Archive for January, 2007
Al maestro, con cariño
Es extraordinaria y admirable la forma en la que Kapuscinski presenta la profesión periodística. Una dimensión casi desconocida hoy para muchos, o si conocida, guardada en algún baúl (para muchos): presenta el lado humano del periodismo, y del periodista. Ese lado humano que no tiene que arrancar lágrimas para subir las ventas, sino aquel que verdaderamente entiende que hay un otro, hay otra persona afuera que necesita ser escuchada, y que dándole voz a esa(s) persona(s) se puede construir una gran historia. En el libro mencionado (Los cínicos…), se lee apretadamente una pequeña parte de su maravillosa experiencia en África, continente que inspiró casi toda su prolija bibliografía, pero no a modo de relato, pues es una recopilación de distintas conferencias que el maestro brindara.
El título del libro justamente parte de las preguntas de un estudiante: “¿Hay que ser muy cínicos para ejercer el periodismo?“. Imagino la cara de desconcierto de Kapuscinski. Desconcierto antes que indignación, para un periodista que en sus viajes trabajaba doble: hacía el trabajo que le pedía el medio en el que trabajaba, es decir, el que le daba para comer, y por otro lado, el trabajo que necesitaba para vivir. Y para vivir necesitaba contar su verdad, lo que su visión y su convivencia con el otro le regalaban, lo que su sensibilidad le dicataba, lo que su cabeza, su corazón y su estómago necesitaban expulsar a través de sus dedos.
La pasión de este hombre por su profesión parecía inagotable. Tanto, que a pesar de su muerte acaecida hace un par de días, es innegable que ésta seguirá destilando a borbotones al voltear las páginas de sus libros. Al final, quien puede culparlo de simplemente haber creído en lo que hacía, y haber querido hacerlo.
Aquí un enlace directo al homenaje de La República, en una nota muy formal, El Comercio con un emotivo recuento de crónicas publicadas anteriormente, y El País de España que le rinde un sentido homenaje. Desde este humilde blog, el respeto al maestro que nos enseñó que el periodismo está hecho por seres humanos, para seres humanos. Aquí una entrevista que ofreciera el año pasado y que tuve la suerte de encontrar en el youtube. Con el más profundo respeto, al maestro, con cariño.
Y entonces, sucedió. Uchuraccay 1983 - 2007
El verano de 1983, cuando muy pocas personas entendían (aún ahora) que la historia del Perú había empezado a vestirse de luto en una atmósfera confusa, cuya neblina nos cubriría por un periodo de dos décadas. Y en busca del modo de entender, fueron entonces esos ocho periodistas, de distintos medios, pero con un mismo fin a Ayacucho, especificamente a Huaychao. Sin embargo, Eduardo de la Piniella, Pedro Sánchez, Félix Gavilán, Jorge Luis Mendívil, Willy Retto, Jorge Sedano, Amador García y Octavio Infante, no pasaron de Uchuraccay. Fueron en busca de la verdad, y sin duda, la encontraron. Juan Argumedo los guió por las pampas ayacuchanas, los acompañó en esta búsqueda y en este encuentro. El último.
otros no tanto, el informe Vargas Llosa y una exahustiva investigación llevada a cabo a lo largo de los casi tres años que duró su trabajo de campo. Aún así, 24 años después, la sombra del olvido se tiende sobre ellos y todas las demás víctimas de la violencia interna. Un episodio confuso que cobró víctimas que dieron importancia a la situación que se estaba viviendo. Los comuneros victimaron a los periodistas, pero señor Vargas Llosa, que no fue por “arcaicos”, sino porque en la confusión de los inicios de la guerra, confundieron a los periodistas con terroristas, así como posteriormente, los terroristas confundirían a casi 150 pobladores de Uchuraccay, y estos pobladores también pagarían esta confusión con sangre.
NdR: Juan Gargurevich, maestro de periodismo, lanzó una serie de cuatro escritos in memoriam. Buenísimos y altamente recomendables.
Lima, la q no es (¿tan?) horrible
Lo siento señor Salazar Bondy. Es cierto que con 472 años encima, las calles de Lima lucen cansadas. Cientos de veces remozadas, renovadas, altamente transitadas…y cansadas. Destruídas y reconstruídas a medias, con parques y jardines que sobreviven gracias a la buena voluntad y al milagro del oxígeno aún circundante por sus calles. Y sin embargo estas son calles las que soportan penas y alegrías, aquella depresión limeña acompañada por la bóveda que aquí ya no es celeste, sino gris (panza de burro) y también aquellas jaranas en las que el vaso con cerveza se rompe siempre de casualidad.
Lima y su gente. Lima y sus comidas. Lima y su historia cargada de sonrisas y lá
grimas de sangre. Lima que extendió sus tentáculos más allá del Centro Histórico y Barranco, y que sin embargo no se concibe celebrar su aniversario en otro lugar.Lima, el monstruo de siete cabezas. Lima, el Cordano, el Puente de Los Suspiros, Carabayllo, Ancón, la Costa Verde y las playas del Sur, el Estadio Nacional, el Callejón de las siete puñaladas, Chicago Chico, la Avenida Los Héroes, Villa el Salvador, Alianza Lima, Universitario de Deportes, Sporting Cristal y el Muni. Lima y El Olivar, Larco Mar, el Cerro San Cosme y El Agustino, el Urbanito y los Queirolos. Lima y sus prostitutas y sus pandilleros, sus mendigos y sus choros. Lima y su tráfico infernal, y la salvadora Vía Expresa. Lima y su gente que se levanta de madrugada para trabajar y recorre ambos extremos de la ciudad para vivir y mantener a Lima y a su historia, vivas.
En Lima la tristeza se vuelve alegría y la alegría siempre tendrá escondida una pincelada de melancolía. Y es que Así es mi Lima criolla, alegre y jaranera, la tierra tres veces coronada… mil ve
ces inmortalizada en valsesitos que nos recuerdan a quienes no tenemos la suerte de terminar de entender porque tiene tres coronas y no más (tal vez la imposibilidad de respirar en avenidas como Abancay y Tacna sea uno de los motivos contundentes).
Y aunque ya no es cierto que en los callejones de un sólo caño se escuchen alegres taconeares que hagan crujir al cuarto 16, aún estuvo el Bolivar para albergar una barra de mujeres bien acompañadas, y el Munich para terminar la jornada del 18 de enero sonriendo al ritmo de un alegre taconear que nos impulsaba a seguir vivos y a querer un poquito más a Lima. Después de todo, y antes que todo, mi Lima me cobija en sus calles, regalándome la dulce melancolía de un ayer que nos empuja a seguir construyendo su historia y hacerla cada día mejor. Salud (con pisco sour, no hay otra)Sin ojos que lloren por ellos
“¿A quién le gustaría enterrar a su madre?” “A mi. Hace 15 años no encuentro su cuerpo”. No es la frase exacta, pero se le acerca muchísimo, y la encontré en uno de los afiches acerca del trabajo de la CVR, que saliera por el año 2001, hace casi 6 años. Estoy segura que los gritos de indignación de aquellos que quieren desaparecer el monumento de “El ojo que llora” no se comparan con los gritos de dolor de las familias de los más de 69 mil desaparecidos durante la guerra interna.
Testimonio ante la (d)evaluación educativa
Recuento
Tenía apenas 3 años cuando mis padres me abrieron la maravillosa puerta al mundo de la lectura. Sí, no mis maestros de jardín, sino mis padres. Él por su natural fascinación a las letras, ella por marcar mi sentido de independencia (lee tus cuentos tú sola!). Y se los agradezco infinitamente, aunque por ello mis profesoras me hicieron rebotar cual “chibolita” viniball por todos los salones del centro educativo, sin ofrecer más estímulo que el exhibirme como bicho raro. En el colegio, todas las que tuvimos la fortuna o desgracia de saber leer y no tener 6 años, tuvimos que “repetir” inicial. Gracias a los padres que no buscaron otro colegio y a las monjitas, ese año muchas niñas de rizos (naturales o no) y lacitos blancos lloraban al momento de entrar al plantel, pero no de pena, sino de aburrimiento. ¿Resultado final? una anotación que decía “la niña es muy inquieta”. Todas las que respondíamos a ella queríamos cambiarla por “la niña se aburre en clase”.
Tuve profesores extraordinarios, académica y humanamente hablando. Recuerdo una en 3ero de primaria, culpable de que nuestra ortografía sea al menos aceptable. Exigía en lectura, escritura, gramática y ortografía, y era cariñosa como todas las profesoras de primaria que he tenido. Tuvo que salir del colegio porque a ciertas madres de familia no les parecía justo que sus pequeñas y pobres hijas le dediquen tanto tiempo al estudio. ¡Oh pobres de ellas ahora también! Igual respeto a mis “profes” de literatura, historia, razonamiento, álgebra y química. Felizmente no hubo forma de que a ellos, madre alguna (de familia o no) los saque del colegio. Cuando caímos en cuenta que hay profesores que no valía la pena escuchar, no importó que mucho de sus cursos se perdiera en nuestro banco de memoria. Mientras, otros profesores nos ocasionaban neuróticas carreras a las bibliotecas y en casa, muchos padres se rehusaban a cambiarnos de colegio: “El colegio de monjas y la educación en valores, bla, bla, bla”… Hay padres que creen que el colegio les tiene que ahorrar el terminar de educarnos.
Preparme para la universidad fue un verdadero cólico biliar. La exigencia casera de ingresar a la primera no concordaba con los temas que venían en el examen de admisión, puesto que ignoraba la existencia de muchos de ellos. ¿En dos meses y medio es imposible aprender todo lo que no aprendiste en 12 años? No lo sé, pero al fin y al cabo, ingresé. Una vez dentro, la situación no es menos crítica. Yo quiero mucho a San Marcos, pues ahí aprendí mucho…y mucho más fuera de las aulas. La infraestructura es mala, no comparada con las universidades particulares, sino con estándares básicos. Hay pabellones mal construído, casi todos los baños son más que deplorables, hay facultades por las que da pena pasar…En fin, a pesar de todo ello, ha mejorada comparando con lo que había hace 30 años. ¿La evolución de la tortuga?
¡Ay los profesores! ¿Cómo un profesor que pone 19 de promedio, sólo por haber ser anfitriona en un evento no está sujeto a tacha? ¡Sorpresa! es nombrado. Mientras, en otro salón, 30 alumnos nos preguntamos porque no hay más profesores como aquella que acaba de donar una docena de libros que ya no usa (a nosotros nos sirven), da referencia bibliográfica que normalmente no buscamos porque no sabemos que existe, y además exige que nos comportemos como los comunicadores sociales que queremos ser. Profesores de ésta última clase no contamos más de 12, entre los casi 40 que tenemos. De esos 12, ni la mitad están nombrados. Y alumnos que acaban porque los profesores les regalaron la nota, abundan. Aquellos que acaban en porque estudiaron, investigaron y se esforzaron…son pocos. Alumnos que tratan de seguir investigando y estudiando al acabar la carrera, menos…y aquellos que exigen una mejora real en la situación académica no llegan a 100. Alumnos que creen que no pagando matrícula se está mejorando la educación, desgraciadamente hay miles.
Resumiendo… Pues si bien papá gobierno no es banco gratuito, tiene que mejorar la infraestructura y apoyar el desarrollo de los maestros en todos los niveles. A los profesores hay que exigirle que se actualicen, que nos enseñen y no nos regalen la nota. Y claro que se les tiene que evaluar…y capacitar, y mejorar los sueldos, pero no es justo que muchos se escondan tras el nombramiento intocable para brindar educación de pésima calidad. No todos tienen el privilegio de estar en la universidad…estudiante que no lo aprovecha, ¿que hace ocupando el asiento? Si pues, todos somos disfuncionales en nuestro papel para mejorar la educación. ¡Qué esperamos para dejar de serlo! ¿A ver, quien tira la primera piedra? La idea es que no nos apedreemos en mancha.Y te fuiste Saddam
¿En el pugatorio, o en el infierno como lo predijo South Park? ¿Dónde estará Saddam, si hay un dónde después de la muerte?
Se murió. Lo juzgó, condenó y ejecutó un tribunal iraquí, el cual existe gracias a la benevolencia estadounidense. Como bien señala Nelson Manrique en un atículo publicado el 1ero de enero en Perú 21, el gobierno de EEUU se presenta como principal defensor de la sentencia y principal perseguidor de Saddam, pretendiendo olvidar la estrecha amistad que los unió hace no mucho, en cierto capítulo también sangriento de la historia de Medio Oriente. Historia en la cual EEUU se hace presente casi de manera permanente, sin definirse como parte de un bando que no sea el suyo propio.Pues bien, la muerte no se la deseo a nadie por la simple máxima de “no le hagas a nadie lo que no quisieras que te hagan a ti” (y a las personas que quieres, añadiría yo). Sin embargo, nace la disyuntiva para muchos, al encontrarse frente a una persona que se zurró frescamente ante la vida y los derechos humanos de miles de personas ante el egoísmo y las ansias de poder, amparado durante mucho tiempo por un gigante experimentado en estas lides. Saddam, llamado cariñosamente Satán, hizo lo que le dió la gana cuando estuvo en el poder. Mató, robó y colaboró fervientemente para que los niños que nacieran en su gobierno sean hoy adultos que no conocen otra realidad distinta a la de la guerra, esto es, si no murieron en el intento de llegar a ser adultos. Sin embargo, como todos los dictadores, tiene sus seguidores, que lo respetan sobre todas las cosas y le justifican cuanta barbaridad cometiera “por defender lo que creen correcto“.
Cuestionar las acciones del señor Hussein está demás. Por otro lado todos sabemos que Mr. Bush aún no se entera que los Estados Unidos tienen fronteras, y que por lo tanto su mandato no puede extenderse alcanzando niveles intercontinentales (ignorancia compartida por gran parte del mundo). Sin embargo, aún cree que todos somos idiotas a gran escala, y no se ha dado cuenta que cada vez menos gente se traga el cuento de sus benévolas intenciones al invadir Irak, y que menos gente aún cree que la muerte de Saddam Hussein resolverá los conflictos en Medio Oriente.
¿Qué sabe él de como se deben resolver los conflictos de Medio Oriente? ¿De qué se puede jactar, si es obvio que EEUU está perdiendo terreno en Irak, como en algún momento lo perdió en Vietnam? Claro, aquí mi voz y mis letras se pierden en el montón de otras tantas letras y otras tantas que se alzan en contra de una guerra absurda ¿Si un país no vive como vive los EEUU, quiere decir que su modo de vida es malo?
Supongo que cada vez que leen expresiones como estas, quienes piensan distinto se zurran en ellas, lanzan una carcajada y siguen con su vida común y corriente, escapando del micrófono de Michel Moore que pregunta ¿mandarías a tus hijos a la guerra a defender esta causa? Pero que más da, que se zurren y hagan oídos sordos y esquiven la pregunta. Quienes pensamos distinto nos zurramos en ellos y seguimos levantando nuestra voz y nuestras letras para hacer sentir nuestra disconformidad y para lanzar una invitación a trabajar por una realidad distinta.
Y mientras tanto, los problemas en Medio Oriente no terminarán, se ha visto que a menos de 24 horas de ocurrida la ejecución de Hussein la violencia no cesa, sino recrudece. Una vez más, se equivocó, señor Bush, y una vez más no lo reconocerá. Saddam, te moriste y la guerra continúa. Te moriste y así no devolverás todas las vidas que debes. Saddam, te moriste y Bush se hace el buenito acusándote. Te moriste y no por ello tus injusticias están saldadas. Saddam: te moriste… ¿Y?







