Temporada de circo
Muy a tono con estas Fiestas Patrias, y la tradicional temporada de circo, el martes 25 de julio los políticos de siempre, y los recién estrenados en este oficio, nos ofrecieron un espectáculo al mejor estilo del Circo Ruso de Moscú. 119 nuevos padres la patria nos ofrecieron un espectáculo (in)digno de recordar, salvo, felizmente, honrosas excepciones.
Fiestas Patrias, vacaciones escolares, temporada de circo, viajes de fin de semana largo, días de descanso. La tradicional Parada Militar, el tradicional mensaje presidencial y este año, como non plus ultra, cambio de mando, nuevo presidente (bueno, no tan nuevo), nuevos congresistas (bueno, no todos son nuevos) y el Perú entero con nuevas esperanzas (bueno, tampoco tan nuevas, más bien casi todas re-novadas, o desempolvadas del baul en el que se guardaran después de que Toledo acabe de sepultarlas).
Lo cierto es que esta es también temporada de circos. Los hay para todos los gustos, todos los bolsillos, todos los distritos, y demás. Sin embargo, hay que reconocer la labor de nuestros (nuevos?) congresistas, pues en la ceremonia de cambio de mando procuraron (ojo, no todos) ofrecer un espectáculo digno de ser presentado en el Coliseo Amauta, al lado de las estrellas (¿?) de Así es la Vida, y mejor aún gratis, pues la ceremonia de juramentación fue transmitida en señal abierta y cualquier trnseunte que pase por cualquier tienda de electrodomésticos podía gozar con el espectáculo que ofrecieron por lo menos 70 de los 119 congresistas que juraron por Dios y no por la plata (al menos no en voz alta, sino que lo diga Martha Hildebrant mientras cobraba sus gastos de instalación), por su pueblo, por sus partidos, por sus jefes partidarios, por la momia Juanita, por la globalización, por la Sarita y por su última cirugía a corazón abierto.
Aunque ahora que lo pienso, en realidad nos regalaron un show aparentemente gratuito, pero sin embargo le va a costar al Estado peruano, y por lo tanto a nosotros mismos (sí señores, a mi también que desde hace 10 años pertenezco a la PEA y hace dos ya pago mis impuestos), sus módicos sueldos durante cinco años, incluídos gastos de instalación, viáticos, y demás menjunjes que seguramente no sabremos a ciencia cierta (o al menos no tan facilmente), a que se refieren exactamente.
Tras bambalinas
Es claro que no nos merecemos un congreso como el anterior. Es claro que nos merecemos parlamentarios mucho más decentes, honorables y respetables. Que respetos guardan respetos, me enseñó desde niña mi madre, y yo me pregunto porque más que respeto guardamos silencio ante las barbaridades de políticos que evidentemente no nos respetan ni en lo más mínimo.
Acaba de empezar el periodo gubernamental 2006 - 2011, y no quiero presentar(me) un panorama muy pesimista de los próximos cinco años. Sigo creyendo fervientemente en el compromiso ciudadano, en la participación activa y en que el cambio empieza desde uno, pero se tiene que proyectar a los demás. No podemos hablar de desarrollo parcial, pues entonces no sería desarrollo. Crecimiento conjunto, bienestar general, trabajo conjunto para lograrlo, ese ejemplo me gustaría legarle a mis hijos, el día que los tenga.
Algo así como la canción de Julieta Venegas que dice “es probable que lo merezca pero no lo quiero”. Y no quiero que hayan más políticos que se burlen de nosotros, pero para tener su respeto, como sociedad civil, hay que ganarnoslo y demostrar que ya no somos los borreguitos que hace cientos de años creen que somos, y que somo tan o más capaces que muchos de ellos para trabajar por nosotros y nuestra sociedad y sacarla adelante todos juntos, en mancha. Siempre con una pequeña ayudita de los amigos.
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Comentarios
Catalina, a ver si nos linkeamos poues…
http://www.eljinetedelatortuga.blogspot.com y http://www.jpmejiag.blogspot.com
nosotros ya te linkeamos
[...] Poder. Coincido con JAG, en cuanto a lo de “Temporadas de circo” (hace tiempo escribí una cosa parecida, por otro rollo, también político… que coincidencia!). Y ahora, ¿por qué? Pues, además [...]













Por la primera parte, aquello del Gatopardo, cambiarlo todo para que todo quede igual ¿no?
Y que nos hacen lo que nos dejamos. O sea, y me fastidia decirlo, tenemos lo que nos merecemos.
Escribo desde Catalunya donde (como en todas partes) siempre mandan los mismos.