Archive for the ‘DDHH’ Category
La Cantuta, 16 años después
Semana de tristes aniversarios. Semana donde las cosas que se recuerdan no son precisamente dignas de celebración, pero si es absolutamente necesario traer estos hechos a la memoria y revisar su valor histórico, y la chamba que nos corresponde a partir de ellos. El 16 fue el aniversario 16 del atentado a Tarata, y ayer 18 recordamos también como hace 16 años se cometió un crímen impensable para cualquier ser humano: los asesinatos de la Cantuta.
Ayer se hizo una pequeña ceremonia en la misma universidad y hoy finalmente se enterraron los cuerpos de las 10 personas que murieron a manos del Grupo Colina. Que triste historia la nuestra. Cuanta gente ha perdido la vida por “lamentables equivocaciones”, que patética la forma en la que el Estado fue reaccionando en medio del conflicto, y que triste la poca voluntad que pueden tener algunos para reconocer la barbarie que vivimos como tal, llamar a los responsables por su nombre.
Sin embargo, y a pesar de toda la nausea que nos puede producir, el hecho que a estas alturas Alberto Fujimori esté siendo enjuiciado, que haya un general y un coronel sentenciados por la matanza, y que por fin puedan descansar en paz los muertos de la Cantuta, son un indicador importantísimo de que la amnesia no tiene que ser el leitmotiv de nuestro presente y mucho menos de nuestro futuro.
“El que no conoce su pasado está condenado a repetirlo”, es un buen lema, no sólo para la CVR, sino para una sociedad que intenta construirse como tal bajo las normas mínimas de respeto, y con la innegable participación de miembros civiles. O sea, vamos, no sólo quienes ostentan un cargo están en la obligación de “hacer patria”, como decía mi padre (que por cierto no era peruano). Y personas como Guisella Ortiz (hermana de Luis Enrique Ortiz, uno de los asesinados de la Cantuta) o Rosa Rojas (a quien RMP se refiere hoy en su columna de Perú21), cada una a su manera, nos demuestran que la justicia y la construcción de la sociedad que uno quiere es chamba compartida.
Laura, JAG y la cholósfera tampoco olvidan.
Y punto aparte, un muy buen post del politburó.
Aquí un video que resume el camino que recorrieron los familiares del caso Cantuta, y algunos otros involucrados. Cortesía del YouTube e Info Región.
Y aquí el video made in El Comercio, sobre el entierro de hoy.
Perútags: Caso Cantuta Universidad La Cantuta crimen CVR memoria 16 años Cantuta entierro justicia juicio Alberto Fujimori Tarata
Tarata y la memoria del olvido
Normalmente, no me gusta hacer posts a punta de copy / paste (sorry Marco :P), pero esta vez creo que no hay forma de que yo diga las cosas mejor que Gustavo Buntinx. En uno de mis nuevos lugares favoritos, el Café Bar Habana, se inaugura hoy la exposición Memoria del olvido: Calle Tarata – 16 julio 1992 (Partes de guerra 1)
Otro aniversario del atentado de Tarata. No es rascar la herida, es refrescar la memoria.
Aquí el texto de la invitación, a la que sería bueno que muchos de nosotros cayeramos, al menos un toque.
Este miércoles 16 de julio se cumplen también dieciséis años del coche bomba criminalmente detonado por Sendero Luminoso en la calle Tarata de Miraflores. En la misma fecha, a partir de las 7:30 de la noche y a escasas cinco cuadras de esos hechos, MICROMUSEO inaugura, en su PARADERO HABANA, una exposición histórica: el rescate y puesta en valor de los registros documentales y artísticos de aquella catástrofe realizados por Anamaría McCarthy en fotografía y por su hermano Kevin McCarthy en video. Materiales impresionantes que se han mantenido inéditos, adquiriendo ahora una densidad incluso poética recogida también por el sugerente título de la muestra: Memoria del olvido.
Se trata, indiscutiblemente, de testimonios privilegiados: en uno de los edificios del jirón Tarata se encontraba el departamento que fue para Anamaría primero el hogar conyugal y luego el estudio donde inicia su conversión artística a la fotografía, tras quince años de exploraciones cerámicas. En esos ambientes vivía entonces también su hermano Kevin, cineasta incipiente.
Gracias a un encadenamiento insólito de intuiciones, ambos lograron eludir la explosión, pero no el trauma. Aquella noche -y los siguientes días- Kevin permaneció entre los escombros, resguardando lo que pudo preservarse tras la onda expansiva y los saqueos (acaso tan devastadores como la detonación). Apenas la luz y el descontrol se lo permitieron, inició la absorción en video del estupor y el pasmo que sucedieron al terror. Poco después Anamaría hizo lo propio, con vistas fijas atravesadas no de clamor sino de melancolía.
Hay un contraste incisivo, conmovedor, entre el registro en bruto del material fílmico -jamás editado- y la poesía acallada de las fotografías, delicadamente construidas respetando la autenticidad de los fragmentos encontrados. Para la exploración de esos y otros sentidos, el catálogo de la muestra despliega un fuerte acompañamiento textual, que además del ensayo curatorial ofrecido por Gustavo Buntinx incluye una reflexión compleja de Salomón Lerner sobre la pertinencia del caso Tarata para la historia de nuestra violencia grande y para la praxis de la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR).
Precisamente esta muestra fue concebida en el marco de las conmemoraciones por los cinco años de la entrega del Informe Final de la CVR. En el espíritu de esa publicación trascendental, lo que ahora se ofrece es la primera de dos exposiciones críticamente articuladas entre sí, como trágicamente lo estuvieron las extremidades históricas a las que cada una de ellas se vincula. Como complemento de esta muestra inicial, el próximo mes de agosto exhibiremos la documentación extensa de las intervenciones taumatúrgicas de Ricardo Wiesse en las fosas donde se pretendieron ocultar los cuerpos de los miembros de la Universidad de La Cantuta que fueron desaparecidos por los servicios de inteligencia en represalia por el atentado de Tarata. La competencia de horrores.
Partes de guerra: el título genérico de estas dos exposiciones y de las publicaciones que las acompañan puede, sin duda, entenderse en su acepción figurada. Noticias desde el frente, crónicas de trinchera. Pero también en el sentido más literal e inmediato: símbolos fragmentados de nuestra historia hecha pedazos.
Símbolos fragmentarios: las dos muestras ahora planteadas prolongan en otro sentido, más específico y puntual, varias exhibiciones previas en las que el mismo curador ensayaba exploraciones amplias de las múltiples relaciones entre arte y violencia. Exposiciones como Mallki: la exhumación simbólica en el arte peruano (2002), Carne viva (2003) y País del mañana: utopía y ruina en la guerra civil peruana (2004), realizadas todas en el Centro Cultural de San Marcos. O Lo impuro y lo contaminado: pulsiones (neo)barrocas en las rutas de MICROMUSEO, presentada en la última Bienal de Valencia (2007).
Pero no hubo entonces, ni la hay ahora, pretensión exhaustiva alguna, sino un avance más en el rescate sistematizado de aquella porción de nuestro arte que, desafiando todo riesgo y (auto)censura, optó por significar la emoción y el momento.
Léase, tras esta intención histórica, un homenaje crítico -por continuar.
Links: JAG, la blogósfera en pleno, el morsa.
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Jesús Sosa: El último de los colinas
Este señor que hoy gritó frente a cámaras que Fujimori es inocente y que su trabajo fue defender al Estado, tendrá que explicar como defendá al Estado asesinando y cremando a cientos de en el complicado territorio ayacuchano. Lo primero que debe reconocer Sosa es que hizo un muy mal trabajo de inteligencia. Es decir. Según la definición de Servicio de Inteligencia, el trabajo de éste consiste en “esencialmente, obtener información para contribuir a salvaguardar los intereses del Estado, su integridad y su seguridad territorial”, y no en asesinar gente en interrogatorios.
Algunas interrogantes:
- ¿Por qué justo ahora, en pleno juicio a Fujimori, aparece Sosa, casi gritando a voz en cuello (casi al igual que el acusado) que el ex presidente es inocente, que no sabía absolutamente nada del Grupo Colina? ¿Tiene alguna forma de demostrarlo? Sinceramente, muero por escuchar sus argumentos para defender este punto.
- ¿O es que estamos siendo demasiado mal pensados, o es que Sosa tenía que caer si o si por estas fechas?
- ¿Por qué Sosa se mostraba tan relajado frente a las cámaras? Si es cierto lo que dijo hoy Rosa María en su programa, y Sosa pedía dinero a cambio de una declaración, ¿se le podría estr ofreciendo algo a cambio de su testimonio? Apunte: el fiscal Peláez ha dicho que Sosa testificará en el juicio a Fujimori, a pesar de que el tiempo para la pertinente presentación de testigos ha pasado.
Sosa, el del Pentagonito
Una frase del libro de Uceda que me retumba hasta hoy en la cabeza, es la que se ubica como descripción de una foto de Sosa, donde dice “Jesús Sosa, cuando todavía no había matado a nadie“. Cuenta la historia que hace 25 años, cuando el Perú se encontraba más fragmentado, desequilibrado y caótico que ahora, Jesús Sosa fue destacado a Ayacucho. Según su propia versión (otra vez me remito al libro), ahí empezó su carrera de cremador. Y el resto es historia conocida.
Escuchar a Sosa diciendo “yo he peleado por mi país”, es un argumenteo que ya hemos escuchado antes, un millón de veces. Sin embargo, algo que los procesados escucharan un millón de veces más, es que nada justifica sacrificar la vida de inocentes. Colina en pleno no contribuyó para nada al proceso de pacificación, ni a la derrota del terrorismo. Sosa, con su trabajo en Ayacucho, en la zona más complicada del conflicto en ese entonces, con sus métodos tampoco. Es cierto que la consigna era dispara o te disparan. Pero Sosa no tenía por qué dispararle a tanta gente inocente.
Más en la blogósfera peruviana.
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Lo que el juició nos dejó (y nos sigue dejando)
Show del que es responsable el acusado por el célebre “Soy inocente” que siguió al “Aquí mando yo” del doctor César San Martín
Esto hace ya más de tres meses. Desde entonces mucha agua ha corrido por el río y muchos testigos han pasado por el banquillo. Desde el “inexistente” Santiago Martín Rivas, hasta Gustavo Gorriti, pasando por casi todos los agentes del que en vida fuera el Grupo Colina, jefes del SIE, SIN y reputados periodistas de investigación. Todos ellos han expuesto lo mejor de su repertorio, donde los pro fujimoristas y los antifujimoristas, siempre encuentran de que agarrarse.
Una mirada simplista puede decir que “es la palabra de unos contra la de otros.” Sin embargo, a quien me dijo eso hace pocos días, le respondo: No, no es tan sencillo. Hay pruebas y testigos de que existió una matanza en Barrios Altos y que murieron estudiantes inocentes en la Universidad La Cantuta, a manos de un grupo armado. Eso es contundente. Por otro lado, es imposible que se haya fabricado una historia tan exacta como la de La Cantuta, y se haya obligado a mentir a todo un destacamento. Si bien es cierto que en este juicio salen a la luz muchas contradicciones sobre la memoria, por parte de todos los involucrados, es cierto también que más son los acuerdos que los desacuerdos entre los diversos testimonios que involucran a “las más altas esferas”.
Como pasa el tiempo (Y también los argumentos)
El argumento de la defensa lo destruye la misma defensa, al caer en una probada contradicción y confirmar lo dicho por Keiko Fujimori (que es innegable que Colina existió). Así tiran al tacho y quitan toda credibilidad a uno de sus testigos importantes: Santiago Martin Rivas (entre otros). Entonces, si le quitan credibilidad a su testigo…¿cuál es su defensa? La manoseada estrategia del buen tonto es imposible de creer. En ese sentido, concuerdo con algo que hace unos meses se dijo en el tercer piso: deberían hacerle caso al director del diario La Razón, Uri Ben Schmuel, (y a Mefistófeles):
¿Y qué es lo que debería decir Fujimori en vez de “no me acuerdo” o “desconozco”, dando así la impresión, además, que trata de lavarse las manos tirando la pelota a los militares de los cuales era su comandante supremo? Debería decir: “Sepan todos que muchos países democráticos tienen grupos especiales para neutralizar terroristas. Las eliminaciones selectivas no son violaciones a los derechos humanos sino por el contrario un medio eficaz y moral que permite al Estado defenderse de quienes quieren sembrar la muerte y la destrucción.
Es decir, me quedo con que no debería hacerse el tercio y reconocer que esa fue parte de su estrategia, no necesariamente planeada por él, pero aceptada y avalada. Y se equivocó. ¿Los resultados de las acciones del Grupo Colina fueron trascendentales para la lucha contra el terrorismo? No, en lo más mínimo, al contrario. Mostraron lo bien que podían ejecutar, pero con un pésimo trabajo de inteligencia de por medio. El Grupo Colina no desactivó la cúpula de Sendero, no atrapó a Abimael Guzmán, y no estuvo (como grupo) en zonas de emergencía, dónde casi siempre era imposible diferenciar quien es quien y donde salvar el pellejo era la consigna (ojo, esto no justifica masacres como la de Cayara o Accomarcca, etc.).
Hay algo que he ido confirmando en cuanto avanza el juicio: la lucha contra el terrorismo siguió caminos inciertos, y las medidas tomadas no fueron, precisamente, las más adecuadas. El Estado, sus representantes, en nombre de la institucionalidad no pueden responder con medidas pasionales, ni bajo un código de Hammurabi mal aplicado, sino de manera inteligente, programática, respetando y preservando la vida del inocente. Como se desprende de una inteligente editorial de Augusto Álvarez Rodrich: el orden público no puedee ser un valor supremo al que se subordina, incluso, a la vida humana.
Fujimori tiene que responder por estos y otros errores garrafales cometidos bajo su mando (o su comando), pues cada vez es más obvio que si un grupo como Colina, no escapó ni a la prensa ni a murmullos de oficina en el Pentagonito, tampoco ha podido escapar del conocimiento de todos los altos mandos, sobre todo después de la dichosa felicitación presidencial, prueba tan contundente como el video de Jara y Martin Rivas, diga lo que diga este último. A menos que todos los altos mandos sean, como diría Alan García, unos soberanos idiotas.
¿Cuestiones de popularidad?
Justamente, el presidente García acaba de declarar en Japón, que reconoce los méritos del gobierno de Fujimori, como eliminar la inflación - en la que él nos dejó sumergidos - y luchar contra el terrorismo (con discutibles tácticas). En el colmo de la franelería declaró que “somos un país que ha dejado que un japonés sea su presidente. Esto prueba que Perú tiene confianza en Japón”. Si esa declaración le sube los puntos en Japón, ¿se los bajará en el Perú?
Declaración tan desatinada como la de Jorge Del Castillo, nuestro amnésico Primer Ministro - que el día de su testimonio en el juicio dio muestras de una prodigiosa memoria que le hizo falta en el caso Pandolfi - quien respondió al pedido de observadores internacionales, sobre la necesidad de emitir el juicio en el señal abierta, con la sentencia “dependerá del rating”, pues probablemente la gente preferiría ver un noticiero a esa hora. ¿Será? ¿Ya hicieron su estudio de mercado, o qué? no pecaré de maliciosa… sólo estaremos atentos. Pero déjeme decirle, humildemente, señor Del Castillo, que hay mucha más gente interesada, de la que usted y su cuestionable imaginación, podrían contar.
Para ver el juicio por internet, Terra.tv
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¿Por qué no más FARC?
Hace un par de días en pleno juicio a Fujimori, mi pequeño sobrino, de apenas seis años, me preguntó: Madrina…¿qué es un terrorista? ¿por qué hay terroristas? (Pensar que antes la pregunta más complicada que se le hacía a los adultos, es cómo se hacen los bebes). No me pregunten que le respondí porque su madre no me dio tiempo para darle la respuesta completa, pero tengo que reconocer que con esa pregunta me hizo un gran favor, pues es como si a partir de ello yo hubiera tomado conciencia de mi responsabilidad sobre lo que quiero que aprenda y como quiero ayudarlo a ver el mundo. Definitivamente, me gustaría mostrarle un mundo sin terrorismo, pero al paso que vamos, parece que esto es imposible.
Como dice mi buen amigo, el diccionario de la RAE, terrorismo es “Sucesión de actos de violencia ejecutados para infundir terror”. Sería bueno pasarle esta definición a Hugo Chávez, para que entienda porque no darle estatuto político a las FARC. El caso es que, según mi modesto punto de vista, cuando en nombre de una ideología, o de lo que fuere, por más justa que pueda ser la causa, se vulnera a cualquier nivel los derechos humanos, sobre todo de gente inocente, la batalla perdió sentido.
Por ello, las FARC, muy revolucionarios y todo lo que quieran, con la cantidad de secuestrados que tienen y la cantidad de muertos que han ocasionado, la cantidad de inocentes que han sacrificado, su lucha perdió todo sentido. Pueden ser “gente que empezó creyendo que el mundo debía ser distinto y mejor de lo que es, pero que tomó el camino equivocado y acabó convirtiéndose en aquello contra lo que se pronunciaba, o tal vez algo peor”. Dicen que a veces pasa.
Se que la situación de Colombia es mucho más complicada de lo que yo puedo conocer o, modestamente entender. Pero regreso a la premisa: Nada ni nadie jutifica la violación de los DDHH, ni a menor, ni a mayor escala.
No más FARC, por los centenares de secuestrados, muertos y desaparecidos. Claro, así podemos armar marchas pidiendo no más pena de muerte, no más atropellos por parte de los gobiernos, que Bush se largue de Irak y mil cosas más, definitivamente. Pero la de ayer, fue por las FARC.
Más información: Colombia soy yo, El Comercio, los interesantes cuestionamientos de Pueblo Vruto, la BBC mirando más allá, El Tiempo de Bogotá, blogósfera peruviana en pleno.
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¿Perú al 2008?
Presa de la ociosidad y reivindicando mi condición de ser humano que sueña y se cree el cuento de que algunos sueños pueden hacerse realidad, jugué a separar 8 uvas (sin motivo aparente) y pedir “un deseo” por cada uva que se deslizaba entre mis dedos. Sinceramente creo que ninguno de mis deseos se cumplirá, por eso los publico (contra aquello que reza “si dices tu deseo, este no se cumple”). Aunque en el fondo de mi corazón, espero que al menos uno sea en algún momento algo más que un delirio provocado por la fiebre.
1. Todo el año pasado me guardé de escribir sobre el tema Alva Castro, pero el ver que fue reivindicado en el Ministerio del Interior, y peor aún, escuchar las torpes defensas apristas hacía el incompetente compañero-ministro-Alva (que desde hace 20 años viene demostrando que de Ministro no la hace), a pesar de que la población ya no lo quiere, no es otra cosa que una muestra de la estupidez humana. Mi primer deseo para el año 2008 no es entonces, que los apristas dejen de defender lo indefendible, ni que haya menos estúpidos en el mundo o en el Congreso (los que hay, saldrán en 3 años más, antes dificil) Pido que encuentren un nuevo Ministro del Interior que, por alguna extraña razón, funcione, y sea aprista. En medio de la desesperación, se me ocurre que dejarle el puesto a un compañero puede ser una excusa para que LAC salga del MINITER, aunque el gordito sea experto en excusas para seguir construyendo patrulleros en el aire. Por Dios, después de su fracaso en tres ministerios, entiendan que el fajín le queda grande. Sin ironías.
2. Que Alan García deje de escribir artículos como el del perro del hortelano. Sinceramente, estaba pensando encontrar la forma de regalarle uno de mis libros favoritos: “Desarrollo Económico y Desarrollo Humano, como medirlo”. Eso es casi desarrollo for Dummies, y tal vez le ayude a entender las contradicciones que hay entre su artículo y la realidad del país.
3. Que Castañeda resucite. Y no mande a arreglar màs pistas hasta terminar las que ya rompió. Bastante caos vehicular sufrimos por la cantidad de vías cerradas que tenemos… al mismo tiempo. Por ejemplo, para quienes vienen del cono norte (de la parte màs norte del cono) es un paseo por el infierno, sin Virgilio que guíe, tener que pasar por Habich o por Universitaria. Así, sus dos rutas de acceso al centro, bloqueadas y con un plus de fácil media hora de retraso para donde sea. Como siempre, se nota que no es la ruta de Lucho Castañeda, ni de su partner, Marco Parra.
4. Que se empiece a reconstruir la zona sur del país (Ica, Pisco, Chincha…). Debido a la demostrada incapacidad del Estado, así se la encarguen al PNUD otra vez, es necesario no sólo “hacer algo“, sino establecer un plan sesudo y participativo. Pero en serio pues.
5. Que el Plan Nacional de Derechos Humanos, firmado hace dos años, empiece a funcionar. O al menos que se le deje de ignorar. En un pais como el nuestro pedir que se tome el documento en cuenta, ya es bastante.
6. Que aparezca una verdadera oposición. No pido que “se reactive” porque no con estas cosas no se bromea, y para reactivarse, habría que activarla primero.
7. Que la huelga de docentes universitarios termine. Recién salidita de una Universidad Nacional, de una Facultad que acató la huelga parcialmente, creo que el pedido de los docentes es justo, sin embargo, lo que no es justo es que mientras ellos sigan cobrando sin trabajar, los alumnos pierdan clase y atrasen más de la cuenta planes y proyectos. En su mayoría los profesores más mediocres son los primeros en atrincherarse, el pro es que no pierdes nada perdiendo sus clases…nada más que el tiempo. ¿Hay forma de que no entre cualquier mediocre como profesor universitario? Y ¿hay forma de levantar la huelga de manera justa?
8. Que el proceso de descentralización empiece. Cuando pensaba en esto aún no se realizaba la reunión entre Alan y los presidentes regionales, pero ya que se realizó, espero sea un primer e importante paso para abrir el diálogo y empezar un necesario trabajo conjunto, sobretodo ahora que habemus TLC, robando la frase de una buena amiga: “para que llegue a las chacras de todos, no sólo a los que siembran y cosechan en sus oficinas con calefacción y aire acondicionado”.
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¿Derecho a Réplica?
Tengo que reconocer que lo que más me llamó la atención es el primer párrafo. El subrayado es mío, y es justamente, lo que denota mi interés…me hubiese gustado, ahonde en ese tema, más que en el resto del correo, que ahí va, en cursivas.
Las Operaciones sicológicas son denominadas actualmente como Operaciones de Información. En sintesis que se busca ‘Influenciar en las conductas, actitudes, sentimientos , emociones y opiniones de un blanco, para contribuir al cumplimiento de la misión’
Por ejemplo, la campaña de los kurdas en las Malvinas influención en los argentinos, pues apenas veian a un britanico ‘medio achinado’, ya existía una actitud , positiva o negantiva, no es el punto, pero ya existía.
La guerra de Irak ‘La madre de todas las guerras’, empleando informaciones sesgadas, atrazó mas de un año la ofensiva de la Coalición.
Por ende, las operaciones sicológicas, definidas como tales, estan enmarcadas en lo estrictamente militar, para contribuir a un objetivo militar
Para ello, es conveniente indicarte que un conflicto tiene varias formas de expresión, que son la politica, económica, psicosocial y militar.Y en esas formas de expresión del conflicto, las Operaciones sicológicas solo se limitan a lo ultimo, o sea a lo militar.
Las cortinas de humo, entonces estimada amiga, no son las cortinas de humo, pero, te hago una pregunta ‘¿El cuchillo es el arma de un asesino o el instrumento de un cocinero’
Las Operacione sicológicas son el cuchillo. Quien hace uso de ellas es el responsable
Me explico
Las expresiones no militares del conflicto (Politico , económico, psicosocial) no son responsabilidad del Ejército, sino del Estado. Y el Estado es , por medio de sus elementos, el responsable de hacerlo
La idea de un Perú elegible y confiable para las inversiones no es responsabilidad del Ejército, la idea de un Pais feliz y unido no es responsabilidad del Ejército
Y en estas mismas responsabilidades estan las cortinas de humo…
Un saludo cordial finalizaba el correo. Muy gentil, sin embargo, creo que sigue sin dar luces distintas al tema.
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