¿En el pugatorio, o en el infierno como lo predijo South Park? ¿Dónde estará Saddam, si hay un dónde después de la muerte?
Se murió. Lo juzgó, condenó y ejecutó un tribunal iraquí, el cual existe gracias a la benevolencia estadounidense. Como bien señala Nelson Manrique en un atículo publicado el 1ero de enero en Perú 21, el gobierno de EEUU se presenta como principal defensor de la sentencia y principal perseguidor de Saddam, pretendiendo olvidar la estrecha amistad que los unió hace no mucho, en cierto capítulo también sangriento de la historia de Medio Oriente. Historia en la cual EEUU se hace presente casi de manera permanente, sin definirse como parte de un bando que no sea el suyo propio.Pues bien, la muerte no se la deseo a nadie por la simple máxima de “no le hagas a nadie lo que no quisieras que te hagan a ti” (y a las personas que quieres, añadiría yo). Sin embargo, nace la disyuntiva para muchos, al encontrarse frente a una persona que se zurró frescamente ante la vida y los derechos humanos de miles de personas ante el egoísmo y las ansias de poder, amparado durante mucho tiempo por un gigante experimentado en estas lides. Saddam, llamado cariñosamente Satán, hizo lo que le dió la gana cuando estuvo en el poder. Mató, robó y colaboró fervientemente para que los niños que nacieran en su gobierno sean hoy adultos que no conocen otra realidad distinta a la de la guerra, esto es, si no murieron en el intento de llegar a ser adultos. Sin embargo, como todos los dictadores, tiene sus seguidores, que lo respetan sobre todas las cosas y le justifican cuanta barbaridad cometiera “por defender lo que creen correcto“.
Cuestionar las acciones del señor Hussein está demás. Por otro lado todos sabemos que Mr. Bush aún no se entera que los Estados Unidos tienen fronteras, y que por lo tanto su mandato no puede extenderse alcanzando niveles intercontinentales (ignorancia compartida por gran parte del mundo). Sin embargo, aún cree que todos somos idiotas a gran escala, y no se ha dado cuenta que cada vez menos gente se traga el cuento de sus benévolas intenciones al invadir Irak, y que menos gente aún cree que la muerte de Saddam Hussein resolverá los conflictos en Medio Oriente.
¿Qué sabe él de como se deben resolver los conflictos de Medio Oriente? ¿De qué se puede jactar, si es obvio que EEUU está perdiendo terreno en Irak, como en algún momento lo perdió en Vietnam? Claro, aquí mi voz y mis letras se pierden en el montón de otras tantas letras y otras tantas que se alzan en contra de una guerra absurda ¿Si un país no vive como vive los EEUU, quiere decir que su modo de vida es malo?
Supongo que cada vez que leen expresiones como estas, quienes piensan distinto se zurran en ellas, lanzan una carcajada y siguen con su vida común y corriente, escapando del micrófono de Michel Moore que pregunta ¿mandarías a tus hijos a la guerra a defender esta causa? Pero que más da, que se zurren y hagan oídos sordos y esquiven la pregunta. Quienes pensamos distinto nos zurramos en ellos y seguimos levantando nuestra voz y nuestras letras para hacer sentir nuestra disconformidad y para lanzar una invitación a trabajar por una realidad distinta.
Y mientras tanto, los problemas en Medio Oriente no terminarán, se ha visto que a menos de 24 horas de ocurrida la ejecución de Hussein la violencia no cesa, sino recrudece. Una vez más, se equivocó, señor Bush, y una vez más no lo reconocerá. Saddam, te moriste y la guerra continúa. Te moriste y así no devolverás todas las vidas que debes. Saddam, te moriste y Bush se hace el buenito acusándote. Te moriste y no por ello tus injusticias están saldadas. Saddam: te moriste… ¿Y?








January 14th, 2007 at 5:30 am
Catalina
Larga vida a tu blog.
Gracias por el enlace.