Tarata y la memoria del olvido

Normalmente, no me gusta hacer posts a punta de copy / paste (sorry Marco :P), pero esta vez creo que no hay forma de que yo diga las cosas mejor que Gustavo Buntinx. En uno de mis nuevos lugares favoritos, el Café Bar Habana, se inaugura hoy la exposición Memoria del olvido: Calle Tarata – 16 julio 1992 (Partes de guerra 1)

Otro aniversario del atentado de Tarata. No es rascar la herida, es refrescar la memoria.

Aquí el texto de la invitación, a la que sería bueno que muchos de nosotros cayeramos, al menos un toque.

Este miércoles 16 de julio se cumplen también dieciséis años del coche bomba criminalmente detonado por Sendero Luminoso en la calle Tarata de Miraflores. En la misma fecha, a partir de las 7:30 de la noche y a escasas cinco cuadras de esos hechos, MICROMUSEO inaugura, en su PARADERO HABANA, una exposición histórica: el rescate y puesta en valor de los registros documentales y artísticos de aquella catástrofe realizados por Anamaría McCarthy en fotografía y por su hermano Kevin McCarthy en video. Materiales impresionantes que se han mantenido inéditos, adquiriendo ahora una densidad incluso poética recogida también por el sugerente título de la muestra: Memoria del olvido.

Se trata, indiscutiblemente, de testimonios privilegiados: en uno de los edificios del jirón Tarata se encontraba el departamento que fue para Anamaría primero el hogar conyugal y luego el estudio donde inicia su conversión artística a la fotografía, tras quince años de exploraciones cerámicas. En esos ambientes vivía entonces también su hermano Kevin, cineasta incipiente.

Gracias a un encadenamiento insólito de intuiciones, ambos lograron eludir la explosión, pero no el trauma. Aquella noche -y los siguientes días- Kevin permaneció entre los escombros, resguardando lo que pudo preservarse tras la onda expansiva y los saqueos (acaso tan devastadores como la detonación). Apenas la luz y el descontrol se lo permitieron, inició la absorción en video del estupor y el pasmo que sucedieron al terror. Poco después Anamaría hizo lo propio, con vistas fijas atravesadas no de clamor sino de melancolía.

Hay un contraste incisivo, conmovedor, entre el registro en bruto del material fílmico -jamás editado- y la poesía acallada de las fotografías, delicadamente construidas respetando la autenticidad de los fragmentos encontrados. Para la exploración de esos y otros sentidos, el catálogo de la muestra despliega un fuerte acompañamiento textual, que además del ensayo curatorial ofrecido por Gustavo Buntinx incluye una reflexión compleja de Salomón Lerner sobre la pertinencia del caso Tarata para la historia de nuestra violencia grande y para la praxis de la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR).

Precisamente esta muestra fue concebida en el marco de las conmemoraciones por los cinco años de la entrega del Informe Final de la CVR. En el espíritu de esa publicación trascendental, lo que ahora se ofrece es la primera de dos exposiciones críticamente articuladas entre sí, como trágicamente lo estuvieron las extremidades históricas a las que cada una de ellas se vincula. Como complemento de esta muestra inicial, el próximo mes de agosto exhibiremos la documentación extensa de las intervenciones taumatúrgicas de Ricardo Wiesse en las fosas donde se pretendieron ocultar los cuerpos de los miembros de la Universidad de La Cantuta que fueron desaparecidos por los servicios de inteligencia en represalia por el atentado de Tarata. La competencia de horrores.

Partes de guerra: el título genérico de estas dos exposiciones y de las publicaciones que las acompañan puede, sin duda, entenderse en su acepción figurada. Noticias desde el frente, crónicas de trinchera. Pero también en el sentido más literal e inmediato: símbolos fragmentados de nuestra historia hecha pedazos.

Símbolos fragmentarios: las dos muestras ahora planteadas prolongan en otro sentido, más específico y puntual, varias exhibiciones previas en las que el mismo curador ensayaba exploraciones amplias de las múltiples relaciones entre arte y violencia. Exposiciones como Mallki: la exhumación simbólica en el arte peruano (2002), Carne viva (2003) y País del mañana: utopía y ruina en la guerra civil peruana (2004), realizadas todas en el Centro Cultural de San Marcos. O Lo impuro y lo contaminado: pulsiones (neo)barrocas en las rutas de MICROMUSEO, presentada en la última Bienal de Valencia (2007).

Pero no hubo entonces, ni la hay ahora, pretensión exhaustiva alguna, sino un avance más en el rescate sistematizado de aquella porción de nuestro arte que, desafiando todo riesgo y (auto)censura, optó por significar la emoción y el momento.

Léase, tras esta intención histórica, un homenaje crítico -por continuar.

Links: JAG, la blogósfera en pleno, el morsa.

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Comentarios

Lastima que el alcalde Masias no tenga ningun respeto por los habitantes de Tarata. Tres ejemplos de los muchos que tenemos que vivir quienes ya tuvimos bastante con el ataque terrorista:

1. Hace un anio, justamente para celebrar el aniversario del atentado, durante 3 noches y madrugadas seguidas, empleados contratados por la municipalidad usaban sierras de mano y electricas, ademas de sopletes, ruidosisimos, para terminar el ovalito de Tarata que sellara el nombre de Manolo en esta calle.

2. Hace unos dias, se filmo un comercial de Global Net que esta en el aire, el de los marcianos. El edificio que sale en casi todas las tomas es el mio. La municipalidad les dio permiso para grabar hasta pasada la medianoche, con gritos de la actriz, el director y todo el equipo de produccion, ademas del ruido del grupo electrogeno alquilado para la realizacion y las tremendas luces que se metian por nuestras ventanas.

3. Hoy, como el anio pasado, Masias armo un estrado y toldeo la mitad de la cuadra 2 de Tarata, justamente donde exploto el coche bomba. Desde las 11 de la maniana los habitantes de Tarata no podiamos entrar en auto a nuestra propia calle. Yo estaba trayendo -emocionado- la primera cama para mi hija de 1 anio y tuve que pelear con el prepotente sereno que no me dejaba pasar. Al final simplemente tuve que pasar, le gustara o no. En la noche, regresando a casa, estaban en medio de la ceremonia de marras y no me dejaban pasar a mi casa. El sereno encargado tuvo que hablar con la vieja (que se cree pituca) de Protocolo de la municipalidad, quien se me acerco con cara de pocos amigos a decirme si podia esperar “2 minutitos” para pasar. Le dije que no, que si ellos esperaban “2 minutitos” a que yo pague mis impuestos, que atracaba. Acto seguido, la tia -otra malcriada- me hizo un ademan para que pase.

Para terminar, son las 10.06 PM, mi hijita esta dormida a mi lado y afuera la municipalidad sigue desarmando sus toldos. Si yo hago el 1% del ruido que ellos estan haciendo, me tiran el Serenazgo encima por “ruidos molestos”.

Tarata ya tuvo demasiado. Que Masias se concentre en terminar las obras de la calle Berlin y demas, que parecen Beirut.

[...] Subirana: Tarata y la memoria del olvido Roberto Bustamante: Violencia política: recordando [...]

chocante el que personajes que despecian los derechos humanos estén patrocinando esa marcha “por la libertad de los secuestrados” y peor aún cuando roque gonzales continúa injustamente secuestrado por el estado a instigación de la derecha mediática, acusado de la probabilidad de cometer actos terroristas en el futuro.

mas en http://tvbruto.blogspot.com/2008/07/sin-sangre-en-la-cara-sectores-facho.html

[...] a la memoria y revisar su valor histórico, y la chamba que nos corresponde a partir de ellos. El 16 fue el aniversario 16 del atentado a Tarata, y ayer 18 recordamos también como hace 16 años se cometió un crímen impensable para cualquier [...]

pero q mezquindad la del comentario de JEES, esa lacaldia h hecho de todo por la calle tarata y gracias al alcalde masia se nos va arreglar el tema de la deuda de los departamentos, seguro q si no hubiera nada el dia del aniversario tambien se exprsaria igual de ma, POR FAVOR HAY Q CAMBIARRRRRR PAR Q NUESTRO PAIS CAMBIE

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