Archive for September, 2008
A las teleoperadoras, con cariño
Para Lena, Karen, Xuxu, Claudia, Pao… Y claro, para la señora Charito, el señor Beretta y para la ingrata de Isabel, que ya pasó a mejor vida, es decir, a mejor puesto.
A las teleoperadoras del BCP, a las chicas que les dicen “BCP un momento” o “BCP, buenos días (tardes, noches)”, cuando usted llama a una central, que puede ser el Centro de Lima, La Molina, San Isidro, Pardo o Miraflores. A las chicas, a mis amigas, y al jefe (grande señor Beretta).
Un break a todos los procesos de adopción en los que ando metida. Hace un año, por estas fechas, estaba en el Club Las Garzas de Chorrillos, quemando mi garganta con un pisco puro que las chicas me dieron como parte de mi “ceremonia de bienvenida”, en pleno día de la teleoperadora. Porque, qué les pasa, las teleoperadoras también tienen su día!
Bueno, decía. Hace poco más de un año (marzo del 2007 para ser exacta), me quejaba en este post, de que no conseguía chamba. Estaba al borde de la desesperación: trabajo desde los 12 años, y a mis 24 (el año pasado), ver que las reservas se me acababan, como se le acaban ahora a los Estados Unidos (exageración)… pues me hicieron presa del desánimo, como a cualquier otro mortal, supongo.
A raíz de ese post, Willie me contactó para trabajar con él (y JC) en prensaperuana.com, y entonces no sólo conocí a dos de mis mejores amigos, sino que encontré prácticas, que es lo que estaba buscando. Pero (siempre hay de esos), el sueldo no me alcanzaba. Entonces… mi vocación de bruja salió a relucir cuando se hizo realidad una linea del dichoso post, que dice “Al final, alguien me dijo que el periodismo es un estilo de vida, eso es lo divertido, así termine contestando teléfonos.” Y en julio del 2007, terminé contestando teléfonos en el BCP.
Claro, al principio me sentía morir… como dicen todos mis jefes, yo no he nacido para estar sentada. Me encanta ir de comisión, estar mucho tiempo en el escritorio me aburre. Y estar 6 horas diarias diciendo “BCP buenas tardes” no era precisamente mi idea de felicidad. En realidad tomé el trabajo porque necesitaba el dinero, y el medio tiempo para poder terminar la universidad tranquila (como casi todas las chicas con las que trabajé). Además, el tener un sueldo decente, me permitía darme el gusto de hacer otras cosas que me gustaban, o al menos tratar de hacelas.
Tengo que admitir que acostumbrarme al ritmo fue complicado, sobre todo porque me sentía super desubicada. Al principio. No voy a hacerla larga, ni contar todo lo que pasó en el gallinero (así le decíamos a la oficina del Centro de Lima), porque, like at Green Mile, lo que pasa en el gallinero, se queda en el gallinero. Pero sí, tengo que reconocer que aprendí un montón: Nunca más llegar tarde a la chamba, nunca más etiquetar a las personas, y recuperar del desván el significado real de la frase “de todo se aprende”.
Creo que en el banco terminé de aterrizar a la realidad, o al menos hice mi mejor intento. La realidad no sólo estaba en Sicuani o en El Agustino (lugares que me cambiaron la vida) . Yo también tenía una realidad que afrontar, en la que tenía que trabajar en algo que no me llenaba, pero me sostenía, y eran 22 chicas más, 22 compañeras que tenían ese mismo problema. Que se acabó la mamadera en casa y tenían (mos) hasta dos trabajos (el que te da de comer y el que te gusta, hasta que puedas vivir del que te gusta), que estudiábamos y que queríamos cambiar el mundo o al menos cambiar nuestro mundo, mientras mirábamos por la ventana como pasaba el tiempo, durmiendo poco, escapando entre turnos, aprovechando horas para hacer trabajos… mientras nos turnábamos para poner la música que más (o menos) nos gustaba. Y las escapadas al Munich los viernes con mi querida petit.
Mi despedida fue el día de la fiesta del banco.

Ese día, salí llorando, pues el jefe me hizo llorar al darme su bendición. Aun voy a visitar de vez en cuando a las chicas, pues estoy cerca (trabajaba en el BCP de Lampa). Recuerdo que los últimos días de chamba, Lena me decía, “ya vete, tu chamba de a deveritas te espera a dos cuadras”. Bueno, ahora, a dos cuadras, pero en sentido contrario, a veces me esperan, pero (como dice otra vez Lena) sólo de visita .
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¿Aborte a su congresista?
Anoche llegaba a mi casa muerta de sueño, cuando un sobre dónde se lee “Congreso de la República” me hizo abrir mis ojitos color pepita de níspero de par en par… entonces sonreía. No, no es que esperara que mis congresistas adoptadas me envíen sus datos operativos, pero el sólo hecho de ver el sobre en mi escritorio me emocionó.
Y bueno… la respuesta, la esperada:

Dos cosas: Primero, a quien haya ido a dejar la carta a mi casa, la próxima vez tenga la amabilidad de no levantarle la voz a mi señora madre, porque mi dirección yo la envié bien escrita, como tengo registrado en el cargo, y no es mi culpa que no hayan podido hacer una sencilla transcripción y por lo tanto esté mal consignada en la carta de respuesta… motivo por el cual se perdieron para llegar a mi casa. Y menos culpa de mi madre, que apenas ayer se enteró de este rollo.
Y Segundo… señor Velásquez Quesquen (a quien escuché en RPP): los bloggers no queremos ser contralores. Yo soy periodista, y sobre todo ciudadana. Qué están entendiendo ustedes por ejercicio de la ciudadanía… es otro rollo. Por otro lado, tal vez se están dejando llevar por los nombres de nuestros blogs, algunos bastante más pintorescos que otros. Pero como dijo Willie, en las cartas enviadas firmamos con nombre, apellido y DNI. No estábamos bromeando con nuestra cartita. Broma es la que nos están jugando ustedes al olvidarse que, si bien el blog es nuestra cyber-tribuna, nosotros somos de carne y hueso. Con deberes y derechos (bla, bla, bla) y todo lo que bien dice nuestra sacrosanta Constitución, esa de la que muchos de ustedes tanto verborrean.
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El Congreso y los problemáticos procesos de adopción
La semana pasada, metida en la campaña “Adopte un Congresista”, fui al Congreso a dejar mis dos cartas pidiendo información sobre los gastos operativos de las congresistas Nancy Obregón e Hilaria Supa. Me dijeron una semana, que se podía extender hasta cinco días más. Estoy pensando que sus siete días serán siete días hábiles y luego cinco más… o sea, sacando mi cuenta, los doce días pueden traducirse hasta en tres semanas. No se acuerdan de la campaña? Chequeando el blog del Paki y este instructivo video de JC, se refresca la memoria.
Pero, por las puras estoy sacando cuentas. Si le han negado la información a Perú21, y a Rosa María que son parte de medios reconocidos, no se van a tomar el trabajo de hacerlo conmigo. Peor aun, después de como han estado respondiendo los señores congresistas en cuestión a nuestra humilde campaña.
Primero: Mercedes Cabanillas en RPP diciendo que ella a la única persona que le tiene que rendir cuentesa es al contralor general. ¿Perdón? ¿Será que la señora Cabanillas no considera que alguien, de los miles de peruanos que votaron por ella podría estar interesado en saber como usan los políticos sus impuestos?
Creo que los congresistas deberían mostras un poquito más de respeto por los ciudadanos. Escuchar a Cabanillas diciendo que “si se hace eso con el Congreso, debería hacerse con todas las instituciones políticas”, mientras Patricia del Río le repreguntaba “perfecto, ¿por qué no comenzamos por el Congreso?”, y nuestra ex presidenta del legislativo respondía “No, comencemos por todas”, me pareció una muestra de soberbia que no corresponde al nivel que ellos quieren otorgarle al legislativo en sus declaraciones. Un nivel que, si revisan las encuestas (todas las de este año y del año pasado), los ciudadanos no percibimos, o mejor dicho, percibimos que es.. paupérrimo.
Segundo: El video de útero. tv donde nuestros adoptados (salvo excepciones), nos tiran arroz.. con roche. Bueno señores congresistas, si no les gusta el nombre de nuestros blogs, lo sentimos mucho. SI en el Congreso no abundaran las situaciones en las que ustedes se burlan de nosotros (caso Menchola, Canchaya, Sucari, Anaya, etc.), estos humildes ciudadanos no tendríamos que voltear la mirada de vez en cuando a ver en que andan ustedes, y podríamos seguir ocupando nuestro blog cosas más… personales tal vez.
Por otro lado, es lamentable que se refieran a nuestra campaña como una burla. Si tuviera oportunidad de hablar con alguno de ellos sobre el tema sólo le diría dos cosas: Una, Rosa María Palacios no llamó a los bloggers para que armemos la campaña “Adopte un congresista”, esa iniciativa es nuestra, y le pusimos ese nombre porque de alguna manera tenía que llamarse si queríamos llamar su atención. ¿Tal vez preferían que se llame Adopte un Otorongo? Y dos, ¿les parece una burla que un ciudadano trate de hacer cumplir una ley?
La falta de costumbre, supongo…
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Algunas cosas sobre twitterlandia
El twitter no es un fenómeno nuevo para el mundo, pero para mi si. Bueno, relativamente. Saqué cuenta de twitter el año pasado, si no me equivoco en octubre… y no le encontré mayor utilidad hasta hace un par de meses que unos amigos (twitteros de vieja escuela), me dijeron que me estaba perdiendo un espacio entretenido y de intercambio de información importante.
Claro, al principio no les creí lo del intercambio de información, hasta que aumenté mi red de contactos. La inocente pregunta: What are you doing? que acompaña la también inocente y hasta tierna figura de la ballenita, es la excusa para que miles de personas se comuniquen entre sí… en 140 caracteres.

Trabajando en el diario aprendí a apreciar la importancia del número de caracteres, siempre luchando con el espacio, por ello, me llama la atención ver como en 140 caracteres la gente intenta intentamos transmitir más que un estado de ánimo, o una situación específica.
El twitter se convierte en una sala de chat un poco más “caleta”, pues primero tienes que sacar una cuenta, y organizar tus contactos: si cierras tu perfil, tus actualizaciones sólo las lee quien tu quieras. Quienes dejan su perfil abierto tienen más posibilidades de conocer gente (si eso es lo que buscan) o de expandir su mensaje entre más usuarios (si eso es lo que necesitan), por ejemplo el diario El País.
Twitter para todos los gustos: Ejemplo, ejemplo! En educ.ar encuentro datos muy pajas sobre los twitter y los twitteros (usuarios, twittertubies como diría Maku):
El estudio Why We Twitter: Understanding Microblogging Usage and Communities desarrollado a mediados de 2007 por investigadores de la Universidad de Maryland y de los Laboratorios NEC, estableció cuatro perfiles dominantes en el contenido de las entradas publicadas en Twitter:
a) trivialidades cotidianas
b) conversaciones en pequeñas comunidades
c) compartir información y direcciones URL
d) difundir noticias y opiniones
El twitter entra en la categoría del microbloggin. Claro, dado que un blog es un rollo muy personal en el que escribes sobre lo que te da la gana, lo que te gusta, lo que mejor manejas y lo que más te llama la atención, y en el twitter puedes hacer exactamente lo mismo… sólo que en menos caracteres, o en más de un “twitt”. ¿Reemplazar el twitter al blog? Creo que estamos muy lejos de poder lanzar esa afirmación, al contrario… se complementan: tienes mayor posibilidad de elevar tu nivel de lectoría si, por ejemplo, twitteas el link con tus post, o incluyes el link de tu blog en tu profile.

Hay oportunidades en las que algunas noticias se difundieron más vía twitter. Recuerdo por ejemplo la muerte de Constantino Carvallo, ya que tuve la mala suerte de llegar a la sala twittera con la novedad, o la liberación de Ingrid Betancourt, donde The Gost salió con la primicia. O los partidos de futbol que Christian Manrique y el fantasma comentan afanosamente en lo que llamamos “twitter sport“. Microbloggin, sin duda.
Interactuando (más allá de las comunidades)
Nunca pensé conocer (tanta) gente a través del twitter (bueno, a través del blog tampoco y ahora tengo buenísimos amigos). Gente con la que compartir información y realizar pequeños debates (y los famosos beertwitts, aunque no he asistido a muchos). Una red social pues.
Humberto Acciarriessi, es un amigo y periodista argentino que conocí en la twittósfera, con el nick de Uniberto. Hace poco, hizo un experimento interesante en su blog A través de Uniberto: inició la serie “twitter por twitteros“, donde varios de sus contactos se lanzaron con comentarios super personales y nada técnicos sobre lo que implicaba para ellos twittear.
Y por otro lado, dado que para algunos medios han “descubierto” las ventajas de acercarse a estas redes sociales, vemos que la CNN -por citar un ejemplo- hace que sus periodistas, vía twitter, se mantengan en contacto con el público constantemente. O sea, no es que el periodista, como ciudadano del mundo tenga una cuenta de twitter, sino que es una herramienta de chamba (donde se puede terminar mezclando lo personal con lo profesional, y eso tiene sus desventajas).
Lo bueno, lo malo o lo feo
Claro, no a todos les va a gustar el twitter. Seguramente hasta lo ven ocioso (como yo lo vi al principio) o inútil. Me llamó la atención, por ejemplo, una nota de El Comercio, donde la transmisión paso a paso, de un funeral. Una experiencia desagradable, y es válido que se haya hablado, a raíz de ello, de darle usos inadecuados a la herramienta, pues “Twitter es muy adecuado para hablar de los blogs o acerca de un discurso político, pero inadecuado cuando se aplica a una terrible tragedia familiar”. Para muchos esto es lógico, pero bueno…

Más allá del poco tino de algunos periodistas, tomando el ejemplo de la CNN, varios colegas están trabajando en explicar en muchas palabras por qué nos conviene usarlo. Aunque la explicación puede ser un poco ociosa para muchos, tal vez algunos si la necesiten. Como Mirko Lauer, que hace poco se mandó con una columna contra los twitters y los blogs, dando datos, creo incorrectos. Por ejemplo:
“Una página web llamada Twitter ofrece a sus lectores un acopio siempre refrescado de insultos de todas partes, y no está sola.
¿Insultos? Muchos teníamos una gran interrogante al respecto ¿A qué se refería Lauer? ¿Tal vez por un comentario de fabber, que él mismo ya aclar? Aunque yo dudo que Lauer haya leido el twitt al que hacen referencia, la frase en cuestión no es un insulto: que a fabber no le guste Lauer no es insulto eh.
En fin, si bien Lauer acierta en algunos de sus comentarios (no en el que he citado, pero lean el artículo completo), creo que quedarse con el lado menos amable, no es lo más inteligente. Me hace acordar a algunos profesores de la facultad que tienen a la tecnología de lejitos, porque a) le tienen miedo b) no es de su generación c) les da flojera actualizarse d) etc.
Todo esto no me entraba en 140 caracteres, por eso tenía que postearlo.
Curiosidades:En Cobertura Digital, encontré que hasta hay manuales de como usar el twitter, el youtube y demás, en Darcy.cl, Por qué los periodistas deben usar twitter, en el blog de Tanaka un artículo del NYT sobre la intimidad digital, en Cyberprensa tiene un artículo para principiantes:Twitter for dummies y no te pierdas esta: una encuesta sobre el perfil de los twitteros. Intersante mundillo.
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Hildebrandt is back!
El comercial que anunciaba el regreso de Hildebrant a la tv me parecía pésimo, acorde con la producción de RBC. Sin embargo, se le quiera o se le odie, no se le puede restar mérito periodístico a César Hildebrandt. No se le puede restar ni un poquito porque mérito le sobra, tanto como soberbia.
El nombre del programa me encanta, me parece acertadísimo para un personaje como él, aunque su perrito (a lo urraca de Magaly… tal vez un día aparece apapachando a uno tamaño natural), no me causa gracia, sino más bien me extraña. Aunque sí me cause gracia el comercial en el que desprende la idea que él es el cambio que la tv necesita. ¿Qué cambio? Si todos los programas de tv que le he visto son idénticos! En todo caso, si es bueno que regrese, porque su voz discordante siempre se extraña, pero cambio…
Por lo que sea. Si a estas alturas ya se dieron cuenta que Hildebrandt me inspira sentimientos de amor/odio, comprenderán que considere que la mejor nota que encontré sobre el retorno de Hildebrandt a la televisión, es de Fernando Vivas. Ya que yo sólo vi cinco minutos del programa en cuestión, y no me quería quedar sin poner en la blogósfera alguito sobre el tema, haré algo que normalmente no hago: copiar y pegar:
Nunca tan austero
Por Fernando Vivas
Seré franco: No he extrañado a César Hildebrandt. Su última temporada, en Canal 2, desbordó en campañas contra las primicias y coberturas ajenas. En mi modesta opinión, no fue el sistema el que acabó con su áspera presencia en el verano electorero del 2006 (no creo que, de quedarse, hubiera hecho campaña por Ollanta Humala), sino, sobre todo, el ‘periodismo de periodistas’ (copio el concepto de Rosa María Palacios), que desbarró su línea editorial hacia la irresponsable bronca de colegas.
Seré equitativo: Sin embargo, nadie como Hildebrandt para elevar el nivel discursivo y reflexivo de la conducción televisiva, para poner los puntos sobre algunas íes que apenas quedan registradas por otros. El domingo, por ejemplo, “Cuarto poder”, difundió notas que dejaban al descubierto que el Poder Judicial es el primer obstáculo en la lucha contra la corrupción. Pues la pareja de conductores de ese solvente programa no fue capaz de sacar una conclusión como la que hizo CH en su modestísimo espacio, sin siquiera haber aireado notas reveladoras propias.
Extrañaba, eso sí, su humor improvisado sobre la mesa. Solo él puede fruncir la nariz, al final de una nota sobre la masacre de Putis y la impunidad militar, para decir del ministro de Defensa, “aquí huele a gato quemado”. Que no es injuria grave tratándose de un Ántero Flores-Aráoz que tiene más correa que fajín.
Y extrañaba la batería de gestos y reacciones que acompañan una entrevista como la que padeció su amigo el caricaturista Alfredo Marcos sobre sus conflictos de intereses. La verdad es que CH se reprimió para no dejarlo calato como una de sus criaturas cómicas, pero le sacó elocuentes semiperdones.
Seré realista: “El perro del hortelano”, su reciente aventura en RBC, tiene pocos recursos para cumplir sus pretensiones. Lo que vi pareció una cabina radial televisada, una mesa para tramitar denuncias traídas por terceros. Ojalá CH hile fino y limpio para ampliar su base y evitar nuevos desbarres.
Seré frívolo: Ese perro de peluche que ladra con pilas está bueno para un conductor de taxi, pero no para uno de TV.
Buenísima columna, ¿o no?
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Por la Ley de Transparencia: adoptando a Nancy Obregón e Hilaria Supa
Mi turno de seguir una buenísima idea de Rosa María Palacios, que inocentemente comentaba en su columna de Perú21 de la semana pasada:
Si usted quiere hacer algo, mande una carta al Congreso pidiendo las cuentas de su congresista.
y contribuyo con el rebote de la campaña que mi querido amigo Willie (más conocido como el_paki en el cyberespacio) propuso, por ello, adopto un par de congresistas. La idea de la campaña me parece genial. Tenemos una Ley de Transparencia y Acceso a la Información que desde que salió (24 de abril del 2003), hasta ahora las instituciones públicas han venido cumpliendo como les ha dado la gana, si es que la han cumplido.
Bueno, ¿cuánto hacemos nosotros por ayudar al cumplimiento de ciertas leyes? ¿Acaso estamos tan acostumbrados a pasarlas por alto, que permitimos que todo el mundo las pase por alto? Bueno pues, para no pasarnos la vida quejándonos “que nadie cumple las leyes” o “que el Congreso no vale nada”, sin hacer absolutamente nada para intentar una suerte de cambio, me gusta un montón la idea de esta campaña. Adopta a tu congresista y reclama tu derecho básico de saber en qué gasta la plata que con tus impuestos se genera.
Yo quiero adoptar a dos, porque no sé, vamos a ver si me liga con alguna. Tengo que reconocer que la respuesta que estoy esperando del Congreso es algo así como “saturados de pedidos no tenemos capacidad operativa”. Señores responsables de la burocracía gubernamental, procrastinadores por excelencia, se supone que esa información la deberían tener disponible, se la pidamos nosotros o no.
Como dice Jomra, sin ánimo de hacer una cacería de brujas, o de acabar con el Congreso, pero si de darles una ayudadita para que sepan por dónde mejoraría su imagen, adopto a Nancy Obregón e Hilaria Supa. Sólo por curiosidad periodística y antoposociológica. Y aquií mi banner, (al menos uno de ellos):
Bueno, realmente no mandé un fax, sino que Héctor Daniel y yo nos dimos una escapada de la chamba para ir al Congreso y dejar nuestras cartas en mesa de partes, dónde un señor muy gentil nos miró muy feo cuando recibió las cartas. Gajes del oficio!
La Campaña es así:
1. Primero escoge a un congresista, si es que votaste por él, aún mejor.
2. Envíale la carta (lo ideal sería que la dejes en Mesa de Partes del Congreso, ya que el acuse de recibo del fax de la oficina de Administración, no consigna el número telefónico)
3. Pon en tu blog un banner. Te puedes bajar el PSD (sólo tendrías que meter la foto del parlamentario y su nombre).
Listo! Y bueno, ya somos varios no? Según la ley, en siete días tendrían que dar una respuesta… así que ayer empezó la cuenta regresiva. En mi carta consigné mi dirección, mi correo electrónico y todos mis números telefónicos posibles, así que esperaré sentada. “Seven days”.
Pd: pretendí hacer una lista de todos los que ya están embarcados en la campaña, pero ya somos tantos que se me pierde la cuenta. Así que para ver la lista completa y actualizada, en el blog del paki, en la barra derecha. No olvidemos que el seguimiento a este tema desde distintos ángulos es importante.
Perútags: Ley de transparencia Rosa María Palacios Prensa Libre adopta a un congresista Nancy ObregónHilaria Supa transparencia burocracia Congreso de la República campaña congresistas gastos operativos
Pikachú en venta
Ya que de un tiempo a esta parte ando tan nostálgica con mi chiquititud, esta nota me regresó a mi época escolar, cuando algunas de mis muchas tardes pasaban entre las tareas y la tv, y uno de mis principales acompañantes era Pokemón (si, lo acepto).
Encontré este post en el blog de Carlos Leopoldo de casualidad (ahora caigo que el C lo pasó por twitter), con la foto de un pikachú de verdad (la de aquí arriba). Copio y pego del post:
Esta criatura existe y está viva, pero no es un Pikachu, es un ratón con orejas muy largas que según dicen en Kotaku un japonés se dedica a capturar para luego ponerlos a la venta, las manchas rojas y el pelo amarillo es pintado artificialmente, y según afirma este japonés sólo va a vender 20 de estos ratoncitos o “limited edition Pikachus” y promete capturarlos de uno por uno después de haber hecho la venta, el sitio de la venta es este, y los precios son: ¥99,000,002,805,760 el cual convirtíendolo a dólares ¡es más de 900 millones de dólares!
Si alguien puede leer el post original, me cuenta. ¿Pobres ratones pintados de amarillo? Anoche mi buen amigo C me dijo “lorna! eso es photoshop”.










