Archive for October 25th, 2007
Censo compro, censo vendo.
En un acto de ombloggismo puro, que no debería permitirme por tener este espacio abandonado, hago públicas las razones por las que el 21 de octubre fui a censar, a pesar de haber afirmado tajantemente que este censo era una completa estupidez y de haber dicho dos días antes: el domingo yo quiero dormir.
Sencillo: me ganó la curiosidad. Esa es la verdadera razón, más allá de que fue por ayudar a mis amigos (coordinadores de zona ellos, buscando empadronadores desesperadamente) y obviando claro los diez soles que no me hacen ni más pobre ni más rica, (aunque me ayudaron dos días a pagar el taxi para no llegar tarde a la chamba).
Sigo pensando que el censo es una “cortina de humo” para justificar gastos injustificables, por no decir que es una de las mayores muestras de estupidez política en nuestro país. Remitiendome a la definición de censo que nos regala Andina (chequeen también wikipedia si desean): El Censo Nacional permite saber cuántos somos, dónde estamos y qué necesitamos las personas que vivimos en el Perú. Luego de debatirlo con más de 100 personas, aún no encuentro cómo, con las 26 preguntas de la encuestilla más cojinova del mundo, se puede sacar una muestra al menos de manera más o menos precisa, la calidad de vida de los peruanos. ¿Cuántos celulares se tiene? ¿En qué distrito vivía su madre cuando usted nació? O sea…hablamos.
Es gracioso, en todas las casas en las que entré me trataron muy bien a mi y muy mal al censo. “¿Preguntan sonseras, no señorita?” o cosas como “Y por esto no se puede salir todo el día?”, o una de las mejores frases “Señorita, yo tengo cable, pero no es mío. ¿Si pongo eso, me cae el DUNA?”. O”Señorita, ya que me censó, ¿ya puedo salir?” Tengo que confesar que me reía mucho con esa pregunta. “Salga nomás! ¿qué le van a decir? Si le dicen algo, le dicen que la empadronadora les informó mal ps”, oh sí, cuanta maldad de mi parte! (ja!). Una sonrisa luego de mi “malvada” respuesta, cerraba nuestro trato.
Una orden de inamovilidad sin sentido (aunque tengo que reconocer que fue extraño y confortable ver las pistas casi totalmente vacías), 40 preguntas insulsas y un escandaloso gasto que sigue involucrando al ya escandaloso SIS. Un censo totalmente aburdo! Mis colegas bloggueros tienen, definitivamente, más y mejor información, aquí.
Decía que me ganó la curiosidad. ¿Curiosidad de qué? De ver las distintas reacciones de las personas entrevistadas, de conocer un poco más las distintas realidades dentro de un mismo distrito, una misma avenida, una misma quinta. Y para conocer todo eso, me sirvió mucho más las conversaciones con la gente que las marcas que hice con lápiz en un cuadernillo. Y fue un placer, entre gaseosas, agua, galletas, yogurt, tampico (y también sin ellos), conversar con las 20 familias que pude censar (no, no eran 14 para todos), recoger sus impresiones sobre el censo (y sobre la vida) y poder cruzar la pista bailando bajo el sol que se le dio la gana de salir.
No puedo negar que una parte de mi quería quedarse en casa y dormir hasta muy tarde para luego salir a romper con la orden de inamovilidad y concursar por el polito de Cloter, que al final ganó mi jefe (bieeen Willie!)…pero soy periodista (y antropóloga frustrada)…me ganó la curiosidad.
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