¿Política se llama el juego?
El maestro Joaquin Sabina tiene una canción que reza “amor se llama el juego en el que un par de ciegos juegan a hacerse daño” . Luego del mediocre debate presidencial que nos tocó presenciar el domingo 21 de mayo, me pongo a pensar en que momento la política empezó a ser el juego en el que, no un par, sino muchos “ciegos”, juegan (jugamos?) a hacer daño.
¿En que momento se jodió el Perú?
No es mi intención responder esta pregunta harto manoseada. Tampoco me quita el sueño hacerlo, entiendo que para ello falta mucho camino por recorrer. Sin embargo, me planteo ¿por qué seguimos jodiendo el Perú?
Vamos por partes: Tenemos que elegir entre el cáncer y el sida, dicen los medios. Y muchos de ellos ya escogieron su enfermedad predilecta (lamento no poder decir cual, porque no se quien es cual a ciencia cierta). Sin embargo, estos dos candidatos quedaron luego de que los mismos medios nos lo pusieran en bandeja. ¿De qué se quejan? Y peor aún, nosotros ciudadanos y ciudadanas, que con nuestro bien o mal intencionado voto, los hemos puesto donde estan…¿de qué nos quejamos? Dicen que un pueblo tiene los gobernantes que se merece. Pues aquí está el resultado de ser un país sin identidad, dividido y amnésico.
Así llegamos al esperado día del debate, donde la antesala, es decir las reuniones entre Torres Caro y Del Castillo, fueron mucho más interesantes que el casi amable diálogo - enfrentamiento - exposición de los líderes partidarios.
Cual partido de futbol, de esos que los peruanos estamos acostumbrados a ver, los tiempos fueron aburridos, sin mayores sorpresas que la maleta que Humala trajo consigo llena de abalorios que sacó cuando creyó oportuno. Los ataques de ambos bandos eran de esperarse, y lo que mayor atención concentraba, era la respuesta del oponente. En ello, Ollanta goleó a García. Sin embargo, luego de un análisis más frío, siento que muchas propuestas de Humala suenan muy bien, pero aún sigo buscando el sustento de varias de ellas, mientras que las de Alan tienen un olor insufrible a naftalina y un sabor amargo anticipado.
No pienso decir quien ganó el debate, porque el espectáculo del domingo no tiene nombre, aunque hay que reconocer que el tiempo no jugó favorable para nadie, y que tres minutos no me alcanzan ni para decir mi nombre completo.
No se acepta reclamo sin propuesta
No pretendo empapar este espacio de espeso pesimismo. Todo lo contrario.
Creo que si en algún momento dejamos de lado la vocación de corderos, y nos damos cuenta de que el país es nuestro, de que los políticos tienen el lugar que tienen, porque nosotros lo hemos colocado ahí…o más simple, cuando aceptemos la responsabilidad política que a todos nos compete, dejaremos de tener procesos electorales tan pobres como los que venimos viviendo.
Sin ánimo de hablar en difícil, la responsabilidad política va desde ir a elegir concientemente en las elecciones, hasta el no botar basura en la calle, pasando por no hacer que tu hijo orine en cualquier esquina “porque es chiquito y tiene ganas”. ¿Te gustaría que yo lleve a mi niño a orinar a la puerta de tu casa? No hay manera de entender esta responsabilidad sin involucrarnos directamente desde nuesto propio ombligo.
El debate me dejó pensando en la cantidad de gente que probablemente se quedó dormida para no pasar un mal rato, en todos aquellos que prefirieron ver una película, y en todos aquellos que lo escucharon tratando de encontrar una respuesta.
Las cosas están: el domingo 28 los equipos técnicos se batiran en un duelo, espero más interesante que el aquí mencionado, y una semana después García y Humala estarán una vez más, en nuestras manos. El panorama a primera vista no es muy alentador.
Mientras tanto, yo espero que todos aquellas personas - sobretodo los jóvenes, que nos hemos vuelto un numerito importante para los políticos - que queremos un mejor Perú, miremos al costado y nos demos cuenta que somos muchos más de los que pensamos, que podemos ser muchos más de los que creemos, y que debemos ser muchos más lo que actuemos, no los que juguemos. Con García o con Humala, hay hermanos, muchísimo que hacer. Desde Vallejo hasta hoy, hay cosas que no han cambiado mucho.
Ya lo decía Gonzáles Prada y hasta el Papa Juan Pablo, los jóvenes debemos ser los principales actores de cambio (ojo, no los únicos). Y si no empezamos ahora, dígame mi querida generación ¿cuándo?












“Lisa, el propósito de elegir gobernantes es que no tengamos que pensar”
Homero Simpson