Petrogate y otras causas de una depresión periodística
Yo no quería escribir sobre Petrogate. Como dijo mi profe de Taller de Periodismo de Investigación, Ricardo Uceda: No termino de entender el rollo de Discover. Pero no porque no entienda qué cosa sucedió, sino porque se ha dado tanta vueltas (muchas innecesarias) que el tema cansa, sobre todo porque como muchos otros temas, se está desviando jodidamente de las cosas importantes, y está desviando la atención de temas también importantes.
Primero me resistía a llamarle ‘Petrogate’, pero como van las cosas… aunque no creo que se baje a nuestro robusto presidente (o si?), si involucra a las cabezas y hasta se bajó un gabinete completo, entonces, vale el apelativo. Pero, entre tanto ‘faenón’ y ‘aceitada’, destapada felizmente por Cuarto Poder, me parece de lo peor que se hayan concentrado TODOS (medios tradicionales y alternativos) en Rómulo, como el aceitador, Lucianita, como la chica linda que tiene que estar involucrada sí o sí. Y bueno, quienes le han dado alguna cobertura a los temas de fondo, creo que han sido muy pocos, o se han perdido un poco en el (cyber)espacio.

Bueno, luego de la caída de Rómulo, y haciendo un repaso a los últimos acotecimientos, me declaré deprimida periodísticamente por varias razones:
1. ¿Cuál es el límite entre la famosa ley del lobbie y el tráfico de influencias? O sea, si existe algo tan surrealista como una ley para hacer lobbies, siendo a línea entre una cosa y otra, TAN delgada, ¿por qué se puede incumplir esta ley, como señala El Comercio en esta nota, y todos seguir viviendo tan tranquilos como si nada? O sea, que sólo haya una lobbista en el Perú que cumple esta ley ¿no les parece, coleguitas, un tema importante?
2. Es tan importante el saber quien chuponeó, como el sancionar lo escuchado en la conversación. Aunque la mayoría trata de destacarlo así, en algunos casos se pierde la pluralidad y ya me está sonando a que quien ‘defiende’ una cosa trata de no mencionar la otra. Al menos esa sensación que me queda, sobre todo después de escuchar la discusión RMP - Claudia Cisnero/Philiph Butters. Yo estoy de acuerdo con la publicación de los audios, pero el poner la difusión de la conversación como primer tema y el chuponeo en segunda, o visceversa, no hacen a nadie pontificador de nada. Vamos, no hay que perder la perspectiva, AMBAS COSAS son importantes. Un chuponeo ha denunciado un acto de corrupción, pero ¿se sigue chuponeando? ¿cuánta gente está siendo invadida en su privacidad? ¿cuánta gente inocente está siendo espiada en su intimidad? Como bien rescató Pamela de una frase del Chema “por sintetizar las cosas, en un afán por facilitarles la información al público, los periodistas dejamos de ver la realidad completa”. No pues! una cosa es el justo y necesario debate, otra la ‘partidarización’.
3. ¿Qué clase de periodismo queremos (los ciudadanos y los periodistas)? Aquí está la causa mayor de mi depresión periodística. Como dice el poli, me preocupa el futuro de mi profesión. Cierto que en la universidad las cosas se ven distinto, ‘cuando yo estè en un medio, haré o no haré x cosas’. Sin embargo en la universidad también nos enseñan (o recuerdan) que los medios son también empresas. No seamos ilusos, así funciona la vida, pero eso no quiere decir tiene que la empresa deba pasar sobre la necesidad de hacer un periodismo decente.
Hace poco mi amigo Manuel Enrique, se mandó con un post muy interesante sobre el periodismo. Tiene razón en algunas cosas, y aprovecho para mencionarlo ahora. Primero mi buen amigo, no generalizar. Sostengo, me quiero morir siendo periodista, como muchos otros de mi generación (y de otras) pero no a lo Zavalita, porque Zavalita no es el único modelo con el que podemos salir de las aulas, o empezar en la cancha (que no siempre es lo mismo). Déjame ser más optimista. Aun creo en ‘cambiar el mundo’ como cambiar mi mundo, sacarme el ancho por las cosas que creo y que quiero, por lo que considero justo…al igual que muchos otros, o como lo demuestra el ejemplo de muchos otros.
En esa línea, me pareció mostro que se abra un debate sobre el periodismo en el Perú a raíz del encarcelamiento de Magaly (periodista, nos guste o no) y de los petroaudios. Creo que el debate se desvió y terminó en un pleito periodístico que no iba a tener freno claro… y que lo tuvo con la salida de AAR de Perú21.De acuerdo o no con la línea editorial de dicho diario, y sin necesidad de santificarlo, creo que el descabezamiento de Perú21ha devuelto, de alguna manera, las aguas a su cauce, a parte del verdaderamente necesario debate, que creo resumo en la pregunta con la que empieza esta atropellada catarsis.
Lástima que ese sea el precio para que todos nos pongamos a pensar qué cuernos queremos o esperamos del periodismo o del ser periodistas. En como es cierto, eso de la fricción entre empresas periodísticas y periodismo. De cómo es bueno retirarse cuando lo crees conveniente y de cómo también es bueno quedarse como lo crees conveniente. De cómo es necesario saber jugárselas por lo que crees y de cómo el hecho de hacer un destape o publicar cierto tipo de información no sólo implica ‘hacerte famoso’, sino que conlleva una responsabilidad tan grande como la de Spiderman. Sobre cómo el periodismo si es un gran poder (el 4to?) y cómo nos hizo daño alguna vez (hace no mucho) que ese poder se centralizara, o que no existieran voces disidentes y razonables.
Retomando. El caso Magaly, creo que se debió enfocar por el lado de como lo de la ‘difamación’ puede terminar teniendo significados maleables y terminar convirtiéndose en una excusa para atacar a algunos periodistas (no de espectáculos). Lo sucedido este fin de semana con el Especial del Humor (que no veo y que no me gusta), aunque no es programa periodístico, me hacen regresar a esa reflexión, porque no creo que Rómulo León de puntada sin hilo.
Ojo, no digo que estemos ante el fin de la libertad de prensa, que estemos moviéndonos en medio de mafias que controlan publicaciones ni nada por el estilo. No a los fatalismos. Sólo reflexiono dentro de la depresión periodística, que me ha causado el pobre desarrollo informativo de lo de los petroaudios, el periodismo de periodistas y la salida de AAR (una patada al hígado y a la autoestima periodística por los ‘motivos’ que él explicó hoy) de Perú21.
Como mostró ayer Cuarto Poder, destapes de corrupción hay para rato. A ver como nos portamos con lo que viene (periodistas, blogger y ‘personas naturales’).












Pensaba en escribirte un mail sobre esto, pero me topo con tu post y te dejo algunas impresiones por aqui, que procuraré ordenarlas. No prometo ser breve, porque eso sería perjurio.
1. Sobre el caso en si. Pues sí, es difícil entenderlo, no solo porque el tema Discover - y los contratos petroleros en general - es complejo, sino que, como señalas (mea culpa), los ojos se han concentrado mucho en Lucianita (un personaje menor) y en Romulo (que era un operador, pero no el que movía todas las fichas).
Tal como lo veo, hay cuatro grandes rubros aqui:
- El petroleo
- Los hospitales
- Los negocios de construcción en provincias
- Los negocios mexicanos.
Cada uno con sus complejidades y cosas
(Adelanto, estoy preparando un articulo un tanto largo - vaya novedad - ordenando el tema. Ahora veo q es más que necesario).
2. Lobbies. En efecto, en Estados Unidos son perfectamente legales y aqui también. ¿Problemas? 2. El primero es que nuestra ley no es lo suficientemente exhaustiva para cubrir los casos que hemos visto. La segunda es que la cultura del lobbie legal - salvo honrosas excepciones - no está acentada en el Perú.
3. Chuponeo. Totalmente sancionable y necesario investigarlo. Y, más aún, hacer una reforma en serio de nuestros servicios de inteligencia en el Perú. Y, aunque a nuestros liberales criollos le sepa a chicharrón de sebo, regular el ámbito de las empresas privadas de seguridad.
4. En cuanto al periodismo. Aunque creo que tu aportas mayores elementos de los que yo aporto, te doy mi mirada de lego y de simple ciudadano.
Informar creo que es un derecho y un deber. Todos los ciudadanos requerimos de información para tomar decisiones o simplemente para enterarnos de cosas de interés público.
Y ello implica por parte de los periodistas tener reglas claras para obtener y tratar la información. Allí entran debates como el Magaly e incluso el de Petroaudios. Ambos, lamentablemente, terminaron en un conflicto de egos que, salvo excepciones, no llevó a una dilucidación clara para el público de lo que es o no difamación y cuales son las condiciones para pasar una información que, en principio se obtuvo de modo ilegal. Y como lo conversé alguna vez con un amigo, generalmente cuando cumples esas reglas, cumples con dos cosas: obtienes la información requerida y, además, cumples con la ética profesional.
Como bien dices, no puede olvidarse que el periodismo se ejercer mayormente en empresas, pero tambien debe exigirse a las mismas que respeten a los lectores, quienes queremos saber lo que pasa en nuestro país, más allá de “discrepancias editoriales” e intereses económicos.
Sobre lo de AAR, ya he dicho varias cosas en mi blog que se resumen en lo siguiente: perdimos a nuestro mejor diario.
Finalmente, mi querida amiga. Te invito a seguir soñando con los pies bien puestos en la tierra. Porque cambiar el mundo, nuestro mundo (o por lo menos nuestro entorno más cercano) no es solo algo que tu deseas. Es un sueño en tierra que mucha gente - incluyéndome - compartimos. Que esta hora un tanto complicada, extraña y, por momentos, desilucionante, antes que deprimirnos, nos de las fuerzas para seguir pensando, actuando y apostando por un país mejor y por hacer una prensa mejor.
Un abrazo.
[...] Y desde el Cuaderno de Borrador, algunas reflexiones sobre el Petrogate y el periodismo [...]
te recomiendo leer este artículo me hizo reflexionar sobre muchas cosas: “La corrupción política y los medios de comunicación: el caso Tangentopolis” de
Pier Paolo Giglioli en http://www.fsa.ulaval.ca/personnel/VernaG/EH/F/ethique/lectures/RISS/tangentopolis.html, en dicho artículo se destaca el importante papel que juega en una democracia una prensa libre e independiente del poder político
JAG: estoy a punto de autoconvencerme de que nunca averiguaremos quien hace el chuponeo. Aunque la esperanza es lo último que se pierde.
V: Gracias por el link, recién tengo tiempo de sentarme a chequearlo, a ver como nos va, voy en la mitad del texto
Gorriti dijo alguna vez que el periodista era el tribunero del pueblo. Suena bien, es una frase linda. ¿Quiénes son los auspiciadores de los medios? Ojo, auspiciadores legales e ilegales (lobbistas, quizá sea el término). ¿Quiénes son los dueños de los medios? ¿Alguna vez un medio oficial con auspiciadores ha desafiado los sentidos comunes del Estado, la democracia representativa o el pensamiento oligárquico? ¿No prefieren dedicar titulares a melodramas como el de Magaly o volverlo todo melodrama como con los petroaudios? Una vez respondidas estas preguntas, digámoslo con otro tono de voz, ¿tribuneros del pueblo? No siempre.
Para ser simpáticos con Kapuscinski, es verdad, el periodista tiene independencia al margen del medio en el que esté, si piensa que las cosas no se manejan limpiamente puede renunciar y denunciar las cosas. Una moral individual del periodista que hace que las generalizaciones (como en todas partes) sean juicios arbitrarios. Más vale Bourdieu, con eso de que un comunista no puede trabajar en el New York Times porque, o no se adapta a la línea y renuncia, o renuncia a ser comunista.
No me gusta Kapuscinski, mucho lo que debería ser en vez de lo que sucede. Los cínicos (no los filósofos griegos por si acaso) sí sirven para ese oficio. Hagamos un repaso por los principales directores de medios del Perú, e incluso del mundo (Rupert Murdock, por el amor de Dios). Los petroaudios están en Lampa con Miro Quesada hace meses. No solo lo dicen Ampuero y O`Bryan quienes, dicho sea de paso, quizá mientan un poco con la fecha. ¿Qué pasó? Salieron al aire, obviamente no con la amanuencia de toda la junta directiva. Luego de eso, cambio de director, cambio de editores con décadas de permanencia, sale Apoyo, sale Ugaz, sale Álvarez Rodrich, quien mucho se divirtió con la melodramática aparición de los petroaudios. ¿Rospigliosi?, bien gracias, como Norwin o alguno de los personajes de Conversación en La Catedral. Hay dos poderes en pugna, uno que quiere destapar las cosas y otro que quiere ocultarlas. Ninguno me parece muy limpio que digamos, dicho en criollo, es lío de blancos. Y nunca por interés público, ética o algo por el estilo, sino por defender a uno u otro grupo de poder.
Zavalita siempre es un mal ejemplo para cualquier cosa en la vida, pero la relación que presenta entre oligarquía - poder político - medios de comunicación no está rota. Pugnas salen en los mismos medios, por relaciones con el poder político, por mantener un poder oligárquico, eso de no valgo solo por mi producto sino por mis influencias en el poder. El Perú aún tiene espacios con metalidad oligárquica e incluso esa misma mentalidad en la calle o el campo con nuestro racismo como herramienta común para relacionarnos.
Viendo todo esto, hasta me da pena un corrupto como Quimper. Pez chico, mi hermano, como si la justicia siguiera la lógica de “Para mis amigos todo, para mis enemigos la Ley” y la otra más chata de “La soga se rompe por el lado más débil”.
Sin embargo, el periodismo no es sucio porque muchas veces lo sea. El mundo no es corrupto porque generalmente lo sea. El cinismo, que mucho sirve para este oficio, no debe ser la moneda corriente ni la ideología oficial. Egotrips de periodista, el mundo es mucho más grande. La depresión trasciende gremios y profesiones u oficios, la esperanza y la respuesta también deberían hacerlo.
ta que me caes bien causita pero en este tema hay que dejar el romanticismo a un lado pe. Un medio es una empresa y una empresa se centra en la rentabilidad, productividad, asi que por un lado un medio se tiene que centrar en conseguir ingresos osea platita por publicidad o enyucando más y más lectores ( + lectores que ven publicidad + ingresos ) por otro lado satisfacer los intereses de los dueños. Te guste o no tienes que seguirlos . Bueno si te gusta te quedas ahí y si no te vas. Es un poco la filosofía que hay en el trabajo y no en la universidad lamentablemente: Uno entra a trabajar a un medio, es decir chochera un grupo de interés, un grupo económico. En verdad llegamos a un nivel de prostitución total. sudamos la gota gorda y nos movemos bien por quien nos paga el sueldo. Si no nos gusta. nos vamos a otro lado y asi y así de medio en medio ( calaña hildebrandt) hasta que te des cuenta que cuando quieres tener tu propia voz. tienes que crear tu propia medio o empresa y luego tus empleados tienen que seguir tu ejemplo y formas otro círculo e igual tu botarás al que no comparte tu filosofía.. ya yaya me puse muy filosófico
pero asi es la vaina.
salud - os