Explíquenos juez Álvarez, explíquenos…
Ni la fiscal Mónica Maldonado puede entender porque el fallo del juez (lean La Tercera de Chile). Nosotros, menos. Los únicos que lo entienden son Carlos Raffo y su mancha. No los desprecio por fujimoristas. Es más, no los desprecio. Sólo no comparto su “calmada alegría” porque mi concepto de justicia es distinto al suyo.
A ustedes les basta con que durante el gobierno de Fujimori se haya capturado a Abimael Guzmán, se haya mejorado la economía (gracias Alan, por tu culpa el chino es Dios) y se hayan construido colegios que se derrumban al poco tiempo. Para mí y para muchos otros peruanos no es suficiente, si por ello, el precio era sacrificar la democracia y las libertades básicas, y de paso, perderle un poco más de respeto al pueblo.
No puedo compartir su alegría, porque Fujimori amparó la corrupción en todas las formas conocidas y hasta algunas nuevas surgieron durante su gobierno. No puedo compartir su alegría ,porque aún recuerdo la imagen de Fujimori “buscando” a Montesinos, rodeado él de autos negros y con todas las cámaras de tv encima. Estaban jugando “¿juguemos en el bosque?” ¿para atrapar a un delincuente como Montesinos se le tenía que avisar de esa manera dónde se le estaba buscando?
Tampoco puedo compartir la alegría fujimorista ni el fallo del juez Orlando Álvarez, porque yo no me trago el cuento de que Montesinos actuaba sin que Fujimori sepa nada. Por ejemplo, recuerdo la época donde los medios estaban prohibidos de hablar en contra del gobierno, cuando casi todos le hacían escandalosa propaganda, cuando le quitaron el canal a Ivcher, y sobretodo cuando salieron los “vladivideos” y comprobamos todo lo que sólo existía en la parte más perversa de nuestra imaginación (o nuestra intuición).
No puedo compartir ni la alegría ni el fallo, porque no necesito tener un hijo para entender que es pura maldad asesinar a un niño que corretea en el patio donde se realiza una pollada, así como no necesito que desaparezcan mis amigos de la universidad para entender la desgracia de La Cantuta.
No puedo compartir ni la alegría ni el fallo, porque después de leer el resumen del diario La Nación y la minuciosa explicación de un (futuro) abogado (JAG), sé que verdaderamente el señor Álvarez, está equivocado. ¿Se equivocará también la Corte Suprema? ¿tiene razón el útero y hace rato la justicia ya no juega este partido? Apelación, divino tesoro.














