Post tras post, borrón tras borrón, este blog termina siendo casi exactamente lo mismo que en mi infancia era mi block, donde escribí mis primeros borrones pre pre pre periodísticos. Es decir. En aquel tiempo jugaba a ser detective y no tenía idea de que sería periodista. Entre ser Sherlock, profesora, secretaria, arquitecta y bibliotecaria… tal vez no me quedó tiempo para pensar en ser periodista. En fin, ahora lo soy (felizmente) y decía yo que lo divertido del block era la posibilidad de poder siempre corregir los “errores”, o poder aumentar cosas que se me iban ocuriendo.
Ahora se me ocurren más cosas que entonces, aunque fácil en aquella época se me ocurrían mejores cosas, pero los blogs son laboratorios personales ensayo - error, así que… qué más da. Entonces, por eso y por otras curiosidades de la vida, desde tiempos inmemorables colecciono borradores, porque me recuerda lo importante de las cosas y situaciones, antes de que estas se pasen “en limpio”. Siempre tuve un block que se terminó convirtiendo en cuaderno, y visceversa, este es mi block 2.0, el borrador en el que sigo corrigiendo sin roche. Total, bajo la filosofía de “por que vivir es jugar, y yo quiero seguir jugando”, muchos borrones hasta adquieren sentido.







