Un viaje de 35 minutos me llevó de la cuadra 5 de Benavides a la 20 de la avenida Arequipa. Hacía calor. Era tarde y llevaba en la billetera algo de lo que debía deshacerme pronto, pues era imposible aguantar tanto peso en mi cerebro y en mis recuerdos: una entrada (casi gratis) al cine. Ideal salida para mi reseción, ideal excusa para alimentar mi ahora anémico espíritu cinéfilo.
La idea brotó de mi mente de casualidad. Mentira. Venía cocinando una excusa perfecta para poder deshacerme de ese papelito de colores, y una tarde gris, aburrida, aturdida y triste, que gritaba con las bocinas de los carros su absurda desesperación, fue perfecta. El porque buscar una excusa y no salir de casa con la letanía clásica de “ya regreso, voy al cine”, no lo sé. Tal vez esperaba una sorpresa. Y la encontré.
Opiniones encontradas
Felicity Huffman me dió esa sorpresa. Escondida entre al menos una decena de gringadas sin sentido, Transamerica es, según clasificación oficial, comedia dramática. Según yo y algunos seres humanos más, una encantadora sorpresa de cine independiente. Huffman encarna a Bree, un transexual que está a punto de convertirse oficialmente en mujer y el último inconveniente que encuentra es un hijo de 17 años, Toby, a quien tiene que rescatar de la carcel, y de quien ignoraba su existencia.
Toby aparece a complicar el sueño de Bree, pues su terapeuta le pone como condición un encuentro con el muchacho antes de aprobar su operación. Aquí empieza el viaje en el que tanto Bree como Toby iran quitando los trapos y los remendos a sus sentimientos, algunas veces más atormentados. Descubrir al otro, compartir con él y compadecerse sin rozar con la lástima, la pena, no es tarea sencilla, ni en la vida cotidiana. Sin embargo, los personajes lo logran sin necesidad de implantar un aura sublime, sino con la naturalidad que les permite la convivencia cotidiana.
La (casi) genialidad de la interpretación de Felicity Huffman, radica en el trato respetuoso que recibe el personaje transexual: no es una caricatura, no es una abobinación, no es un estereotipo. Al contrario. Bree (antes llamado Stanley) es un ser humano con miedos, sueños y frustraciones que va descubriendo poco a poco en la construcción del camino que la ayude a verse como en realidad es, como en realidad se siente, cuestión que, maquillaje de por medio, Huffman logra transmitir en cada uno de sus gestos y señales.
Acompañar a Bree y Toby en su viaje es saludable, entretenido, fascinante. Es “como verse como un rompecabezas, y entender donde caben todos los pedazos” (del soundtrack. Travelin Thru, Dolly Parton)
Canción de cierre de la película. Encantadora.







