El mes del periodista…

El día del periodista en el Perú es el 01 de octubre. Yupi. Justo marca el inicio de un mes en el que las oportunidades de celebración periodística son muy parecidas a las de una fiesta patronal del santo de su preferencia. Y las mermeladas (dícese de los regalos de los auspiciadores o de las fuentes institucionales… ambas se llaman de la misma forma para no hacerles más roche a los colegas auspiciados) no dejan de llegar desde finales de setiembre y se cierra octubre con una tremenda fiesta (la número 15, por decirlo menos), que o la arma una consultora en comunicación, o la armamos en cualquier lugar.

Claro, la imagen del periodista que anduvo por ahí de bar en bar no se pierde. Así como tampoco se pierde la imagen de aquellos que viven de sus cinco minutos de fama (te acuerdas hace unos 2550 años cuando…), o de los que se sienten tan cómodos con lo que hacen, que no quieren hacer más. O de los que creen que el periodismo es solo joder y no informar. O de los que nunca cruzan información (no llaman al “perro” -Mafalda sic-) porque no quieren que los contradigan.

Los periodistas no tenemos buena fama, qué hacer. Creo que no hay más trabajo expuesto peligrosamente al público, con nombre y apellido que el del político y el del periodista. Por eso, nuestros errores saltan a la vista más rápido que nuestras pequeñas virtudes. Lo que no salta mucho a la vista es que también hay periodistas “apóstoles” (el periodismo es un apostolado, nos dicen. Yo insisto en que eso deberían ponerlo en nuestro contrato), también hay periodistas que interceptan en su radio la radio de la policia, y así.

Recuerdo cuando postulé a San Marcos. La carrera se llama Comunicación Social (y obvia la especialidad que escogí dentro de ella). Recuerdo que en el prospecto de admisión, entre las muchas características que decía deberían tener quienes postulan a esta carrera una se me quedó grabada: “estabilidad emocional”. Cuernos! ¿alguien conoce un adolescente de 17 años emocionalmente estable?

Ahora creo que algunas de las cosas que debería decir en ese prospecto es pasión, curiosidad… y preparación emocional para la crítica continua. Y es que la chamba no es fácil, es contar historias de personas de verdad a personas de verdad, es agudizar tus sentidos lo suficiente como para hacerte responsable de lo que puedad informar a esos 5 o 5mil receptores. Y es que ¿ustedes creen que mandarles el producto final es sencillo? ¿Creen qué es fácil sacarle declaraciones a la familia de un muerto? ¿O aguantarse de jalar la palanca cuando tienes a un señor político hablando tonterías a tu lado? ¿O tratar de comprender la infinita soledad de la desgracia de los seres humanos que han perdido todo en un terremoto? ¿O descubrir que tu país se cae a pedacitos con la corrupción que la carcome?

No pues, no es fácil, pero creo que eso es lo que nos mantiene encandilados. Creo que el periodismo es una de esas carreras que no solo son tu apostolado, sino también “un privilegio extraordinario y terrible” (sic Oriana Fallaci)

¿A qué vino este post, si no lo escribí el 1ero? A que en la oficina siguen llegando los regalos por el día del periodista.

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3 Responses to “El mes del periodista…”

  1. Salud

    No hay periodista bueno. ¿Ya provoqué lo suficiente? :P

    No, ahora en serio, me ha gustado la entrada, solo quería agregar: Lo malo es que en general (en los grandes medios), rara vez hay una comunicación directa periodista - ciudadano, y con ello tenemos un intermediario que controla el flujo de información, el qué y cómo se informa, y finalmente las prioridades, con lo cual…

    Hasta luego ;)

  2. Miguel Angel Vallejo Sameshima says:

    Quiero publicar X, pero mi editor me dice que a su jefe le dijeron los directores que X no es del agrado del auspiciador del medio o de los posibles auspiciadores del medio porque X los ataca. Todos en el medio queremos publicar X, pero ya ven cómo es la vida.

    Un medio no se debe a sus lectores, ni a eso que llaman opinión pública en un mundo donde manda “la mayoría silenciosa” (Nixon dixit) sino a los auspiciadores. Por eso, por más que los lectores quieran leer X (que rara vez quieren leer X), no importará.

    Por eso soy un cojudo, por seguir queriendo publicar X. El que es capo sabe que no debe publicar X antes que su editor le diga que su jefe le dijo que… Los blogs no tienen auspiciadores con cabeza, cuerpo y apellidos rimbombantes, pero, ¿se publica X o todos son capos a tiempo completo?

    La santidad periodística no se discute, sin embargo. ¿A quién más se le celebra un mes entero sino es a un santo, con sus 7000 cajas de chelas? Y los santos y sus milagros existen mientras alguien crea en ellos. Digo esto con cinismo tomando mi agua helada en un termo metálico regalado un día del periodista, gracias Asociación Cultural Peruano Británica.

    Feliz día del vendedor de bolsas de plástico.

  3. Miguel Angel Vallejo Sameshima says:

    By the way, el periodismo es la enfermedad más peligrosa que hay. Lo dicen Carlos Ney Barrionuevo y el Chino Domínguez.


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