mi maestro. Aquel que me rescató, mi salvavidas, que me devolvió en un buzón de tiempo al mundo de las letras. Y que me hace recordar que quiero querer a alguien que sea mi amor, mi cómplice y todo, y que con los verdaderos compañeros se puede contar no hasta dos o hasta diez, sino aquellos que viven el “poder contar”. Que hay que ser feliz, aunque no se tenga permiso, porque esa es la mejor manera (o el mejor resultado) de no salvarse, aunque no lo crea todavía. Quien me enseñó a dar en ausencia de Dios (que no es mujer) todos los juramentos y las lluvias, a conjugar los hoyes, los mañanas y los ayeres, quien me ayudó a enfrentarme al espejo y firmar mi certificado de existencia.
Muchos tenemos historias con Mario Benedetti, yo tengo tantas que aburriría a quien quisiera escucharlas. Pero hay una que siempre cuento: yo no sé leer poesía, soy una taba. Le tengo a la poesía mucho miedo, respeto, temor y/o admiración, y mucho más de todo ello a los poetas. Sin embargo, uno de los pocos poetas que venció mi resistencia fue Benedetti.
Leí a Watanabe en la universidad y me gustó, pero no me le acerqué mucho. Odio a Bécquer y hay algo de Neruda que no logro cuajar en mi. Pizarnik se me acercó y sin pedirme permiso parte de ella me atrapó. Vallejo es imposible de obviar, y mencionaría un par más a quien con temor y respeto me acerqué a medias.
Pero Mario Benedetti me tomó de la mano, se ahorró los adornos, las complicaciones, las figuras raras y me llenó de la cotidianeidad que me gusta, de la que vivo o de la que quiero. Me enseñó la poesía que me gusta llamar poesía. Me llenó los días, me recorrió las venas y me acompañó la vida, en verso y en prosa, me ayuda a regresar a tierra y a volar tan lejos como mi cabecita loca me lo permite… Lo único que quería, alguna vez, era un autógrafo suyo… tal vez el autógrafo me lo dio en el 2004, cuando me hizo regresar a la vida, pero ¿qué le daría yo a cambio? Mi perpetua y rendida admiración no hubiesen alcanzado ni alcanzará nunca para decirle gracias, a ti que nunca te irás.
Con sincera admiración, y aunque no se entienda (ni yo), congoja y agradecimiento:
Kathy Subirana.








May 18th, 2009 at 8:27 pm
MM!
Yo pienso que Benedetti a de agradecerte por lo menos ahora!, que con este post! as de por lo menos Reafirmar todo lo que an de pensar todos los conocedores de èl, o bien si no lo serian, darles las ganas de saber quien fue y comprobar por ellos mismos las razones por las cuales tu as debido haber hecho esta publicacion! ( por lo menos me paso a mi )
Gracias por darme a conocer a Mario Benedetti!
PD:ya decia yo,que mi profesor no hablaba por las puras hoy en la mañana!
May 23rd, 2009 at 11:05 pm
Lo recordé hace unas horas explorando: “los lugares más olvidados, más inolvidables”, sin testamentos ológrafos pero cumpliendo eso de “dejo por fin mi dejadez”. No hace falta un terremoto para recordar por qué queremos a Uruguay ni es posible olvidar la comunicación por medio de cartas. Adios viejo cursi, huachafo, políticamente incorrecto (la mejor corrección) simpático e imprescindible.
August 28th, 2009 at 8:36 am
hola como estas , me parece interesante tu pagina , estaba leendo las notas publicadas de los decoficadores de telefonica y me parece que ya me estafaron, acabo de triamer con telefoncia, ya que tengo los tres servicios y pago por separado, pero al ver las notas, sobre los deco que son lentos, en captar la señal y que algunas veces se cruzan y malogran el televisor como ya que me estafaron,, bueno me encanta tu pagina , ojala algun dia te pueda colaborar con algunas notas o algunas fotos
tu Servidor
Raul Renato M.
si puedes me escribes , cuidate