Archive for the ‘catarsis’ Category

May 04 2009 16 Comments

Quiero decodificar a la Telefónica

Señores míos y de mi mayor consideración:

O al menos de mayor consideración que la que ustedes me tienen. Y digo esto último porque yo los considero lo suficiente para pagar puntual mi recibito telefónico, y para no haber cedido a la tentación de piratear cable y ponerme mi paquete completo, aunque eso afecto mi bolsillo y engorde un poquito más el suyo. En fin, les escribo esta micro carta - post porque de verdad no los entiendo. A ustedes y a su decodificador. O ses, quiero decodificarlos.

Aunque debo agradecer la bendición del trío y duo, respectivamente, casi podría decir que es lo único bueno que han hecho (y ante la presión de la competencia, asumo). Ustedes no tienen la más mínima consideración con mi bolsillo, ni por mi materia gris, no? Es decir, por el mío y por el de todos sus usuarios. ¿Qué metida de rata (disculpen la expresión, pero a continuación procederé a explicar porque es la elegida para esta línea de mi carta) es la del pinche decodificador? Su decodificador no me convence, no me facilita la vida, y sus argumentos para justificar la presencia del aparatito negro en mi casa, me valen un pepino.

1. ¿Señal digital?  En el Perú aun no hay señal digital señores. Pa’ webones, los bloggeros, pero no los cientos de millones de personas que recibimos el aparatito decodificador que me obliga a tener un control remoto más, y que de digital lo único que tiene son los botones que tengo que apretar, como cualquier control remoto.

2. ¿Distribución gratuita? Entonces, ¿me pueden explicar por qué cuernos he tenido que pagar S/.30 más de recibo telefónico a fin de mes? Y encima amenazan que ese monto es solo por la conexión de uno de los dos decodificadores. O sea, ¿saben que puedo denunciarlos por publicidad engañosa? Es más, ¿saben que sí lo voy a hacer?

3. Hace poquito cambiaron varios canales de lugar. Con el decodificador, tengo que decodificar las nuevas posiciones de los canales, y sus nuevos números, ahora con tres dígitos. Pero ese es otro punto del reclamo.

4. ¿Me explican porque ahora el canal 19 es el 160 y mucho? ¿Tiene algún sentido? Si lo tiene, me disculpo ahorita mismo, porque soy una ciudadana considerada, que reconoce cuando mete la pata. Pero, aunque uno no hace las cosas esperando que se las retribuyan, creo que yo y miles de ciudadanos que nos estamos preguntando las mismas tonterías, también merecemos una disculpa. Primero, por la metida de rata, y segundo, por tener que perder el tiempo en pensar en cosas como estas, cuando hay cosas más importantes en las cuales perder el tiempo.

Mi saludo sincero, aunque no espero contestación, hasta que les llegue la demanda de Indecopi.

Kathy Subirana (a.k.a Catalina)

Mentiras verdaderas

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December 28 2008 5 Comments

Ay, la Navidá

Se acabó el congestionamiento de peluches, juguetes, y voces al estilo de “compre acá señorita, para los niños de la casa” (que cuernos le hace pensar que hay niños en mi casa), “lleve esto bonito para su mamita” (definitivamente no tienen una mamá tan exigente como la mía). Eso sin contar la avalancha de canciones de Los Toribianitos, los amigos que se ponen grinchescos, los que se ponen feeling, y los que comparten contigo el no-se-que-cuernos-decir-en-navidad.

Se acabó. Y dejó como saldo una deuda más grande de la que ya tenía con el BCP y su tarjeta Visa clásica, a mi familia contenta, una tarde melancólica en casa viendo pelis que ya he visto mil veces, jugando con mis sobrinos, leyendo libros que me daba flojera leer, corrigiendo exámenes que me daba flojera corregir y escuchando música que me aloca escuchar (ante la mirada asustadiza de mi madre y mis sobrinos), y un par intercambio de regalos que me dejaron bastante mucho muy contenta.

Así, en Navidad siempre hay una criatura que nace en la Maternidad de Lima pasada la media noche, que se llamará Jesús, que su madre se llamará Virgen María, que su padre será carpintero (fuck! lo siento chato, pero a ti también te llamó la atención). Y habrá entonces coleguitas que recogiendo su lagaña se planten en la puerta de la Maternidad. Y, cobrizos o no, nadie querrá saber (al menos por dos semanas) de faenones, de sueldos de congresistas, de votos voluntarios y demás. Es más, de chiquita yo pensaba que hasta Al Capone descansaba en Navidad. Y en las mesas de informaciones se reza por no tener que trabajar más de lo debido, porque es Navidad y la tradición y hasta los comerciales, mandan a pasarla con la familia.

Vaya como somos. Siempre necesitamos excusas (los famosos hitos llamados “día de”) para ponernos feeling, para pensar un poquito en lo que signfica (o en lo que no significa) la familia o las personas que se quiere. Porque vamos, hasta a quienes se ponen grinchs es porque las navidades los han movido. Después de todo, tanta publicidad de gente sonriendo en la tele y llevándose panetones, pavos, champagnes y regalos no sólo te dicen “compra, compra”. También te venden (o lo intentan) la idea de cómo ’se deben’ pasar las fiestas, que no hay otra.

Sinceramente nunca me han gustado los comerciales navideños. Excepto uno, que adoro y que sale gratuitamente de mi empolvado baúl de los recuerdos para ponerme nostálgica, y que me es imposible encontrar en el YouTube y que fue la causa de mi melancolía este año.

Esta vez saltó a mi cabeza mientras le contaba a Gianfranco (mi ahijado) que cuando era chiquita después de cenar en casa, iba a tomar chocolate caliente a la casa de la ita (mi vecina y abuelita postiza a falta de… y QPD hace 6años). La ita tenía una sala muy bonita, donde (según yo y mi inocente ignorancia de entonces) se había grabado el comercial navideño de Hogar.

Ese comercial donde salen dos bebes abriendo regalos, y aquellos bebes pasaron por todas las etapas por las que puede/debe (según nos enseñaron en el colegio, ejem) un ser humano, hasta llegar a viejitos, siempre  intercambiando regalos con una sonrisa, con un abrazo, con la canción de Louis Armstrong “What a wonderful world” de fondo. Bueno, con el recuerdo de ese comercial regreso a la sala grande, al árbol gigante, las colonias chispita (osu), el chocolate caliente y la torta de galletas de vainilla y chocolate de la ita (una delicia).

Whatever. Mi idea de Navidad que plasmé el año pasado no ha cambiado. A lo largo de mi carrera artística se murió Papa Noel, encontré demasiadas contradicciones de quienes decían que “lo importante era que naciera el niñito Jesús”, sigue muriendo gente inocente en Afganistan y el loquito de la esquina de mi casa sigue estando loco. Por eso abrazo más fuerte a la gente que quiero y me gusta pensar el significado del nacimiento de alguien que cambió el mundo, en qué cosa implica en estos tiempos cambiar el mundo y en que siempre el mejor regalo es el que no encuentras en Saga, porque en Saga Falabella no está lo que busco.

Por ejemplo, el comercial de Hogar, que tampoco encuentro en el Youtube. ¿Alguien me puede ayudar a buscarlo?

Les dejo la cancioncita, sonrían! como el Armnstrong. Imposible? Mmmm

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December 11 2008 6 Comments

Derechos (o izquierdos) para cobrizos y no cobrizos

Antes que acabe el día tengo que retractarme y reconocer todo el peso que le termino dando a los “días de”. Tal vez por eso, con el día en el que se recuerda la promulgación de la Declaración de los DDHH, me encantó leer este post de Jacqueline Fowks, pues me trajo a la cabeza ideas que andaban sueltas por ahí, pero sobre todo asentar la creencia (cada vez más firme), en el gran problema que tenemos (o nos creamos), al creer que ciertos derechos son exclusividad de un solo grupo.

En este caso, y tras el aun tortuoso camino de reconciliación que vamos transitando, parece que los derechos humanos fueran más de los izquierdos, en afán de recompensa de todo lo vivido y/o sobre todo lo no vivido. Porque, a todo esto, ¿realmente estamos transitando un camino de reconciliación, o eso es algo que pensamos es exclusivo de quienes vivieron la violencia en sangre propia?

O sea, de que sirve que estén publicados hace 60 años si todos los días parece que los únicos derechos que importan son los míos y claro, los de la gente que quiero? Y esto. Leía la declaración y me ponía a pensar en cuantas ocasiones derechos e izquierdos han sido pasados por alto con toda la frescura del mundo, sin que eso produjera mucho más que un post, un reclamo o un ¡qué bárbaro! de nuestra parte.

No pues, no seremos todos iguales mientras Alan siga diciendo que los verdaderos peruanos somos cobrizos, en la Plaza de Acho y no en… la CADE, por ejemplo. No voy sólo a la falta (o sobra) de litio de Alan, sino a la falta o sobra de (des)vergüenza de la gente para dejarse maltratar: un par de palabritas de esas que encandilan oídos y corazones, bastan para devolver la calma al cinco minutos al pueblo que mostraba húmeda disconformidad.

No, no sugiero un levantamiento popular: sugiero que se deje de tirar bolsitas de agua, pero también se deje de vender el voto y la vida a todo aquel que nos regale palabras bonitas. (Palabras enamoradoras, dignas de una telenovela mexicana. O sea, acabo de culpar a las novelas mexicanas no sólo de destrozar la cultura afectiva Latinoamericana, sino también la cultura política).

No sirve mientras el Ocram haga una encuesta en la calle preguntando quien es peruano, y más allá de la broma se reconozca como peruano a Evo por los rasgos andinos, y luego los encuestados no se den cuenta de la tremenda tontería que están diciendo al reconocerse distintos a Evo (él es cobrizo, yo no) y también reconocerse peruanos. No pues, no mientras creamos que el racismo o la deshonestidad sean los principales problemas de nuestro país, pero por culpa del otro, no mía.

Y al cuerno con la declaración universal, con las declaraciones de Donayre, y con todos los que lo llevan en hombros, literal o simbólicamente.

No, no quiero hacerla de grinch. El buen Jomra comparte la desazón. A buena hora existe la declaración que mantiene de alguna forma la diplomacia, la democracia y que al menos todos los 10 de diciembre nos hace pensar que los ciudadanos peruanos y los ciudadanos del mundo no somos (tan) diferentes y la idea no sólo es tratar al otro como se merece, sino hacer que a uno se lo trate como se merece. Y aunque el problema es que muchos no saben que, exactamente se puede hacer con eso, vale un aplauso a todos los que lo intentan desde distintas trincheras.

Por ejemplo, vale un aplauzo para el Lennon, que hace más de 28 años nos enseñó a imaginar un mundo distinto, con un mismo código, con una misma letra a millones de desconocidos, aunque se murió antes que yo naciera (no se perdió de mucho, yo evidentemente sí).

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November 17 2008 6 Comments

Petrogate y otras causas de una depresión periodística

Yo no quería escribir sobre Petrogate. Como dijo mi profe de Taller de Periodismo de Investigación, Ricardo Uceda: No termino de entender el rollo de Discover. Pero no porque no entienda qué cosa sucedió, sino porque se ha dado tanta vueltas (muchas innecesarias) que el tema cansa, sobre todo porque como muchos otros temas, se está desviando jodidamente de las cosas importantes, y está desviando la atención de temas también importantes.

Primero me resistía a llamarle ‘Petrogate’, pero como van las cosas… aunque no creo que se baje a nuestro robusto presidente (o si?), si involucra a las cabezas y hasta se bajó un gabinete completo, entonces, vale el apelativo. Pero, entre tanto ‘faenón’ y ‘aceitada’, destapada felizmente por Cuarto Poder, me parece de lo peor que se hayan concentrado TODOS (medios tradicionales y alternativos) en Rómulo, como el aceitador, Lucianita, como la chica linda que tiene que estar involucrada sí o sí. Y bueno, quienes le han dado alguna cobertura a los temas de fondo, creo que han sido muy pocos, o se han perdido un poco en el (cyber)espacio.

Bueno, luego de la caída de Rómulo, y haciendo un repaso a los últimos acotecimientos, me declaré deprimida periodísticamente por varias razones:

1. ¿Cuál es el límite entre la famosa ley del lobbie y el tráfico de influencias? O sea, si existe algo tan surrealista como una ley para hacer lobbies, siendo a línea entre una cosa y otra, TAN delgada, ¿por qué se puede incumplir esta ley, como señala El Comercio en esta nota, y todos seguir viviendo tan tranquilos como si nada? O sea, que sólo haya una lobbista en el Perú que cumple esta ley ¿no les parece, coleguitas, un tema importante?

2. Es tan importante el saber quien chuponeó, como el sancionar lo escuchado en la conversación. Aunque la mayoría trata de destacarlo así, en algunos casos se pierde la pluralidad y ya me está sonando  a que quien ‘defiende’ una cosa trata de no mencionar la otra. Al menos esa sensación que me queda, sobre todo después de escuchar la discusión RMP - Claudia Cisnero/Philiph Butters. Yo estoy de acuerdo con la publicación de los audios, pero el poner la difusión de la conversación como primer tema y el chuponeo en segunda, o visceversa, no hacen a nadie pontificador de nada. Vamos, no hay que perder la perspectiva, AMBAS COSAS son importantes. Un chuponeo ha denunciado un acto de corrupción, pero ¿se sigue chuponeando? ¿cuánta gente está siendo invadida en su privacidad? ¿cuánta gente inocente está siendo espiada en su intimidad? Como bien rescató Pamela de una frase del Chema “por sintetizar las cosas, en un afán por facilitarles la información al público, los periodistas dejamos de ver la realidad completa”. No pues! una cosa es el justo y necesario debate, otra la ‘partidarización’.

3. ¿Qué clase de periodismo queremos (los ciudadanos y los periodistas)? Aquí está la causa mayor de mi depresión periodística. Como dice el poli, me preocupa el futuro de mi profesión. Cierto que en la universidad las cosas se ven distinto, ‘cuando yo estè en un medio, haré o no haré x cosas’. Sin embargo en la universidad también nos enseñan (o recuerdan) que los medios son también empresas. No seamos ilusos, así funciona la vida, pero eso no quiere decir tiene que la empresa deba pasar sobre la necesidad de hacer un periodismo decente.

Hace poco mi amigo Manuel Enrique, se mandó con un post muy interesante sobre el periodismo. Tiene razón en algunas cosas, y aprovecho para mencionarlo ahora. Primero mi buen amigo, no generalizar. Sostengo, me quiero morir siendo periodista, como muchos otros de mi generación (y de otras) pero no a lo Zavalita, porque Zavalita no es el único modelo con el que podemos salir de las aulas, o empezar en la cancha (que no siempre es lo mismo). Déjame ser más optimista. Aun creo en ‘cambiar el mundo’ como cambiar mi mundo, sacarme el ancho por las cosas que creo y que quiero, por lo que considero justo…al igual que muchos otros, o como lo demuestra el ejemplo de muchos otros.

En esa línea, me pareció mostro que se abra un debate sobre el periodismo en el Perú a raíz del encarcelamiento de Magaly (periodista, nos guste o no) y de los petroaudios. Creo que el debate se desvió y terminó en un pleito periodístico que no iba a tener freno claro… y que lo tuvo con la salida de AAR de Perú21.De acuerdo o no con la línea editorial de dicho diario, y sin necesidad de santificarlo, creo que el descabezamiento de Perú21ha devuelto, de alguna manera, las aguas a su cauce, a parte del verdaderamente necesario debate, que creo resumo en la pregunta con la que empieza esta atropellada catarsis.

Lástima que ese sea el precio para que todos nos pongamos a pensar qué cuernos queremos o esperamos del periodismo o del ser periodistas. En como es cierto, eso de la fricción entre empresas periodísticas y periodismo. De cómo es bueno retirarse cuando lo crees conveniente y de cómo también es bueno quedarse como lo crees conveniente. De cómo es necesario saber jugárselas por lo que crees y de cómo el hecho de hacer un destape o publicar cierto tipo de información no sólo implica ‘hacerte famoso’, sino que conlleva una responsabilidad tan grande como la de Spiderman. Sobre cómo el periodismo si es un gran poder (el 4to?) y cómo nos hizo daño alguna vez (hace no mucho) que ese poder se centralizara, o que no existieran voces disidentes y razonables.

Retomando. El caso Magaly, creo que se debió enfocar por el lado de como lo de la ‘difamación’ puede terminar teniendo significados maleables y terminar convirtiéndose en una excusa para atacar a algunos periodistas (no de espectáculos). Lo sucedido este fin de semana con el Especial del Humor (que no veo y que no me gusta), aunque no es programa periodístico, me hacen regresar a esa reflexión, porque no creo que Rómulo León de puntada sin hilo.

Ojo, no digo que estemos ante el fin de la libertad de prensa, que estemos moviéndonos en medio de mafias que controlan publicaciones ni nada por el estilo. No a los fatalismos. Sólo reflexiono dentro de la depresión periodística, que me ha causado el pobre desarrollo informativo de lo de los petroaudios, el periodismo de periodistas y la salida de AAR (una patada al hígado y a la autoestima periodística por los ‘motivos’ que él explicó hoy) de Perú21.

Como mostró ayer Cuarto Poder, destapes de corrupción hay para rato. A ver como nos portamos con lo que viene (periodistas, blogger y ‘personas naturales’).

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October 15 2008 2 Comments

Blog Action Day: la pobreza. El mundo no está lejos

El Blog Action Day, no tiene nada que ver (felizmente) con el tono o el egotrip del blogday. Cyberciudadanos del mundo, o sea, ciudadanos que por diversos (y a estas alturas casi infinitos) motivos usamos o abusamos de la tecnología, haremos una vez al año algo productivo con nuestro espacio que normalmente aguanta todo y nos unimos al Blog Action Day, ¿qué es? están a un click de saberlo (aquí!). El tema de este año, uno siempre en agenda: La pobreza.

Sobre Ellos y Nosotros

Siempre en agenda, parece que muchos ya estamos acostumbrados a lidiar con ella a lo Susanita, leyendo el diario y pensando “felizmente el mundo está muy lejos de aquí”. Bueno, tal vez es fácil para nosotros, sentarnos a teorizar sobre ello (s), cuando no sabemos lo que es levantarnos un día y no tener qué comer (que no es lo mismo que levantarse e irse corriendo a trabajar o estudiar, sin comer). O no tener qué escoger del closet, porque no hay closet, y tampoco hay para escoger.

Tal vez, parafrasear al INEI podemos decir:

“El INEI desde el año 1997 mide la incidencia de la pobreza. Para ello, utiliza el enfoque monetario absoluto y objetivo de la pobreza. Según esta noción de pobreza, se considera pobre a todas las personas residentes en hogares particulares, cuyo gasto per cápita valorizado monetariamente, no supera el umbral de la línea de pobreza o monto mínimo necesario para satisfacer sus necesidades alimentarias y no alimentarias.”

Aunque las estadísticas dicen que la pobreza ha disminuído, Huancavelica sigue siendo el departamento más pobre del país (miren el informe, más del 85,7% de tasa de pobreza), hay congresistas que consumen cientos de soles en pollo a la brasa, y canallas de la talla de Rómulo León se llenan los bolsillos de miles de dólares, la pobreza para nosotros puede ser la definición teórica del INEI, una estadística, un estado lamentable, los mendigos que encontramos en Jirón de la Unión, los niños picapedreros de Carabayllo, o en África, un poquito más allá.

Me sorprende la capacidad que tenemos para dar la vuelta y pensar, mal que bien, como Susanita, que el mundo está lejos. Ojo, la idea que tengo yo no es de ser misionera, dejar todo e irme a lo Madre Teresa a trabajar por el mundo. Es una vocación de desprendimiento que no tengo. Pero si creo que es de bastante mal gusto exigir sin proponer y, si bien el Estado es quien debe preocuparse por disminuir la pobreza, me pregunto ¿qué puede hacer cada uno desde su tribuna, además de decir “pobrecito”? Cada uno, en su tiempo y espacio, encuentra cómo si le interesa. (voluntariados, convivencias, programas sociales, coberturas periodísticas especiales, etc., etc., etc).

Llámenme ilusa, si quieren, pues por otro lado estoy en desacuerdo con los programas asistencialistas, que tratan de inválida a la gente y a las medidas populistas. Posibilidades hay miles, sin embargo una cosa importantísima, ya que los programas de desarrollo siguen de moda: nadie comprende mejor las necesidades de una población, que la población misma. Los programas de ayuda social son importantísimos, pero si pretender llevar sólo lo que “ellos creen que la población necesita”, pueden terminar creando otra herida más difícil de cerrar.

No son ustedes, somos todos

Para la reflexión, un artículo que recomienda Susana Villarán en su blog, y un párrafo de un artículo de Perú21 del 2007:

Sin crecimiento económico no puede haber disminución de la pobreza ni de las desigualdades. Pero el crecimiento económico no lleva espontáneamente a la reducción de la pobreza ni de las desigualdades. Eso no solo se está demostrando claramente en los últimos años, sino en períodos históricos largos, como ha analizado el economista norteamericano John Sheahan (La economía peruana desde 1950. Buscando una sociedad mejor, IEP, 2001).

Sheahan señala en primer lugar un tema que está hoy día en el centro del debate: “En los niveles más profundos de la pirámide, los problemas han sido la falta de acceso adecuado a una educación decente para la mayoría de la población, la concentración de la propiedad, la discriminación contra la población indígena y el intenso conflicto social enraizado en esas desigualdades básicas”. (p. 244).

(…) El Estado tiene que contribuir decisivamente a la reducción de las desigualdades y de la pobreza no sólo manteniendo una política sana, sino invirtiendo eficientemente en educación, salud y seguridad, contribuyendo a destrabar lo que Sheahan denomina “el bloqueo de oportunidades para los pobres”.

Ah! y según el mismo informe del  INEI, el mundo no está tan lejos. Miren: los pobres (ellos) están distribuidos de mayor a menor proporción en la Sierra rural que concentra el 42,4%, seguido por Lima Metropolitana con 13,6%. Ajá! Como el cerro que separa ….. de ……complete usted los espacios en blanco.

Pd. Genial este link de La Vanguardia

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September 23 2008 7 Comments

¿Aborte a su congresista?

Anoche llegaba a mi casa muerta de sueño, cuando un sobre dónde se lee “Congreso de la República” me hizo abrir mis ojitos color pepita de níspero de par en par… entonces sonreía. No, no es que esperara que mis congresistas adoptadas me envíen sus datos operativos, pero el sólo hecho de ver el sobre en mi escritorio me emocionó.

Y bueno… la respuesta, la esperada:

Dos cosas: Primero, a quien haya ido a dejar la carta a mi casa, la próxima vez tenga la amabilidad de no levantarle la voz a mi señora madre, porque mi dirección yo la envié bien escrita, como tengo registrado en el cargo, y no es mi culpa que no hayan podido hacer una sencilla transcripción y por lo tanto esté mal consignada en la carta de respuesta… motivo por el cual se perdieron para llegar a mi casa. Y menos culpa de mi madre, que apenas ayer se enteró de este rollo.

Y Segundo… señor Velásquez Quesquen (a quien escuché en RPP): los bloggers no queremos ser contralores. Yo soy periodista, y sobre todo ciudadana. Qué están entendiendo ustedes por ejercicio de la ciudadanía… es otro rollo. Por otro lado, tal vez se están dejando llevar por los nombres de nuestros blogs, algunos bastante más pintorescos que otros. Pero como dijo Willie, en las cartas enviadas firmamos con nombre, apellido y DNI. No estábamos bromeando con nuestra cartita. Broma es la que nos están jugando ustedes al olvidarse que, si bien el blog es nuestra cyber-tribuna, nosotros somos de carne y hueso. Con deberes y derechos (bla, bla, bla) y todo lo que bien dice nuestra sacrosanta Constitución, esa de la que muchos de ustedes tanto verborrean.

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September 16 2008 15 Comments

Hildebrandt is back!

El comercial que anunciaba el regreso de Hildebrant a la tv me parecía pésimo, acorde con la producción de RBC. Sin embargo, se le quiera o se le odie, no se le puede restar mérito periodístico a César Hildebrandt. No se le puede restar ni un poquito porque mérito le sobra, tanto como soberbia.

El nombre del programa me encanta, me parece acertadísimo para un personaje como él, aunque su perrito (a lo urraca de Magaly… tal vez un día aparece apapachando a uno tamaño natural), no me causa gracia, sino más bien me extraña. Aunque sí me cause gracia el comercial en el que desprende la idea que él es el cambio que la tv necesita. ¿Qué cambio? Si todos los programas de tv que le he visto son idénticos! En todo caso, si es bueno que regrese, porque su voz discordante siempre se extraña, pero cambio…

Por lo que sea. Si a estas alturas ya se dieron cuenta que Hildebrandt me inspira sentimientos de amor/odio, comprenderán que considere que la mejor nota que encontré sobre el retorno de Hildebrandt a la televisión, es de Fernando Vivas. Ya que yo sólo vi cinco minutos del programa en cuestión, y no me quería quedar sin poner en la blogósfera alguito sobre el tema, haré algo que normalmente no hago: copiar y pegar:

Nunca tan austero

Por Fernando Vivas

Seré franco: No he extrañado a César Hildebrandt. Su última temporada, en Canal 2, desbordó en campañas contra las primicias y coberturas ajenas. En mi modesta opinión, no fue el sistema el que acabó con su áspera presencia en el verano electorero del 2006 (no creo que, de quedarse, hubiera hecho campaña por Ollanta Humala), sino, sobre todo, el ‘periodismo de periodistas’ (copio el concepto de Rosa María Palacios), que desbarró su línea editorial hacia la irresponsable bronca de colegas.

Seré equitativo: Sin embargo, nadie como Hildebrandt para elevar el nivel discursivo y reflexivo de la conducción televisiva, para poner los puntos sobre algunas íes que apenas quedan registradas por otros. El domingo, por ejemplo, “Cuarto poder”, difundió notas que dejaban al descubierto que el Poder Judicial es el primer obstáculo en la lucha contra la corrupción. Pues la pareja de conductores de ese solvente programa no fue capaz de sacar una conclusión como la que hizo CH en su modestísimo espacio, sin siquiera haber aireado notas reveladoras propias.

Extrañaba, eso sí, su humor improvisado sobre la mesa. Solo él puede fruncir la nariz, al final de una nota sobre la masacre de Putis y la impunidad militar, para decir del ministro de Defensa, “aquí huele a gato quemado”. Que no es injuria grave tratándose de un Ántero Flores-Aráoz que tiene más correa que fajín.

Y extrañaba la batería de gestos y reacciones que acompañan una entrevista como la que padeció su amigo el caricaturista Alfredo Marcos sobre sus conflictos de intereses. La verdad es que CH se reprimió para no dejarlo calato como una de sus criaturas cómicas, pero le sacó elocuentes semiperdones.

Seré realista: “El perro del hortelano”, su reciente aventura en RBC, tiene pocos recursos para cumplir sus pretensiones. Lo que vi pareció una cabina radial televisada, una mesa para tramitar denuncias traídas por terceros. Ojalá CH hile fino y limpio para ampliar su base y evitar nuevos desbarres.

Seré frívolo: Ese perro de peluche que ladra con pilas está bueno para un conductor de taxi, pero no para uno de TV.

Buenísima columna, ¿o no?

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