. La economía, está bien que siga, la economía es otra cosa, el comercio”. Business son business!)
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Apuesta cancelada
No tengo idea el por qué, pero como muchos de mis amigos saben, la expresión “te apuesto” la he tenido a flor de labios los últimos meses, y muchas de las apuestas que hice, las perdí.
Pagando una de ellas (que desde que Italia perdió ante España hasta hoy a cambiado extrañamente), tengo que publicar las siguiente fotos y confesar publicamente que duermo apachurrando a mi vaca. Esta es su presentación en sociedad, entre las muchas imágenes que rodean mi cama.
Nunca me gustaron mucho los peluches, y de pequeña a lo más que llegué fue a apachurrar a una patilarga, (que sabe Dios dónde estará) alguna noche, pero no se porque a esta vaquita le he agarrado harto camote y se ha convertido en mi almohada favorita. Tanto, que ya no pongo mi cabeza sobre ella, sino que luego de un abrazo, dormimos rico allá en las alturas de extremo occidente.
Listo, esa fue la confesión más infantil - cursi que puedo hacer sobre mi, a mis 25 años. Apuesta cancelada señoritas.
No quiero soñar mil veces
Era una de esas madrugadas en las que, desparramada en la cama, divagaba. Y le hacía preguntas al cosmos, sin esperar respuesta inmediata a ellas, pero digamos que era un ejercicio para formular mis interrogantes existenciales de manera decente para saber por dónde ir a buscar la contestación. Y aunque no me gusta El Alquimista, si me dejo sorprender con algunas “señales”.
Por eso me pareció extraño que en un momento, cuando yo estaba desconectada de la música que me acompañaba, regresé como si alguien me hubiese jalado el cabello de la dimensión donde me encontraba, a la realidad. Regresé con algunas preguntas existenciales en la mano, y lo primero que escucho es “No quiero soñar, mil veces las mismas cosas, ni contemplarlas sabiamente. Quiero que me trates suavemente”.
Si! la gran ausente del concierto (de la gira me verás volver) que Soda dio el año pasado: Trátame suavemente. Ahora, eso que tiene q ver con mis preguntas y respuestas existenciales? Pues mucho, sobre todo la frase que me regresó a la realidad, porque aunque en el conjunto de la canción, la connotación puede ser otra (de hecho lo es), en ese momento sólo me dijo directamente: deja de construir castillos en el aire Catalina, y regresa. Digamos que hay cosas “reales” que estaba a punto de dejar de lado por “soñar mil veces las mismas cosas”. Conciente (de alguna forma) de ello, ahora me espera chamba ya no de escapista (la habitual), sino casi de arqueóloga.
Válido. Y claro, una gran canción, que nadie sabe por qué cuernos Ceratti y compañía no la tocaron en el concierto del año pasado. Aquí para los nostálgicos, mi canción del fin de semana.
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Catalina
Catalina bahía es una canción de Miguel Cantilo que llegó a mis oidos hace ya varios años en la magistral interpretación de Andrés Calamaro. Recuerdo la primera vez que la escuché: la letra encantadora, cautivante, sensual y envolvente me capturó despacio, y fue recién cuando dice “Un retrato de fuego, Catalina” que regresé a tierra y dije “tengo que volver a escucharla”. Desde luego, desde entonces (1999 creo) no la suelto.
Dos cositas que me he enterado queriendo poner en este post algo más que simplemente “la canción me encanta”, es que Miguel Cantilo escribió la canción a pedido de Leon Gieco y que en una entrevista con El Clarín, aclara que la canción no se la escribió a ninguna prostituta. Francamente, lo último me sorprende. Con las pocas personas con las que he conversado sobre esta canción, no se nos había ocurrido barajar la teoría de una prostituta, siempre coincidíamos (con algunos matices) en la perfecta mezcla entre pasión y melancolía.
En este caso, no es que ande melancólica, sino que me estaba preguntando si cuando venga Calamaro, tocará esta canción. ¡¡A cruzar los dedos!!!
Una buena canción, para empezar bien mi semana.
Y dice.
Catalina Bahía
Miguel Cantilo.
Catalina tenía la rutina
Del eterno crepúsculo en la piel
Su comarca de sexo en una esquina
Sus hectáreas de pecho en un vaivén
Catalina sabía el argumento
De la sábana rota por amor
Me soplaba la letra con su aliento
Y nos iba surgiendo esta canción
Labio sobre labio, sobre labio
Y la península mía
Beso contra beso, contra beso
Y tu bahía
Cuando se hacen las dos de la mañana
Cuando se hacen las cuatro del amor
Sus pupilas se hamacan porcelana
En ojeras de rímel y carbón
Catalina de fuego y nicotina
Esperando volver a comenzar
Bocanada profunda que ilumina
La mirada marrón de par en par
Labio sobre labio, sobre labio
Y la península mía
Beso contra beso, contra beso
Y tu bahía
La mirada en el techo de los días
La ceniza en el suelo del pudor
Y su nombre arrugado en una silla
Su apellido tendido del balcón
Encendé la fogata que combina
Mi melena, la tuya y la del sol
Un retrato de fuego, Catalina
Con rutina de lento caracol
Labio sobre labio, sobre labio
Y la península mía
En tu bahía








