Y supongo que esa misma autoestima alta es la que hace que corran como carros de carrera. Ellos no sólo manejan combi, ellos son corredores profesionales. De la ruta Venezuela - Callao - Gálvez, o La Mar - todo Canadá, etc., hasta la carrera de Caminos del Inca, nadie los para!
Fuera de bromas, a la velocidad y de la forma en la que manejan la mayoría de choferes, es milagroso que los pasajeros hayamos llegado vivos (sólo un chofer de los 7 que he conocido hoy, no manejaba “haciendo carreras”) y que no se haya atropellado a nadie ni chocado contra nada.
Sin duda agradecimiento especial a Sarita, el Señor de Muruhuay y toda la mancha…que curiosamente desfilan hoy ante nuestros ojos en distintas combis. Gracias…totales, por no convertirme en un número más de la lamentable cifra de accidentes de tránsito. Amén.
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May 17th, 2007 at 6:40 am
Pues interesante la crítica despiadada aunque certera. Mencionas a las combis y no a los microbuses, que tienen otra lógica. Su ritmo de manejo varía según la radio que oyen: reguetonera Okey las chicas, y lonchecito Felicidad los grandes. Fijémonos en las edades de los choferes: adultez para micros, requisito de la municipalidad, señores.
Tal vez no viaje tan seguro, y si el carro choca, le colaborarán pagando con sencillo. El tan mencionado SOAT (Seguro Obligatorio Al Transportista), es, como todo, un vacío legal. Hay cosas que ni qué. El dueño del vehículo, en el caso de las combis -que generalmente no es el chofer sino un militar retirado- paga por asiento. Ejemplo: pago un precio mensual por 20 asientos y adentro viajan 26. Si se mueren 21, ¿cómo saber quién estaba parado para no pagarle indemnización? Desastres diarios no investigados.
Fronteras mentales. Cosas de la vida, el transporte público en Perú es privado porque es una buena oferta para invertir. El transportista piensa como izquierdista porque no asimila el cambio de su rol social. No ven que ahora, y desde hace mucho, son empresarios, lo que los alinea con la derecha(De Soto dixit). Por ello, no piensan mejorar la calidad del servicio y competir.
Usted no es la única culpable. Luego de la liberalización de rutas en 1991, el caos se hizo peor. Sin embargo, recordemos nuestras estrechas calles diseñadas para 1930, el crecimiento caótico de la ciudad y sus avenidas, además construídas sin asfalto por lo que deben ser parchadas constante y cutreramente. También pesa el desorden urbanístico en la precariedad de las normas y la economía, que hacen que uno tenga que trabajar en San Juan de Lurigancho viviendo en Comas.
Tomo dos combis pe varón, se consciente y colabórame. Al fondo no hay sitio, pero hay dos pasamanos. Y varias responsabilidades. El de la combi no es el villano, es apenas un prosaico antihéroe que trabaja 13 horas diarias incómodo, sin beneficios sociales y perdiendo la voz mientras los pasajeros los insultan y los policías los persiguen. Todo para que usted vaya de Breña a San Marcos descubriendo un hit de Nino Bravo. Compartiendo asiento con cientos de historias periodísicas. Sin gastarse los zapatos. Y sin una gota de sudor.