Tu-la tienes que pagar, tu-la tienes que pagar
La cosa fue así: Se necesitaba 48 votos para denunciarla constitucionalmente, y sólo se lograron 39. (buen resumen en el útero). Y aunque Aurelio Pastor diga que es irrelevante para el resultado, lo peor del asunto es que la señora Benites tuvo la desvergüenza de votar en el debate sobre su acusación. Recientemente reincorada al término de su suspensión, es evidente que SU ética no la invitó a abstenerse de votar. Y la ética de Gonzáles Posada tampoco lo invitó a impedir este voto. Ante este acto imperdonable, pues lo considero una terrible burla para todos peruano que se respete, es triste afirmar que no podíamos esperar otro resultado.
Al menos en primera instancia.
Al día siguiente, es decir, hoy, quizá por
“presión mediática y de la opinión pública”, como manifestara lacrimogenamente Benites, se logró su desaforo. Tres delitos…¿tres?El meollo del asunto, o la justificación del primer resultado, fue el debate sobre la validez de acusar a la ahora ex legisladora por los tres delitos: peculado, colusión y falsedad genérica. Claro, luego del escándalo, 66 parlamentarios hicieron tripas corazón y votaron a favor de la acusación completa, de acuerdo con los tres delitos. ¿Cómo dicen? Repasemos.
El
delito de peculado, según el Poder Judicial, se refiere a “El funcionario o servidor público que se apropia o utiliza, en cualquier forma, para sí o para otro, caudales o efectos cuya percepción, administración o custodia le estén confiados por razón de su cargo“. Razones hay.Por su parte, el delito de colusión, también por cortesía del PJ, establece en el artículo 384 del código penal
: a) Que el sujeto activo sea funcionario o servidor público; b) Que el funcionario o servidor público, por razón de su cargo o comisión, intervenga en contratos, suministros, licitaciones, concursos de precios, subastas o cualquier otra operación semejante; c) Que defraude al Estado o entidades u organismos del Estado. Es válida la denuncia, quedará en el juicio que se le realice, demostrar la pertinencia.Finalmente, el delito de falsedad genérica, establece que:
“El que de cualquier otro modo que no esté especificado en los Capítulos precedentes, comete falsedad simulando, suponiendo, alterando la verdad intencionalmente y con perjuicio de terceros, por palabras, hechos o usurpando nombre, calidad o empleo que no le corresponde, suponiendo viva a una persona fallecida o que no ha existido o viceversa, será reprimido con pena privativa de libertad no menor de dos ni mayor de cuatro años.” Y aquí es en lo <span style="font-family:trebuchet ms;"> único en lo que han podido ponerse de acuerdo los otorongos.
Saque cada uno, sus jugosas conclusiones. El Poder Judicial determinará si Benites cometió peculado y colusión, luego del juicio pertinente. Si para unos es culpable por administrar mal los fondos que se le asignaron para su personal, para otros, como el congresista Carlos Raffo, no lo es. Maravillas de la interpretación de las leyes…
¿A cocachos aprenderemos?
Una vez más, la imágen del Congreso queda por los suelos. Sinceramente, no me atrevería a llamarlo el peor Congreso de la historia, puesto que este calificativo rota en todos los Congresos que he tenido oportunidad de conocer en mis 25 años de vida. Sin embargo, si merece una gran llamada de atención porque es evidente que la población termina cada vez más decepcionada y desinteresada ante los escándalos que el Poder Legislativo, más conocido como el Hemicirco, protagoniza constantemente.
¿Qué pueden hacer los congresistas, nuevos o antiguos? Pues además de no trabajar en blindajes partidarios (que el APRA tuvo que desarmar ante el llamado del presidente García les jalara las orejas), no tratar de justificar este tipo de acciones injustificables, ser firmes en las sanciones y no navegar en los eufemismos de las interpretaciones al momento de sancionar otorongos.
Es interesante darle una mirada a la actitud del APRA, fácil el único partido “constituido y firme” dentro del volátil conjunto de partidos que nos rodean. Es la primera vez, que yo recuerde, que no se pueden poner de acuerdo para votar en bloque. Es obvio que la crisis que generó doña Tula dentro del partido, los puso en una posición en la que no esperaban nunca estar porque no tenían idea de como responder. Sin embargo, el resultado de la votación del primer día no sólo refleja la falta de liderazgo que el mismo secretario general Mulder reconoce, si no deja para la reflexión un par de cosas: por un lado, ¿el invitado Giampietri hace lo que le da la gana en el disciplinado partido del pueblo? ¿por qué la dispersión en el APRA ante el tema? es decir, más de diez meses han tenido para poder coordinar una decisión como bancada, y así evitar recurrir a la sanciones internas. Finalmente, afirma que Alan García es quien tiene que tomar la palabra para poner orden en casa.
Por nuestra parte, considero que a los ciudadanos nos queda dos cosas: establecer un efectivo sistema de vigilancia (al que felizmente han contribuído de alguna forma bastante saludable los medios de comunicación) y tener mucho más cuidado y responsabilidad con las personas que colocamos en el Congreso. Finalmente, quienes votamos somos nosotros… ¿a quién responsabilizar de la podredumbre entonces? ¿Es que queremos seguir pretendiendo ser ovejas, cuando hace rato dejamos de caminar en cuatro patas?
Aquí, el video del recuerdo cercano: La subcomisión de Asuntos Constitucionales aprobando la acusación a Tula Benites, con toda consideración y respeto. Pero ya ves, pretendiste burlarte del pueblo, y ahora tu-la-tienes-que-pagar pues, querida Tula. Conste, no es bronca, es justicia.
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