Archive for May, 2006
¿Política se llama el juego?
El maestro Joaquin Sabina tiene una canción que reza “amor se llama el juego en el que un par de ciegos juegan a hacerse daño” . Luego del mediocre debate presidencial que nos tocó presenciar el domingo 21 de mayo, me pongo a pensar en que momento la política empezó a ser el juego en el que, no un par, sino muchos “ciegos”, juegan (jugamos?) a hacer daño.
¿En que momento se jodió el Perú?
No es mi intención responder esta pregunta harto manoseada. Tampoco me quita el sueño hacerlo, entiendo que para ello falta mucho camino por recorrer. Sin embargo, me planteo ¿por qué seguimos jodiendo el Perú?
Vamos por partes: Tenemos que elegir entre el cáncer y el sida, dicen los medios. Y muchos de ellos ya escogieron su enfermedad predilecta (lamento no poder decir cual, porque no se quien es cual a ciencia cierta). Sin embargo, estos dos candidatos quedaron luego de que los mismos medios nos lo pusieran en bandeja. ¿De qué se quejan? Y peor aún, nosotros ciudadanos y ciudadanas, que con nuestro bien o mal intencionado voto, los hemos puesto donde estan…¿de qué nos quejamos? Dicen que un pueblo tiene los gobernantes que se merece. Pues aquí está el resultado de ser un país sin identidad, dividido y amnésico.
Así llegamos al esperado día del debate, donde la antesala, es decir las reuniones entre Torres Caro y Del Castillo, fueron mucho más interesantes que el casi amable diálogo - enfrentamiento - exposición de los líderes partidarios.
Cual partido de futbol, de esos que los peruanos estamos acostumbrados a ver, los tiempos fueron aburridos, sin mayores sorpresas que la maleta que Humala trajo consigo llena de abalorios que sacó cuando creyó oportuno. Los ataques de ambos bandos eran de esperarse, y lo que mayor atención concentraba, era la respuesta del oponente. En ello, Ollanta goleó a García. Sin embargo, luego de un análisis más frío, siento que muchas propuestas de Humala suenan muy bien, pero aún sigo buscando el sustento de varias de ellas, mientras que las de Alan tienen un olor insufrible a naftalina y un sabor amargo anticipado.
No pienso decir quien ganó el debate, porque el espectáculo del domingo no tiene nombre, aunque hay que reconocer que el tiempo no jugó favorable para nadie, y que tres minutos no me alcanzan ni para decir mi nombre completo.
No se acepta reclamo sin propuesta
No pretendo empapar este espacio de espeso pesimismo. Todo lo contrario.
Creo que si en algún momento dejamos de lado la vocación de corderos, y nos damos cuenta de que el país es nuestro, de que los políticos tienen el lugar que tienen, porque nosotros lo hemos colocado ahí…o más simple, cuando aceptemos la responsabilidad política que a todos nos compete, dejaremos de tener procesos electorales tan pobres como los que venimos viviendo.
Sin ánimo de hablar en difícil, la responsabilidad política va desde ir a elegir concientemente en las elecciones, hasta el no botar basura en la calle, pasando por no hacer que tu hijo orine en cualquier esquina “porque es chiquito y tiene ganas”. ¿Te gustaría que yo lleve a mi niño a orinar a la puerta de tu casa? No hay manera de entender esta responsabilidad sin involucrarnos directamente desde nuesto propio ombligo.
El debate me dejó pensando en la cantidad de gente que probablemente se quedó dormida para no pasar un mal rato, en todos aquellos que prefirieron ver una película, y en todos aquellos que lo escucharon tratando de encontrar una respuesta.
Las cosas están: el domingo 28 los equipos técnicos se batiran en un duelo, espero más interesante que el aquí mencionado, y una semana después García y Humala estarán una vez más, en nuestras manos. El panorama a primera vista no es muy alentador.
Mientras tanto, yo espero que todos aquellas personas - sobretodo los jóvenes, que nos hemos vuelto un numerito importante para los políticos - que queremos un mejor Perú, miremos al costado y nos demos cuenta que somos muchos más de los que pensamos, que podemos ser muchos más de los que creemos, y que debemos ser muchos más lo que actuemos, no los que juguemos. Con García o con Humala, hay hermanos, muchísimo que hacer. Desde Vallejo hasta hoy, hay cosas que no han cambiado mucho.
Ya lo decía Gonzáles Prada y hasta el Papa Juan Pablo, los jóvenes debemos ser los principales actores de cambio (ojo, no los únicos). Y si no empezamos ahora, dígame mi querida generación ¿cuándo?
De vuelta y vuelta. La segunda, tercera, cuarta…vuelta de la historia del Perú

Hace unos días el líder del APRA, Alan García, concedió una complaciente entrevista a la periodista Cecilia Valenzuela. En ella, además de las frases harto conocidas a las que ya estamos inconcientemente acostumbrados, invitó a la población a votar por él por convicción. “No voten por mi por que soy el menos malo. Voten por mí porque creen que realmente soy bueno”, fueron sus palabras casi textuales.
Creo que todos los peruanos, apristas o no, somos concientes de los garrafales errores que cometió García en su gobierno 85 - 90. No hay justificación, o en todo caso, el líder aprista es muy bueno tratando de justificar o injustificable. Como todo ser humano, valgan verdades. Para cualquiera es difícil reconocer un error, sin embargo esta carga es mucho más pesada cuando este ser humano es un personaje público. Entonces a mi modesto entender, resulta más que obvio que además de no querer reconocerlos pública y abiertamente, Alan García no se atreve a ponerle nombre propio a SUS errores cometidos. Característica por demás común de la sociedad peruana, la de no querer llamar directamente las cosas por su nombre.
Por el mismo lado, ya que no puede ser por otro, Alan nos pide otra oportunidad. Dice que aprendió de sus errores, que ya no es el jóven imprudente que era antes, que ahora él sabe lo que necesita el Perú. Y esta vez, dadas las circunstancias, tiene a todos los medios a su favor y la supuesta mayor - ¿y mejor?- oportunidad para ganar las próximas elecciones. Cuidado, recordemos que a Lourdes Flores se le quemó el pan en la puerta del horno.
Hay que reconocer que lo más probable es que la sociedad peruana no esté preparada para un sincero mea culpa de García, Giampietri, y toda su mancha, pero no hay que preocuparse por ello, puesto que los ya mencionados, no tienen la más mínima intención de dar más ni mejores explicaciones que las que ya han dado, y lamentablemente no tenemos medios de comunicación lo suficientemente libres y valientes que se los exijan, ni somos lo suficintemente libres y valientes para exigirlo nosotros. Una lástima.
Así llega el señor Alan García a la segunda vuelta contra el “temido” Ollanta Humala. ¿Temido por qué? ¿Temido por quién? Hay que reconocer que los argumentos de este señor no suelen ser muy consistentes, que tiene la memoria frágil - al igual que su contrincante - y que sobretodo, está improvisando en el escenario político nacional. Como muchos otros, es cierto, pero recordemos que la historia del Perú ha estado plagada de improvisaciones y los funestos resultados de las mismas.
Por otro lado, la contracampaña realizada por los medios de comunicación es realmente vergonzosa. La prensa escoje a sus candidatos, y con el poder conferido por nosotros, los ciudadanos casi invisibles, hacen campaña intereses de por medio. Cierto que la objetividad periodística puede ser un concepto ambigüo, pero en estas elecciones los peruanos hemos vivido la falacia del concepto de objetividad periodística. Y lamentablemente, ese ha sido uno de los motores de la campaña del señor Humala.
Digo lamentablemente, porque según mis escuetos conocimientos de política y marketing político, y sobretodo, según mi concepción como ciudadana, de lo que debería ser una campaña, me pregunto ¿por qué gastarse en ataques en lugar de generar propuestas, que es lo que nuestro país necesita? Este es un error en el que han incurrido casi todos los candidatos (19) a la presidencia desde la primera vuelta. Un error que le viene costando al Perú una torpe y, en otras circunstancias, innecesaria segunda vuelta. Lo lamentable es que estoy empezando a creer que el Perú no sabe lo que necesita.
Punto aparte. No creo que Ollanta sea un terrorista, vaya a fusilar a los homosexuales, vaya a estatizar la banca y todo lo demás. Al menos no de manera tan fría y calculada, como lo vienen planteando sus muchos detractores. Creo que puede incurrir en alguno de los errores mencionados, y en muchos más no publicados, por inexperiencia, improvisación, y porque su partido se convirtió en una combi, donde siempre al fondo hay sitio. ¿De qué fuerza partidaria e ideológica uniforme, estructurada y democrática hablamos entonces?
Colofón
Sería lamentable que ambos candidatos se dediquen sólo a atacarse en lugar de hacer un debate a la altura de las circunstancias. Es la tercera segunda vuelta, desde que tengo uso de razón, a la que nos vemos obligados a entrar sin una conciencia clara de que es lo que queremos para el país y como país. Es el tercer debate de segunda vuelta que el Perú presenciará, y la novedad es que Ollanta propone un debate también entre los equipos de gobierno, recomendación que me parece interesante, pero que aún está en evaluación.
Sería importante que este debate sea distinto a la agresiva campaña que han hecho ambos candidatos, sin embargo se que no se les puede pedir mucho en ese sentido. Lo importante será que está segunda vuelta, y el debate que acarrea, no sea una más de las vueltas que cual gato persiguiendo su cola, viene dando nuestro país desde tiempos inmemorables. Yo ya voy contando seis vueltas sobre el mismo sitio, me pregunto cuantas viene contando mi madre, cuantas hubiera contado mi abuelo y cuantas viene contando nuestra herida y muchas veces olvidada historia. Como diría el maestro uruguayo, Mario Benedetti, el olvido está lleno de memoria. Y de espirales , añadiría yo.







