Archive for December 11th, 2008

December 11 2008 6 Comments

Derechos (o izquierdos) para cobrizos y no cobrizos

Antes que acabe el día tengo que retractarme y reconocer todo el peso que le termino dando a los “días de”. Tal vez por eso, con el día en el que se recuerda la promulgación de la Declaración de los DDHH, me encantó leer este post de Jacqueline Fowks, pues me trajo a la cabeza ideas que andaban sueltas por ahí, pero sobre todo asentar la creencia (cada vez más firme), en el gran problema que tenemos (o nos creamos), al creer que ciertos derechos son exclusividad de un solo grupo.

En este caso, y tras el aun tortuoso camino de reconciliación que vamos transitando, parece que los derechos humanos fueran más de los izquierdos, en afán de recompensa de todo lo vivido y/o sobre todo lo no vivido. Porque, a todo esto, ¿realmente estamos transitando un camino de reconciliación, o eso es algo que pensamos es exclusivo de quienes vivieron la violencia en sangre propia?

O sea, de que sirve que estén publicados hace 60 años si todos los días parece que los únicos derechos que importan son los míos y claro, los de la gente que quiero? Y esto. Leía la declaración y me ponía a pensar en cuantas ocasiones derechos e izquierdos han sido pasados por alto con toda la frescura del mundo, sin que eso produjera mucho más que un post, un reclamo o un ¡qué bárbaro! de nuestra parte.

No pues, no seremos todos iguales mientras Alan siga diciendo que los verdaderos peruanos somos cobrizos, en la Plaza de Acho y no en… la CADE, por ejemplo. No voy sólo a la falta (o sobra) de litio de Alan, sino a la falta o sobra de (des)vergüenza de la gente para dejarse maltratar: un par de palabritas de esas que encandilan oídos y corazones, bastan para devolver la calma al cinco minutos al pueblo que mostraba húmeda disconformidad.

No, no sugiero un levantamiento popular: sugiero que se deje de tirar bolsitas de agua, pero también se deje de vender el voto y la vida a todo aquel que nos regale palabras bonitas. (Palabras enamoradoras, dignas de una telenovela mexicana. O sea, acabo de culpar a las novelas mexicanas no sólo de destrozar la cultura afectiva Latinoamericana, sino también la cultura política).

No sirve mientras el Ocram haga una encuesta en la calle preguntando quien es peruano, y más allá de la broma se reconozca como peruano a Evo por los rasgos andinos, y luego los encuestados no se den cuenta de la tremenda tontería que están diciendo al reconocerse distintos a Evo (él es cobrizo, yo no) y también reconocerse peruanos. No pues, no mientras creamos que el racismo o la deshonestidad sean los principales problemas de nuestro país, pero por culpa del otro, no mía.

Y al cuerno con la declaración universal, con las declaraciones de Donayre, y con todos los que lo llevan en hombros, literal o simbólicamente.

No, no quiero hacerla de grinch. El buen Jomra comparte la desazón. A buena hora existe la declaración que mantiene de alguna forma la diplomacia, la democracia y que al menos todos los 10 de diciembre nos hace pensar que los ciudadanos peruanos y los ciudadanos del mundo no somos (tan) diferentes y la idea no sólo es tratar al otro como se merece, sino hacer que a uno se lo trate como se merece. Y aunque el problema es que muchos no saben que, exactamente se puede hacer con eso, vale un aplauso a todos los que lo intentan desde distintas trincheras.

Por ejemplo, vale un aplauzo para el Lennon, que hace más de 28 años nos enseñó a imaginar un mundo distinto, con un mismo código, con una misma letra a millones de desconocidos, aunque se murió antes que yo naciera (no se perdió de mucho, yo evidentemente sí).

Perútags: