Panorama. Dícese, en el diccionario peruano, del programa dominical informativo del cual los peruanos tenemos más de 20 años de recuerdo.
Yo tengo muy buenos recuerdos de mi chiquititud, y lamentables recuerdos de su etapa Jessica Tapia. No sé si los buenos recuerdos son porque de niña la palabra criterio no existía en mi vocabulario… pero asumo que parte de mi querer ser periodista tiene la culpa Elsa Ursula, reportera del Panorama de los años 90 (un poco antes, creo) a quien yo veía dar reporte de lugares en los que yo quería estar de grande. Por la conducción principal de Panorama han pasado, que yo recuerde, Dennis Vargas, Guido Lombardi, Mónica Delta, Jessica Tapia… y ahora con Cayetana Aljovín regresó Panorama, con un escenario más bien oscuro y con un fondo musical que tal vez podría ser un poco menos tenebroso, pero ese no es el tema de hoy.

Decía que llega Cayetana Aljovín, comunicadora con mucho más criterio que Jessica Tapia, con un grupo de reporteros jóvenes, con la idea de cambiar el estilo de notas dominicales, en su mayoría excesivamente ligths, en la que naufragamos los domingos a partir de las 8 p.m. Y para su primer programa invita a Alan García. Rating asegurado, of course.
Con el crash boom zap que vive la comunicación gracias a las redes sociales, hay un grupo de gente que usó, una vez más, el twitter como foro de discusión durante la primera emisión de la nueva temporada de Panorama. Si a alguno de nosotros se nos hubiera ocurrido poner un hagtash llamado #panorama, los ejemplos sobrarían, pero no se nos ocurrió, así que, sorry.
Con o sin hagtash, Panorama tenía motivos para ser tema del día (o de la noche) entre la comunidad twittera. Si el papel aguantaba todo, el twitter aguanta más, y aguanta en mancha todavia, por lo que todos ciudadanos con ganas de decir que existimos y opinamos (aun así, formamos parte de la teoría de la espiral del silencio, pero eso lo dejo para otro post) seguimos la edición del domingo 10, día en el que Panorama apostaba por volver a ser un programa ’serio’, después del mal recuerdo periodístico que dejó la última conductora de dicho espacio: Jessica Tapia.
Los programas dominicales son cada vez menos brillantes, y Panorama tuvo un pasado casi glorioso que Genaro Delgado acabó de tirar por el water cuando puso a Jessica Tapia a conducirlo. La señorita telepromter no hizo un buen papel en la conducción. Sus entrevistas más que complacientes y sus comentarios escuetos y a veces hasta desatinados mataron el único recuerdo de un programa que en su momento había marcado historia en la televisión.
La entrevista
Pienso que esa entrevista hubiese tenido rating si la hacía ella o si la hacía la misma Tapia, pero esa no era la idea. Y a pesar de que es bueno asegurar un buen puntaje para el primer programa, creo que no ha sido del todo acertado, aunque tampoco creo que haya sido contraproducente. Es decir, como el primer programa de alguien cuyo único contacto con los medios, además de consumirlos, fue víctima de ellos (datito: hasta hace un par de meses fue la directora de Proinversión, la agencia estatal de promoción de la inversión y antes de eso viceministra del MTC) , tal vez hubiera sido preferible una “desempolvadita”, antes de lanzarse al ruedo con un entrevistado tan complicado como nuestro rollizo y escurridizo presidente.
Y se notó que aun Cayetana tiene que re acostumbrarse a hacer la noticia del otro lado. Primero su manera de dar las notas, es robótica. Lo normal (creo) en una persona que “empieza” frente a cámaras. La soltura te la da el día a día, la práctica. Incontables son las comisiones donde he tenido que corretear a Cayetana Aljovín por una declaración sobre Proinversión, y no la recuerdo tartamudear, al contrario. Creo que es el shock de la primera semana y es comprensible.
Por eso mismo, no sé que tan conveniente haya sido entrevistar al presidente García. Ahora, la entrevista no fue mala, pero sí dejó cosas en el tintero. Ahora, es cierto que el tiempo en televisión es tirano, pero si tienes al presidente de la república a tu disposición durante media hora, su sobrepeso no puede ser una pregunta que vaya a la mitad de la entrevista.
Las reacciones que he visto en el twitter, escuchado en la redacción, y comentado con amigos, apuntan a que muchos esperaban que Cayetana se comporte como Oriana Fallaci. Como siempre, el público pide excelencia, pide más de lo que puede recibir, y nunca está conforme, pero creo que tenemos algunos argumentos para no decir “que buena entrevista”.
Aunque considero que la forma de entrar a temas fuertes (como el de Bagua, o el de la bendita encuesta) fue bastante buena, las repreguntas le restaron fuerza al arranque. Se trató de hablar de todo, y el paso fue tan somero que veo los titulares de mañana rescatando frases presidenciales sin mayor análisis. Y es que no se dio el trabajo de profundizar. Tal vez por ser primer programa no midió bien el tiempo y corrió, tal vez se puso nerviosa, tal vez intentó ser muy políticamente correcta… no lo sé. Pero se le escapó profundizar en el tema de Bagua, el tema de Pisco no se tocó, el tema económico lo vio de pasadita, y esto último me dejó dudas al por mayor…
Es decir, habiendo estado Cayetana tanto tiempo como jefa de Proinversión, agencia adjunta durante su periodo al ministerio de Economía, que haya rodeado apenas los temas económicos puede entenderse que no quería profundizar en ellos porque ella ha sido parte de los aciertos y errores de la política económica de García, por lo que profundizar en ello era casi casi un harakiri. O puede entenderse que no quería entrar en debate con quien fue eventualmente su jefe. O que apuesta por la política económica de García y no tiene nada que decir o cuestionar al respecto. O que prefirió centrarse en lo político porque el presidente habla de economía a cada rato, y a cada rato dice lo mismo. O qué se yo.
Y la segunda parte de la entrevista, fue casi tiempo desperdiciado. O es que me tomo algunas cosas demasiado en serio, no lo sé. Preguntarle por su forma de bailar o su sobrepeso, o si los hermanos yaipén o el grupo 5… esas preguntas al estilo pásame la manty, te quitan tiempo para preguntar, por ejemplo, por Pisco.
Los periodistas no somos infalibles, y como dice un comercial de la UPC sobre los errores que se cometen en distintas profesiones, “los periodistas, los publican”. Y publicamos desaciertos por doquier, así como alguna que otra maravilla. Aunque a veces, como en esta ocasión según yo, también publicamos cosas término medio.
Disclaimer: Ah, y no trato de convencer a nadie. La opinión es mía, exclusivamente y si la compartes, mostro, sino, también. Solo que escribir en los blogs / twitter / foros de discusión, es otra manera de exponer tu punto de vista. Ojo, dije exponer, no imponer.








January 11th, 2010 at 2:02 pm
Ok. Motivo de café…
March 2nd, 2010 at 12:08 am
¿Ahora hablar de un programa de televisión es la charla de los intelectuales de café? Vaya, ¿de qué se habla en Twitter entonces?
March 2nd, 2010 at 12:11 am
Sí, ya sé: “Si quieres saber de qué se habla en Twitter, créate un Twitter”. Algún día me dejaré alcanzar por eso, siempre llego a destiempo, pero probablemente caiga en esa tentación. Además están prohibiendo fumar en los cafés, y las charlas parece que ya no son las mismas. ¿Cuando un post sobre Oriana Fallaci y no sobre la pobre Cayetana Aljovín?