Archive for November 17th, 2008
Petrogate y otras causas de una depresión periodística
Yo no quería escribir sobre Petrogate. Como dijo mi profe de Taller de Periodismo de Investigación, Ricardo Uceda: No termino de entender el rollo de Discover. Pero no porque no entienda qué cosa sucedió, sino porque se ha dado tanta vueltas (muchas innecesarias) que el tema cansa, sobre todo porque como muchos otros temas, se está desviando jodidamente de las cosas importantes, y está desviando la atención de temas también importantes.
Primero me resistía a llamarle ‘Petrogate’, pero como van las cosas… aunque no creo que se baje a nuestro robusto presidente (o si?), si involucra a las cabezas y hasta se bajó un gabinete completo, entonces, vale el apelativo. Pero, entre tanto ‘faenón’ y ‘aceitada’, destapada felizmente por Cuarto Poder, me parece de lo peor que se hayan concentrado TODOS (medios tradicionales y alternativos) en Rómulo, como el aceitador, Lucianita, como la chica linda que tiene que estar involucrada sí o sí. Y bueno, quienes le han dado alguna cobertura a los temas de fondo, creo que han sido muy pocos, o se han perdido un poco en el (cyber)espacio.

Bueno, luego de la caída de Rómulo, y haciendo un repaso a los últimos acotecimientos, me declaré deprimida periodísticamente por varias razones:
1. ¿Cuál es el límite entre la famosa ley del lobbie y el tráfico de influencias? O sea, si existe algo tan surrealista como una ley para hacer lobbies, siendo a línea entre una cosa y otra, TAN delgada, ¿por qué se puede incumplir esta ley, como señala El Comercio en esta nota, y todos seguir viviendo tan tranquilos como si nada? O sea, que sólo haya una lobbista en el Perú que cumple esta ley ¿no les parece, coleguitas, un tema importante?
2. Es tan importante el saber quien chuponeó, como el sancionar lo escuchado en la conversación. Aunque la mayoría trata de destacarlo así, en algunos casos se pierde la pluralidad y ya me está sonando a que quien ‘defiende’ una cosa trata de no mencionar la otra. Al menos esa sensación que me queda, sobre todo después de escuchar la discusión RMP - Claudia Cisnero/Philiph Butters. Yo estoy de acuerdo con la publicación de los audios, pero el poner la difusión de la conversación como primer tema y el chuponeo en segunda, o visceversa, no hacen a nadie pontificador de nada. Vamos, no hay que perder la perspectiva, AMBAS COSAS son importantes. Un chuponeo ha denunciado un acto de corrupción, pero ¿se sigue chuponeando? ¿cuánta gente está siendo invadida en su privacidad? ¿cuánta gente inocente está siendo espiada en su intimidad? Como bien rescató Pamela de una frase del Chema “por sintetizar las cosas, en un afán por facilitarles la información al público, los periodistas dejamos de ver la realidad completa”. No pues! una cosa es el justo y necesario debate, otra la ‘partidarización’.
3. ¿Qué clase de periodismo queremos (los ciudadanos y los periodistas)? Aquí está la causa mayor de mi depresión periodística. Como dice el poli, me preocupa el futuro de mi profesión. Cierto que en la universidad las cosas se ven distinto, ‘cuando yo estè en un medio, haré o no haré x cosas’. Sin embargo en la universidad también nos enseñan (o recuerdan) que los medios son también empresas. No seamos ilusos, así funciona la vida, pero eso no quiere decir tiene que la empresa deba pasar sobre la necesidad de hacer un periodismo decente.
Hace poco mi amigo Manuel Enrique, se mandó con un post muy interesante sobre el periodismo. Tiene razón en algunas cosas, y aprovecho para mencionarlo ahora. Primero mi buen amigo, no generalizar. Sostengo, me quiero morir siendo periodista, como muchos otros de mi generación (y de otras) pero no a lo Zavalita, porque Zavalita no es el único modelo con el que podemos salir de las aulas, o empezar en la cancha (que no siempre es lo mismo). Déjame ser más optimista. Aun creo en ‘cambiar el mundo’ como cambiar mi mundo, sacarme el ancho por las cosas que creo y que quiero, por lo que considero justo…al igual que muchos otros, o como lo demuestra el ejemplo de muchos otros.
En esa línea, me pareció mostro que se abra un debate sobre el periodismo en el Perú a raíz del encarcelamiento de Magaly (periodista, nos guste o no) y de los petroaudios. Creo que el debate se desvió y terminó en un pleito periodístico que no iba a tener freno claro… y que lo tuvo con la salida de AAR de Perú21.De acuerdo o no con la línea editorial de dicho diario, y sin necesidad de santificarlo, creo que el descabezamiento de Perú21ha devuelto, de alguna manera, las aguas a su cauce, a parte del verdaderamente necesario debate, que creo resumo en la pregunta con la que empieza esta atropellada catarsis.
Lástima que ese sea el precio para que todos nos pongamos a pensar qué cuernos queremos o esperamos del periodismo o del ser periodistas. En como es cierto, eso de la fricción entre empresas periodísticas y periodismo. De cómo es bueno retirarse cuando lo crees conveniente y de cómo también es bueno quedarse como lo crees conveniente. De cómo es necesario saber jugárselas por lo que crees y de cómo el hecho de hacer un destape o publicar cierto tipo de información no sólo implica ‘hacerte famoso’, sino que conlleva una responsabilidad tan grande como la de Spiderman. Sobre cómo el periodismo si es un gran poder (el 4to?) y cómo nos hizo daño alguna vez (hace no mucho) que ese poder se centralizara, o que no existieran voces disidentes y razonables.
Retomando. El caso Magaly, creo que se debió enfocar por el lado de como lo de la ‘difamación’ puede terminar teniendo significados maleables y terminar convirtiéndose en una excusa para atacar a algunos periodistas (no de espectáculos). Lo sucedido este fin de semana con el Especial del Humor (que no veo y que no me gusta), aunque no es programa periodístico, me hacen regresar a esa reflexión, porque no creo que Rómulo León de puntada sin hilo.
Ojo, no digo que estemos ante el fin de la libertad de prensa, que estemos moviéndonos en medio de mafias que controlan publicaciones ni nada por el estilo. No a los fatalismos. Sólo reflexiono dentro de la depresión periodística, que me ha causado el pobre desarrollo informativo de lo de los petroaudios, el periodismo de periodistas y la salida de AAR (una patada al hígado y a la autoestima periodística por los ‘motivos’ que él explicó hoy) de Perú21.
Como mostró ayer Cuarto Poder, destapes de corrupción hay para rato. A ver como nos portamos con lo que viene (periodistas, blogger y ‘personas naturales’).







