M aaaaa má
Señoras y señores, como saben, no le tengo feeling a las fechas conmemorativas, y el Día de la Madre no escapa de ello. Tal vez tiene que ver con mi genio detallista - engreidor, dónde no me cabe en la cabeza esperar LA fecha para dar EL regalo, o EL detalle. Ojo, yo valoro y respeto mucho a quienes tienen el coraje de aventurarse a traer una vida al mundo y responder por ella, y es por ello y por mi genio engreidor, que las madres que quiero reciben siempre mínimo una llamada telefónica y me escuchan decir, (aunque me suene un toque trillado cuando sale de mi boca), Feliz Día de la Madre. Contradicciones de la vida.
En el día de la madre no concibo regalar electrodomésticos, eso es para la casa, y si quiero comprar algo para la casa, no tiene que ser esta fecha (aunque la publicidad, que se pone más estúpida que de costumbre, pretende hacerte ver lo contrario). No le compro a mamá ropa, joyas, cosméticos, accesorios, porque prefiere hacerlo sola (no es broma, ya lo intenté). Regalarle algo a mi madre es más difícil que cruzar el Templo de la Perdición con Indiana Jones, y el hecho de que para estas fechas de produzcan objetos para regalo en serie, no me hace más sencillo el asunto.
Por eso, prefiero celebrar bonito su cumpleaños. Y es que a diferencia de, por ejemplo el día de la mujer (al que le tengo cierto feeling, aunque tampoco voy saludando a todas las mujeres que encuentro a mi paso), el día de la madre es una de esas fechas donde lo comercial supera con creces cualquier intento de darle un significado trascendental, y mucha gente haciendo las cosas sin sentido. Lástima para los que terminan llevados por esta corriente.
No voy a negar que como cualquier otra fecha de este tipo, cierta melancolía llena el ambiente, por lo que con toda mi aversión a LAS fechas (y a las rosas), no hay un día de la madre en la que madre no tenga un ramo de rosas en el florero de la sala. Caso contrario se le rompería el corazón, y yo no soy nadie para hacer eso.
Mi madre este año se fue de vacaciones. No precisamente por el Día de la Madre, sino porque le dieron ganas de disfrutar del clima caxamarquino. Y le dije yo que lo haga siempre que le de la gana, porque se lo merece, porque le cae bien, porque la hace feliz. Que vaya tranquila, que su única hija ya no tiene cinco años y, aunque no parezca a veces, hizo con ella mejor trabajo del que cree. Grande ma’.
Pd. A pesar de mis reparos a las fechas que pretenden reparar en un día lo que no hicieron los restantes 364 días, un buen amigo me pasó esto cuando leyó este post en borrador. Puedes tener razón, pero sigo creyendo en la necesidad de no dejarle al “rito” todo el peso que no le das a los días restantes. Ahí pego la parte dónde el buen principito aprende algo más de los humanos.
(…) Los ritos son necesarios.
-¿Qué es un rito? -inquirió el principito.
-Es también algo demasiado olvidado -dijo el zorro-. Es lo que hace que un día no se parezca a otro día y que una hora sea diferente a otra. Entre los cazadores, por ejemplo, hay un rito. Los jueves bailan con las muchachas del pueblo. Los jueves entonces son días maravillosos en los que puedo ir de paseo hasta la viña. Si los cazadores no bailaran en día fijo, todos los días se parecerían y yo no tendría vacaciones. (…)
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