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Petrogate y otras causas de una depresión periodística
Yo no quería escribir sobre Petrogate. Como dijo mi profe de Taller de Periodismo de Investigación, Ricardo Uceda: No termino de entender el rollo de Discover. Pero no porque no entienda qué cosa sucedió, sino porque se ha dado tanta vueltas (muchas innecesarias) que el tema cansa, sobre todo porque como muchos otros temas, se está desviando jodidamente de las cosas importantes, y está desviando la atención de temas también importantes.
Primero me resistía a llamarle ‘Petrogate’, pero como van las cosas… aunque no creo que se baje a nuestro robusto presidente (o si?), si involucra a las cabezas y hasta se bajó un gabinete completo, entonces, vale el apelativo. Pero, entre tanto ‘faenón’ y ‘aceitada’, destapada felizmente por Cuarto Poder, me parece de lo peor que se hayan concentrado TODOS (medios tradicionales y alternativos) en Rómulo, como el aceitador, Lucianita, como la chica linda que tiene que estar involucrada sí o sí. Y bueno, quienes le han dado alguna cobertura a los temas de fondo, creo que han sido muy pocos, o se han perdido un poco en el (cyber)espacio.

Bueno, luego de la caída de Rómulo, y haciendo un repaso a los últimos acotecimientos, me declaré deprimida periodísticamente por varias razones:
1. ¿Cuál es el límite entre la famosa ley del lobbie y el tráfico de influencias? O sea, si existe algo tan surrealista como una ley para hacer lobbies, siendo a línea entre una cosa y otra, TAN delgada, ¿por qué se puede incumplir esta ley, como señala El Comercio en esta nota, y todos seguir viviendo tan tranquilos como si nada? O sea, que sólo haya una lobbista en el Perú que cumple esta ley ¿no les parece, coleguitas, un tema importante?
2. Es tan importante el saber quien chuponeó, como el sancionar lo escuchado en la conversación. Aunque la mayoría trata de destacarlo así, en algunos casos se pierde la pluralidad y ya me está sonando a que quien ‘defiende’ una cosa trata de no mencionar la otra. Al menos esa sensación que me queda, sobre todo después de escuchar la discusión RMP - Claudia Cisnero/Philiph Butters. Yo estoy de acuerdo con la publicación de los audios, pero el poner la difusión de la conversación como primer tema y el chuponeo en segunda, o visceversa, no hacen a nadie pontificador de nada. Vamos, no hay que perder la perspectiva, AMBAS COSAS son importantes. Un chuponeo ha denunciado un acto de corrupción, pero ¿se sigue chuponeando? ¿cuánta gente está siendo invadida en su privacidad? ¿cuánta gente inocente está siendo espiada en su intimidad? Como bien rescató Pamela de una frase del Chema “por sintetizar las cosas, en un afán por facilitarles la información al público, los periodistas dejamos de ver la realidad completa”. No pues! una cosa es el justo y necesario debate, otra la ‘partidarización’.
3. ¿Qué clase de periodismo queremos (los ciudadanos y los periodistas)? Aquí está la causa mayor de mi depresión periodística. Como dice el poli, me preocupa el futuro de mi profesión. Cierto que en la universidad las cosas se ven distinto, ‘cuando yo estè en un medio, haré o no haré x cosas’. Sin embargo en la universidad también nos enseñan (o recuerdan) que los medios son también empresas. No seamos ilusos, así funciona la vida, pero eso no quiere decir tiene que la empresa deba pasar sobre la necesidad de hacer un periodismo decente.
Hace poco mi amigo Manuel Enrique, se mandó con un post muy interesante sobre el periodismo. Tiene razón en algunas cosas, y aprovecho para mencionarlo ahora. Primero mi buen amigo, no generalizar. Sostengo, me quiero morir siendo periodista, como muchos otros de mi generación (y de otras) pero no a lo Zavalita, porque Zavalita no es el único modelo con el que podemos salir de las aulas, o empezar en la cancha (que no siempre es lo mismo). Déjame ser más optimista. Aun creo en ‘cambiar el mundo’ como cambiar mi mundo, sacarme el ancho por las cosas que creo y que quiero, por lo que considero justo…al igual que muchos otros, o como lo demuestra el ejemplo de muchos otros.
En esa línea, me pareció mostro que se abra un debate sobre el periodismo en el Perú a raíz del encarcelamiento de Magaly (periodista, nos guste o no) y de los petroaudios. Creo que el debate se desvió y terminó en un pleito periodístico que no iba a tener freno claro… y que lo tuvo con la salida de AAR de Perú21.De acuerdo o no con la línea editorial de dicho diario, y sin necesidad de santificarlo, creo que el descabezamiento de Perú21ha devuelto, de alguna manera, las aguas a su cauce, a parte del verdaderamente necesario debate, que creo resumo en la pregunta con la que empieza esta atropellada catarsis.
Lástima que ese sea el precio para que todos nos pongamos a pensar qué cuernos queremos o esperamos del periodismo o del ser periodistas. En como es cierto, eso de la fricción entre empresas periodísticas y periodismo. De cómo es bueno retirarse cuando lo crees conveniente y de cómo también es bueno quedarse como lo crees conveniente. De cómo es necesario saber jugárselas por lo que crees y de cómo el hecho de hacer un destape o publicar cierto tipo de información no sólo implica ‘hacerte famoso’, sino que conlleva una responsabilidad tan grande como la de Spiderman. Sobre cómo el periodismo si es un gran poder (el 4to?) y cómo nos hizo daño alguna vez (hace no mucho) que ese poder se centralizara, o que no existieran voces disidentes y razonables.
Retomando. El caso Magaly, creo que se debió enfocar por el lado de como lo de la ‘difamación’ puede terminar teniendo significados maleables y terminar convirtiéndose en una excusa para atacar a algunos periodistas (no de espectáculos). Lo sucedido este fin de semana con el Especial del Humor (que no veo y que no me gusta), aunque no es programa periodístico, me hacen regresar a esa reflexión, porque no creo que Rómulo León de puntada sin hilo.
Ojo, no digo que estemos ante el fin de la libertad de prensa, que estemos moviéndonos en medio de mafias que controlan publicaciones ni nada por el estilo. No a los fatalismos. Sólo reflexiono dentro de la depresión periodística, que me ha causado el pobre desarrollo informativo de lo de los petroaudios, el periodismo de periodistas y la salida de AAR (una patada al hígado y a la autoestima periodística por los ‘motivos’ que él explicó hoy) de Perú21.
Como mostró ayer Cuarto Poder, destapes de corrupción hay para rato. A ver como nos portamos con lo que viene (periodistas, blogger y ‘personas naturales’).
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¿Aborte a su congresista?
Anoche llegaba a mi casa muerta de sueño, cuando un sobre dónde se lee “Congreso de la República” me hizo abrir mis ojitos color pepita de níspero de par en par… entonces sonreía. No, no es que esperara que mis congresistas adoptadas me envíen sus datos operativos, pero el sólo hecho de ver el sobre en mi escritorio me emocionó.
Y bueno… la respuesta, la esperada:

Dos cosas: Primero, a quien haya ido a dejar la carta a mi casa, la próxima vez tenga la amabilidad de no levantarle la voz a mi señora madre, porque mi dirección yo la envié bien escrita, como tengo registrado en el cargo, y no es mi culpa que no hayan podido hacer una sencilla transcripción y por lo tanto esté mal consignada en la carta de respuesta… motivo por el cual se perdieron para llegar a mi casa. Y menos culpa de mi madre, que apenas ayer se enteró de este rollo.
Y Segundo… señor Velásquez Quesquen (a quien escuché en RPP): los bloggers no queremos ser contralores. Yo soy periodista, y sobre todo ciudadana. Qué están entendiendo ustedes por ejercicio de la ciudadanía… es otro rollo. Por otro lado, tal vez se están dejando llevar por los nombres de nuestros blogs, algunos bastante más pintorescos que otros. Pero como dijo Willie, en las cartas enviadas firmamos con nombre, apellido y DNI. No estábamos bromeando con nuestra cartita. Broma es la que nos están jugando ustedes al olvidarse que, si bien el blog es nuestra cyber-tribuna, nosotros somos de carne y hueso. Con deberes y derechos (bla, bla, bla) y todo lo que bien dice nuestra sacrosanta Constitución, esa de la que muchos de ustedes tanto verborrean.
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El Congreso y los problemáticos procesos de adopción
La semana pasada, metida en la campaña “Adopte un Congresista”, fui al Congreso a dejar mis dos cartas pidiendo información sobre los gastos operativos de las congresistas Nancy Obregón e Hilaria Supa. Me dijeron una semana, que se podía extender hasta cinco días más. Estoy pensando que sus siete días serán siete días hábiles y luego cinco más… o sea, sacando mi cuenta, los doce días pueden traducirse hasta en tres semanas. No se acuerdan de la campaña? Chequeando el blog del Paki y este instructivo video de JC, se refresca la memoria.
Pero, por las puras estoy sacando cuentas. Si le han negado la información a Perú21, y a Rosa María que son parte de medios reconocidos, no se van a tomar el trabajo de hacerlo conmigo. Peor aun, después de como han estado respondiendo los señores congresistas en cuestión a nuestra humilde campaña.
Primero: Mercedes Cabanillas en RPP diciendo que ella a la única persona que le tiene que rendir cuentesa es al contralor general. ¿Perdón? ¿Será que la señora Cabanillas no considera que alguien, de los miles de peruanos que votaron por ella podría estar interesado en saber como usan los políticos sus impuestos?
Creo que los congresistas deberían mostras un poquito más de respeto por los ciudadanos. Escuchar a Cabanillas diciendo que “si se hace eso con el Congreso, debería hacerse con todas las instituciones políticas”, mientras Patricia del Río le repreguntaba “perfecto, ¿por qué no comenzamos por el Congreso?”, y nuestra ex presidenta del legislativo respondía “No, comencemos por todas”, me pareció una muestra de soberbia que no corresponde al nivel que ellos quieren otorgarle al legislativo en sus declaraciones. Un nivel que, si revisan las encuestas (todas las de este año y del año pasado), los ciudadanos no percibimos, o mejor dicho, percibimos que es.. paupérrimo.
Segundo: El video de útero. tv donde nuestros adoptados (salvo excepciones), nos tiran arroz.. con roche. Bueno señores congresistas, si no les gusta el nombre de nuestros blogs, lo sentimos mucho. SI en el Congreso no abundaran las situaciones en las que ustedes se burlan de nosotros (caso Menchola, Canchaya, Sucari, Anaya, etc.), estos humildes ciudadanos no tendríamos que voltear la mirada de vez en cuando a ver en que andan ustedes, y podríamos seguir ocupando nuestro blog cosas más… personales tal vez.
Por otro lado, es lamentable que se refieran a nuestra campaña como una burla. Si tuviera oportunidad de hablar con alguno de ellos sobre el tema sólo le diría dos cosas: Una, Rosa María Palacios no llamó a los bloggers para que armemos la campaña “Adopte un congresista”, esa iniciativa es nuestra, y le pusimos ese nombre porque de alguna manera tenía que llamarse si queríamos llamar su atención. ¿Tal vez preferían que se llame Adopte un Otorongo? Y dos, ¿les parece una burla que un ciudadano trate de hacer cumplir una ley?
La falta de costumbre, supongo…
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Algunas cosas sobre twitterlandia
El twitter no es un fenómeno nuevo para el mundo, pero para mi si. Bueno, relativamente. Saqué cuenta de twitter el año pasado, si no me equivoco en octubre… y no le encontré mayor utilidad hasta hace un par de meses que unos amigos (twitteros de vieja escuela), me dijeron que me estaba perdiendo un espacio entretenido y de intercambio de información importante.
Claro, al principio no les creí lo del intercambio de información, hasta que aumenté mi red de contactos. La inocente pregunta: What are you doing? que acompaña la también inocente y hasta tierna figura de la ballenita, es la excusa para que miles de personas se comuniquen entre sí… en 140 caracteres.

Trabajando en el diario aprendí a apreciar la importancia del número de caracteres, siempre luchando con el espacio, por ello, me llama la atención ver como en 140 caracteres la gente intenta intentamos transmitir más que un estado de ánimo, o una situación específica.
El twitter se convierte en una sala de chat un poco más “caleta”, pues primero tienes que sacar una cuenta, y organizar tus contactos: si cierras tu perfil, tus actualizaciones sólo las lee quien tu quieras. Quienes dejan su perfil abierto tienen más posibilidades de conocer gente (si eso es lo que buscan) o de expandir su mensaje entre más usuarios (si eso es lo que necesitan), por ejemplo el diario El País.
Twitter para todos los gustos: Ejemplo, ejemplo! En educ.ar encuentro datos muy pajas sobre los twitter y los twitteros (usuarios, twittertubies como diría Maku):
El estudio Why We Twitter: Understanding Microblogging Usage and Communities desarrollado a mediados de 2007 por investigadores de la Universidad de Maryland y de los Laboratorios NEC, estableció cuatro perfiles dominantes en el contenido de las entradas publicadas en Twitter:
a) trivialidades cotidianas
b) conversaciones en pequeñas comunidades
c) compartir información y direcciones URL
d) difundir noticias y opiniones
El twitter entra en la categoría del microbloggin. Claro, dado que un blog es un rollo muy personal en el que escribes sobre lo que te da la gana, lo que te gusta, lo que mejor manejas y lo que más te llama la atención, y en el twitter puedes hacer exactamente lo mismo… sólo que en menos caracteres, o en más de un “twitt”. ¿Reemplazar el twitter al blog? Creo que estamos muy lejos de poder lanzar esa afirmación, al contrario… se complementan: tienes mayor posibilidad de elevar tu nivel de lectoría si, por ejemplo, twitteas el link con tus post, o incluyes el link de tu blog en tu profile.

Hay oportunidades en las que algunas noticias se difundieron más vía twitter. Recuerdo por ejemplo la muerte de Constantino Carvallo, ya que tuve la mala suerte de llegar a la sala twittera con la novedad, o la liberación de Ingrid Betancourt, donde The Gost salió con la primicia. O los partidos de futbol que Christian Manrique y el fantasma comentan afanosamente en lo que llamamos “twitter sport“. Microbloggin, sin duda.
Interactuando (más allá de las comunidades)
Nunca pensé conocer (tanta) gente a través del twitter (bueno, a través del blog tampoco y ahora tengo buenísimos amigos). Gente con la que compartir información y realizar pequeños debates (y los famosos beertwitts, aunque no he asistido a muchos). Una red social pues.
Humberto Acciarriessi, es un amigo y periodista argentino que conocí en la twittósfera, con el nick de Uniberto. Hace poco, hizo un experimento interesante en su blog A través de Uniberto: inició la serie “twitter por twitteros“, donde varios de sus contactos se lanzaron con comentarios super personales y nada técnicos sobre lo que implicaba para ellos twittear.
Y por otro lado, dado que para algunos medios han “descubierto” las ventajas de acercarse a estas redes sociales, vemos que la CNN -por citar un ejemplo- hace que sus periodistas, vía twitter, se mantengan en contacto con el público constantemente. O sea, no es que el periodista, como ciudadano del mundo tenga una cuenta de twitter, sino que es una herramienta de chamba (donde se puede terminar mezclando lo personal con lo profesional, y eso tiene sus desventajas).
Lo bueno, lo malo o lo feo
Claro, no a todos les va a gustar el twitter. Seguramente hasta lo ven ocioso (como yo lo vi al principio) o inútil. Me llamó la atención, por ejemplo, una nota de El Comercio, donde la transmisión paso a paso, de un funeral. Una experiencia desagradable, y es válido que se haya hablado, a raíz de ello, de darle usos inadecuados a la herramienta, pues “Twitter es muy adecuado para hablar de los blogs o acerca de un discurso político, pero inadecuado cuando se aplica a una terrible tragedia familiar”. Para muchos esto es lógico, pero bueno…

Más allá del poco tino de algunos periodistas, tomando el ejemplo de la CNN, varios colegas están trabajando en explicar en muchas palabras por qué nos conviene usarlo. Aunque la explicación puede ser un poco ociosa para muchos, tal vez algunos si la necesiten. Como Mirko Lauer, que hace poco se mandó con una columna contra los twitters y los blogs, dando datos, creo incorrectos. Por ejemplo:
“Una página web llamada Twitter ofrece a sus lectores un acopio siempre refrescado de insultos de todas partes, y no está sola.
¿Insultos? Muchos teníamos una gran interrogante al respecto ¿A qué se refería Lauer? ¿Tal vez por un comentario de fabber, que él mismo ya aclar? Aunque yo dudo que Lauer haya leido el twitt al que hacen referencia, la frase en cuestión no es un insulto: que a fabber no le guste Lauer no es insulto eh.
En fin, si bien Lauer acierta en algunos de sus comentarios (no en el que he citado, pero lean el artículo completo), creo que quedarse con el lado menos amable, no es lo más inteligente. Me hace acordar a algunos profesores de la facultad que tienen a la tecnología de lejitos, porque a) le tienen miedo b) no es de su generación c) les da flojera actualizarse d) etc.
Todo esto no me entraba en 140 caracteres, por eso tenía que postearlo.
Curiosidades:En Cobertura Digital, encontré que hasta hay manuales de como usar el twitter, el youtube y demás, en Darcy.cl, Por qué los periodistas deben usar twitter, en el blog de Tanaka un artículo del NYT sobre la intimidad digital, en Cyberprensa tiene un artículo para principiantes:Twitter for dummies y no te pierdas esta: una encuesta sobre el perfil de los twitteros. Intersante mundillo.
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Hildebrandt is back!
El comercial que anunciaba el regreso de Hildebrant a la tv me parecía pésimo, acorde con la producción de RBC. Sin embargo, se le quiera o se le odie, no se le puede restar mérito periodístico a César Hildebrandt. No se le puede restar ni un poquito porque mérito le sobra, tanto como soberbia.
El nombre del programa me encanta, me parece acertadísimo para un personaje como él, aunque su perrito (a lo urraca de Magaly… tal vez un día aparece apapachando a uno tamaño natural), no me causa gracia, sino más bien me extraña. Aunque sí me cause gracia el comercial en el que desprende la idea que él es el cambio que la tv necesita. ¿Qué cambio? Si todos los programas de tv que le he visto son idénticos! En todo caso, si es bueno que regrese, porque su voz discordante siempre se extraña, pero cambio…
Por lo que sea. Si a estas alturas ya se dieron cuenta que Hildebrandt me inspira sentimientos de amor/odio, comprenderán que considere que la mejor nota que encontré sobre el retorno de Hildebrandt a la televisión, es de Fernando Vivas. Ya que yo sólo vi cinco minutos del programa en cuestión, y no me quería quedar sin poner en la blogósfera alguito sobre el tema, haré algo que normalmente no hago: copiar y pegar:
Nunca tan austero
Por Fernando Vivas
Seré franco: No he extrañado a César Hildebrandt. Su última temporada, en Canal 2, desbordó en campañas contra las primicias y coberturas ajenas. En mi modesta opinión, no fue el sistema el que acabó con su áspera presencia en el verano electorero del 2006 (no creo que, de quedarse, hubiera hecho campaña por Ollanta Humala), sino, sobre todo, el ‘periodismo de periodistas’ (copio el concepto de Rosa María Palacios), que desbarró su línea editorial hacia la irresponsable bronca de colegas.
Seré equitativo: Sin embargo, nadie como Hildebrandt para elevar el nivel discursivo y reflexivo de la conducción televisiva, para poner los puntos sobre algunas íes que apenas quedan registradas por otros. El domingo, por ejemplo, “Cuarto poder”, difundió notas que dejaban al descubierto que el Poder Judicial es el primer obstáculo en la lucha contra la corrupción. Pues la pareja de conductores de ese solvente programa no fue capaz de sacar una conclusión como la que hizo CH en su modestísimo espacio, sin siquiera haber aireado notas reveladoras propias.
Extrañaba, eso sí, su humor improvisado sobre la mesa. Solo él puede fruncir la nariz, al final de una nota sobre la masacre de Putis y la impunidad militar, para decir del ministro de Defensa, “aquí huele a gato quemado”. Que no es injuria grave tratándose de un Ántero Flores-Aráoz que tiene más correa que fajín.
Y extrañaba la batería de gestos y reacciones que acompañan una entrevista como la que padeció su amigo el caricaturista Alfredo Marcos sobre sus conflictos de intereses. La verdad es que CH se reprimió para no dejarlo calato como una de sus criaturas cómicas, pero le sacó elocuentes semiperdones.
Seré realista: “El perro del hortelano”, su reciente aventura en RBC, tiene pocos recursos para cumplir sus pretensiones. Lo que vi pareció una cabina radial televisada, una mesa para tramitar denuncias traídas por terceros. Ojalá CH hile fino y limpio para ampliar su base y evitar nuevos desbarres.
Seré frívolo: Ese perro de peluche que ladra con pilas está bueno para un conductor de taxi, pero no para uno de TV.
Buenísima columna, ¿o no?
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Por la Ley de Transparencia: adoptando a Nancy Obregón e Hilaria Supa
Mi turno de seguir una buenísima idea de Rosa María Palacios, que inocentemente comentaba en su columna de Perú21 de la semana pasada:
Si usted quiere hacer algo, mande una carta al Congreso pidiendo las cuentas de su congresista.
y contribuyo con el rebote de la campaña que mi querido amigo Willie (más conocido como el_paki en el cyberespacio) propuso, por ello, adopto un par de congresistas. La idea de la campaña me parece genial. Tenemos una Ley de Transparencia y Acceso a la Información que desde que salió (24 de abril del 2003), hasta ahora las instituciones públicas han venido cumpliendo como les ha dado la gana, si es que la han cumplido.
Bueno, ¿cuánto hacemos nosotros por ayudar al cumplimiento de ciertas leyes? ¿Acaso estamos tan acostumbrados a pasarlas por alto, que permitimos que todo el mundo las pase por alto? Bueno pues, para no pasarnos la vida quejándonos “que nadie cumple las leyes” o “que el Congreso no vale nada”, sin hacer absolutamente nada para intentar una suerte de cambio, me gusta un montón la idea de esta campaña. Adopta a tu congresista y reclama tu derecho básico de saber en qué gasta la plata que con tus impuestos se genera.
Yo quiero adoptar a dos, porque no sé, vamos a ver si me liga con alguna. Tengo que reconocer que la respuesta que estoy esperando del Congreso es algo así como “saturados de pedidos no tenemos capacidad operativa”. Señores responsables de la burocracía gubernamental, procrastinadores por excelencia, se supone que esa información la deberían tener disponible, se la pidamos nosotros o no.
Como dice Jomra, sin ánimo de hacer una cacería de brujas, o de acabar con el Congreso, pero si de darles una ayudadita para que sepan por dónde mejoraría su imagen, adopto a Nancy Obregón e Hilaria Supa. Sólo por curiosidad periodística y antoposociológica. Y aquií mi banner, (al menos uno de ellos):
Bueno, realmente no mandé un fax, sino que Héctor Daniel y yo nos dimos una escapada de la chamba para ir al Congreso y dejar nuestras cartas en mesa de partes, dónde un señor muy gentil nos miró muy feo cuando recibió las cartas. Gajes del oficio!
La Campaña es así:
1. Primero escoge a un congresista, si es que votaste por él, aún mejor.
2. Envíale la carta (lo ideal sería que la dejes en Mesa de Partes del Congreso, ya que el acuse de recibo del fax de la oficina de Administración, no consigna el número telefónico)
3. Pon en tu blog un banner. Te puedes bajar el PSD (sólo tendrías que meter la foto del parlamentario y su nombre).
Listo! Y bueno, ya somos varios no? Según la ley, en siete días tendrían que dar una respuesta… así que ayer empezó la cuenta regresiva. En mi carta consigné mi dirección, mi correo electrónico y todos mis números telefónicos posibles, así que esperaré sentada. “Seven days”.
Pd: pretendí hacer una lista de todos los que ya están embarcados en la campaña, pero ya somos tantos que se me pierde la cuenta. Así que para ver la lista completa y actualizada, en el blog del paki, en la barra derecha. No olvidemos que el seguimiento a este tema desde distintos ángulos es importante.
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Lo que te hace pensar tu último carné universitario

A estas alturas de mi vida ya superé el roche de “la foto de tu carné parece tu huella digital”. Realmente parece, pero como ya comprobé que la gran mayoría de las veces no soy fotogénica, me da exactamente igual. Por ello, chica superada yo, se me ocurrió plantar aquí la imagen de mi último carné universitario, que venció el domingo 31 de agosto a las 23:59 horas.
O sea, ahora a pagar mi pasaje completo y sin roche, después de 7 años pagando medio, peleando con cobradores (esa de “me cobras medio querido o al próximo policía de tránsito que vea, hago que te pare el carro”, era la de casi todos los días. Felizmente siempre me funcionó). Supongo que mis peleas con los cobradores tendrán otros matices los próximos días.
Antiayer en la oficina nos llegó un comunicado que anunciaba la presentación del nuevo carné universitario. Como siempre, los bombos y platillos para la institución que los presenta (la ANR, que aun no me queda muy claro para que sirve), esta vez anunciando que sería infalsificable. Sinceramente, estoy esperando poder darme una escapada e invertir parte del premio que me dio Calandria para ir a Azángaro y poder corroborarlo.
Es gracioso ver la nota de Andina que dice que el carné vence sí o sí el 31 de agosto porque ya se entregaron los carnets a todas las universidades, y ver la nota que hoy hemos sacado hoy en el diario (grande Fer!) donde encontramos que, como siempre, la entrega del carné es cuando a la universidad (o a la ANR) se le da la gana y eso no hay cobrador que lo entienda. Hoy veía en Primera Edición una nota al presidente de la ANR, que salía con cara de malhumorado (supongo que porque lo despertaron temprano) y decía que “no habría prórroga para la entrega de los cartoncitos.
Una desgracia. Pero la desgracia mayor, es el bendito cobro del medio pasaje. ¿Cuál se supone que es el criterio para cobrar medio pasaje y que el carné no esté sólo de adorno? Me pregunto si queda en el olvido la sentencia del TC del año 2006 que dice:
en el caso de los estudiantes se busca llevar a cabo la labor de promoción de la educación en tanto valor constitucional consagrado
Y ese mismo 2006, la Federación de Estudiantes del Perú (FEP) se pronunció así (vía El Comercio… que tal diferencia entre la web antigua y la nueva no?):
La Federación de Estudiantes del Perú (FEP) está de acuerdo con la sentencia del TC y recordó que la Ley 26271 señala que el precio del medio pasaje no debe pasar del 50% del precio del pasaje adulto, en este caso un nuevo sol. Muchas empresas interpretan libremente esta disposición y cobran la mitad del pasaje directo que supera el costo de un sol, exigiendo en muchos casos no los 50 céntimos de sol, sino entre 80 céntimos a y un nuevo sol.
Recuerdo hace un par de años una marcha que hicimos (ojo, no sólo sanmarquinos) por el respeto al medio pasaje. ¿Atrás quedaron las épocas en las que la juventud se movilizaba en defensa de sus causas justas? Temas como el medio pasaje y la corrupción política movían masas, recuerdo, hasta hace unos años. Y ahora, ¿qué nos pasó? ¿o es que todo se nos pasa?









