III Twitterton: Una fiesta fuera de la pantalla, para ayudar a quienes no twittean
Twittera de vieja escuela. Desde que abrí mi cuenta, inocente yo, en el año 2007, los usos que le he dado al pajarito en cuestión han sido más de los que alguna vez me imaginé en el 2008, cuando escribía este post [que ahora leo con cierta gran vergüenza] sobre lo que entonces era para mi el pequeño círculo de viciosos que se movían en twitter.
Dado que ese círculo se llenó aún más de vicios y de viciosos, en algún momento a alguien se le ocurrió que podríamos hacer algo mejor con el pajarraquito que sólo negocios, amistad, vida social, intercambio de información o punto de catarsis. Entonces, este es el segundo año que un grupo de twitteros nada ociosos -pero sí multifacéticos, debo decir- nos juntamos para organizar la III TUITERTÓN.
¿Qué es la tuitertón? A estas alturas, es poca la gente que dice que no lo sabe, aunque es mucha la gente que dice que no la entiende. Para aquellos que estén en esa situación y tengan a bien pasar por este olvidado espacio, que ya parece puerta de cantina de pueblo fantasma del viejo oeste [bolilla de paja incluida], va la aclaración:
En realidad, no hay mucho que saber. Je. La tuitertón es un evento pro fondos alguna causa benéfica. El año pasado tuvo dos versiones, y nos hemos propuesto continuar la tradición y tratar de organizar dos al año, con el fin de recaudar dinero para colaborar con alguna institución que lo necesite. Claro, no siempre se puede ayudar a todo el que necesita, así que después de un largo [larguísimo] análisis, cargos de conciencia fuera, escogemos el leitmotiv de nuestra chamba de turno. Este año escogimos dos causas: la Cuna Jardín San José, en Manchay y el Refugio Animazul, en Pachacámac.
Para eso estamos armando una juerga memorable [queda el testimonio de las dos anteriores: 1 y 2, donde el dinero fue a Puno y a Pisco, respectivamente]. La III Tuitertón va este sábado 24 de julio, desde las 4 p.m. en Barranco Bar (Plaza Butters 291, Barranco). Hay un montón de empresas que se han apuntado a colaborar, y habrá un montón de regalos para los asistentes: desde celulares hasta juguetes sexuales… miré usted, toda ayuda es bien recibida y los organizadores no participamos en los sorteos, así que tienen más chance. El tono lo armará Barrio Calavera y estará animando el evento nuestro queridísimo Gonzalo Torres.
Eso sí, si quieren dejar un sencillito más, como colaborando con quienes no tienen idea de lo que es el twitter, bienvenido sea. No todos tienen nuestra suerte, al otro lado de la pantalla.
El circo de la realidad [o la historia de Melcochita]
En el circo de la realidad / sólo hay reflejos de la realidad, / se desinforma de la realidad, / todo se compra, en realidad.
Mientras se crean nuevos ministerios - y los anteriores están casi casi a la deriva -, el frío aumenta exponencialmente en todo el Perú - sí, Puno otra vez jodido - y el circo previo a las elecciones municipales -el gran circo de octubre… porque los circos no sólo son en fiestas patrias, y las entradas al Circo del Sol no son precisamente las más caras que usted pagará en su vida-, las noticias del día se llaman Melcochita, Dorita y Larissa. Un circo propicio y repetitivo, aunque ahora tiene a las Fiestas Patrias de excusa.
¿Por qué Melcochita y la historia de su hija que no es su hija ha ocupado primeras planas, programación dominical, trending topic en el twitter, columnas de opinión y post de viejos bloggers?
Pasen y vean, / monstruos heridos de dos cabezas. / Ponga aquí su intimidad, hable aquí de su dolor, venda su fugacidad. / Pasen y vean, / las confundidas y los horteras. / Muestre aquí su vanidad, haga un alto en su pudor, / que mañana Dios dirá.
Se me vienen a la cabeza dos cosas:
1. que los periodistas sabemos muy bien que la gente se queja de lo que lee mientras compra el diario, o se queja de lo que ve mientras mira el dominical. entonces, supongo, se le está dando a la gente el chisme necesario de cada día. ¿aumentó la venta ese día?
2. que los periodistas nos quedamos sin ideas para sacar cualquier otro tipo de notas. disculpe la molestia, estamos trabajando. Y que la culpa es del Melcocha, por andar ventilando su vida. Caray mire usté.
¿le dimos a la gente lo que le gustaba? ¿armamos el circo?
Hace un año en el salón de clases de algún postgrado que trato de sobrellevar con dignidad, uno de mis compañeros dijo que “la gente se traga todo lo que le dan los medios. No razona”. Le pregunté si creía que la gente es estúpida, y su respuesta fue un tajante “Sí”, que causó que mi hígado procesara mis siguentes palabras más rápido que mi cerebro. “¿Tú eres estúpido?” repregunté, mientras el profesor aguantaba la risa. “Yo no, el resto”, respondió tartamudeando. “Disculpa, yo no soy estúpida. ¿Alguien en este salón se considera estúpido?”. Su respuesta fue “ustedes no, pues”. Y el profesor dio por terminada la conversación.
Perdona Melcocha, no creo que hay que ser estúpido para seguir tu vida. Tampoco creo que la gente sea estúpida. Creo que para seguir la vida privada de alguien que no tiene nada que ver conmigo, tendría que estar tremendamente ociosa, o llevar mis habilidades procrastinadoras al límite. Sorry Melcocha, no te vi. Tuve tanta chamba que tampoco te leí, y apenas vi portadas e hice zapping pensando en que no quiero ser como tú cuando sea grande, aunque me seguiré riendo [contigo, no de tí] con tus frases célebres. Ayyyyy.
Que nadie le cuente el chongo a Constanza cuando sea grande, por favor. La idea es llamar a la mala suerte, ni tentar[la] para que termina siendo otra Florcita Polo, también ilustre personaje del circo de nuestra realidad [¿?].
En el circo de la realidad / hay un desprecio por la realidad, / un desencuentro con la realidad…
[las cursivas no son mis reflexiones después de un par de chelas. Es una canción de Pedro Guerra que describe maravillosamente esta y otras situaciones tan lamentablemente cotidianas para nuestra querida prensa. Con ustedes, el circo de la realidad. La canción, digo]
“En las altas esferas es peor”
¿Considera usted corrupción el que alguien solicite un certificado en un centro de trabajo al cual nunca asistió?
Hace muchos años trabajé haciendo prensa institucional en un lugar del cual tengo recuerdos más que extraordinarios. Sophia (la reina Sophia le decía yo) y yo éramos las únicas mujeres de la oficina de prensa, por lo tanto las encargadas de poner orden en ella (bueno, Sophi más que yo). Parte de intentar ese orden fue convocar a un programa de voluntariado para que colabore con los tres gatos que la habitábamos.
Llevé muchos carteles del programa de voluntariado a la universidad, casi intentando empapelar los murales de la facultad de Letras y de la escuela de Comunicaciones. Feliz yo con mi trabajo, invité a muchos de mis amigos a participar en el voluntariado. Pocos se animaron.
Pasó el tiempo, tres años para ser precisos, cuando recibo una llamada a casa. “Hola Kathy, soy NN”. Era un viejo amigo de la universidad con quien nos distanciamos a finales de la carrera… por el trabajo y porque no todos los amigos son para toda la vida (o la carrera). El detalle es que este muchachito me llamaba para pedirme un favor: que, a pesar que yo ya no trabajaba en aquel lugar, llamara al actual jefe de prensa para decirle que había participado en el programa de voluntariado, para que le dieran su certificado. El problema, distinguido público, es que el señor en cuestión no había participado en el voluntariado.
Me dijo que por favor, en nombre de nuestra antigua amistad, que lo ayude, que estaba postulando a un puesto en el Estado y que le faltaba un certificado de prácticas para alcanzar los puntos necesarios para la postulación y pensó en sacarlo de dicha institución que pertenecía también a la universidad. Yo me rehusé, mucho y de todas las maneras. Y él me dijo “bueno, en realidad ya lo solicité, lo único que te pido es que si te llaman a preguntarte, no lo niegues”. Yo le dije que no iría a acusarlo, pero que si me llamaban no iba a mentir. Al día siguiente me arrepentí de lo que le dije, y pensé en ir a mi ex trabajo a dejar una lista de quienes por ahí pasamos, para evitar más payasadas de este calibre.
Mi amigo NN me volvió a llamar al día siguiente, cuando recogió el certificado, para darme las gracias por no haber llamado a la insitución para decir que no debían dárselo, pero me puso el parche “igual, en la oficina ahora nadie te conoce”. Era cierto, había pasado mucho tiempo y en esa oficina de prensa nadie me conocía ya. Entonces le pregunté si no le daba vergüenza hacer lo qe había hecho. “Ay por favor, es que tú no sabes nada de política. En las altas esferas se hacen cosas peores”, me dijo. Yo le respondí, en medo de mi asombro “y a mi qué. en todo caso, por las puras has ido a pedir ese certificado, para qué lo necesitas, si tu carné aprista es suficiente”. Me dijo “tú no sabes nada de política”. Le dije “Nos volveremos a encontrar, vamos a ver que aprendemos ambos hasta entonces”.
Esa tarde fui a mi ex chamba a dejar una lista de quienes habían trabajado en mis tiempos, y a decir que lamentaba no haberme comunicado antes. Lo gracioso fue que me dijeron “en realidad le dimos el certificado para ayudarlo porque es exalumno de la universidad”. No estoy segura qué parte de la historia fue la que más asco me da.
Lo cierto es que pensaba en quien en algún momento fue mi amigo y en que sin duda, me lo volveré a encontrar dentro de poco, en el corazón del partido de la estrella, donde sin duda se hacen peores cosas en las más altas esferas. Me pregunto si él ya las está haciendo, o en que esfera no tan alta aun andará, haciendo sabe Dios qué cosas.
Ah, ¿quieren saber algo gracioso? Yo trabajé un año ahí, y aun no tengo mi certificado…
Cambiando de Panorama
Panorama. Dícese, en el diccionario peruano, del programa dominical informativo del cual los peruanos tenemos más de 20 años de recuerdo.
Yo tengo muy buenos recuerdos de mi chiquititud, y lamentables recuerdos de su etapa Jessica Tapia. No sé si los buenos recuerdos son porque de niña la palabra criterio no existía en mi vocabulario… pero asumo que parte de mi querer ser periodista tiene la culpa Elsa Ursula, reportera del Panorama de los años 90 (un poco antes, creo) a quien yo veía dar reporte de lugares en los que yo quería estar de grande. Por la conducción principal de Panorama han pasado, que yo recuerde, Dennis Vargas, Guido Lombardi, Mónica Delta, Jessica Tapia… y ahora con Cayetana Aljovín regresó Panorama, con un escenario más bien oscuro y con un fondo musical que tal vez podría ser un poco menos tenebroso, pero ese no es el tema de hoy.

Decía que llega Cayetana Aljovín, comunicadora con mucho más criterio que Jessica Tapia, con un grupo de reporteros jóvenes, con la idea de cambiar el estilo de notas dominicales, en su mayoría excesivamente ligths, en la que naufragamos los domingos a partir de las 8 p.m. Y para su primer programa invita a Alan García. Rating asegurado, of course.
Con el crash boom zap que vive la comunicación gracias a las redes sociales, hay un grupo de gente que usó, una vez más, el twitter como foro de discusión durante la primera emisión de la nueva temporada de Panorama. Si a alguno de nosotros se nos hubiera ocurrido poner un hagtash llamado #panorama, los ejemplos sobrarían, pero no se nos ocurrió, así que, sorry.
Con o sin hagtash, Panorama tenía motivos para ser tema del día (o de la noche) entre la comunidad twittera. Si el papel aguantaba todo, el twitter aguanta más, y aguanta en mancha todavia, por lo que todos ciudadanos con ganas de decir que existimos y opinamos (aun así, formamos parte de la teoría de la espiral del silencio, pero eso lo dejo para otro post) seguimos la edición del domingo 10, día en el que Panorama apostaba por volver a ser un programa ’serio’, después del mal recuerdo periodístico que dejó la última conductora de dicho espacio: Jessica Tapia.
Los programas dominicales son cada vez menos brillantes, y Panorama tuvo un pasado casi glorioso que Genaro Delgado acabó de tirar por el water cuando puso a Jessica Tapia a conducirlo. La señorita telepromter no hizo un buen papel en la conducción. Sus entrevistas más que complacientes y sus comentarios escuetos y a veces hasta desatinados mataron el único recuerdo de un programa que en su momento había marcado historia en la televisión.
La entrevista
Pienso que esa entrevista hubiese tenido rating si la hacía ella o si la hacía la misma Tapia, pero esa no era la idea. Y a pesar de que es bueno asegurar un buen puntaje para el primer programa, creo que no ha sido del todo acertado, aunque tampoco creo que haya sido contraproducente. Es decir, como el primer programa de alguien cuyo único contacto con los medios, además de consumirlos, fue víctima de ellos (datito: hasta hace un par de meses fue la directora de Proinversión, la agencia estatal de promoción de la inversión y antes de eso viceministra del MTC) , tal vez hubiera sido preferible una “desempolvadita”, antes de lanzarse al ruedo con un entrevistado tan complicado como nuestro rollizo y escurridizo presidente.
Y se notó que aun Cayetana tiene que re acostumbrarse a hacer la noticia del otro lado. Primero su manera de dar las notas, es robótica. Lo normal (creo) en una persona que “empieza” frente a cámaras. La soltura te la da el día a día, la práctica. Incontables son las comisiones donde he tenido que corretear a Cayetana Aljovín por una declaración sobre Proinversión, y no la recuerdo tartamudear, al contrario. Creo que es el shock de la primera semana y es comprensible.
Por eso mismo, no sé que tan conveniente haya sido entrevistar al presidente García. Ahora, la entrevista no fue mala, pero sí dejó cosas en el tintero. Ahora, es cierto que el tiempo en televisión es tirano, pero si tienes al presidente de la república a tu disposición durante media hora, su sobrepeso no puede ser una pregunta que vaya a la mitad de la entrevista.
Las reacciones que he visto en el twitter, escuchado en la redacción, y comentado con amigos, apuntan a que muchos esperaban que Cayetana se comporte como Oriana Fallaci. Como siempre, el público pide excelencia, pide más de lo que puede recibir, y nunca está conforme, pero creo que tenemos algunos argumentos para no decir “que buena entrevista”.
Aunque considero que la forma de entrar a temas fuertes (como el de Bagua, o el de la bendita encuesta) fue bastante buena, las repreguntas le restaron fuerza al arranque. Se trató de hablar de todo, y el paso fue tan somero que veo los titulares de mañana rescatando frases presidenciales sin mayor análisis. Y es que no se dio el trabajo de profundizar. Tal vez por ser primer programa no midió bien el tiempo y corrió, tal vez se puso nerviosa, tal vez intentó ser muy políticamente correcta… no lo sé. Pero se le escapó profundizar en el tema de Bagua, el tema de Pisco no se tocó, el tema económico lo vio de pasadita, y esto último me dejó dudas al por mayor…
Es decir, habiendo estado Cayetana tanto tiempo como jefa de Proinversión, agencia adjunta durante su periodo al ministerio de Economía, que haya rodeado apenas los temas económicos puede entenderse que no quería profundizar en ellos porque ella ha sido parte de los aciertos y errores de la política económica de García, por lo que profundizar en ello era casi casi un harakiri. O puede entenderse que no quería entrar en debate con quien fue eventualmente su jefe. O que apuesta por la política económica de García y no tiene nada que decir o cuestionar al respecto. O que prefirió centrarse en lo político porque el presidente habla de economía a cada rato, y a cada rato dice lo mismo. O qué se yo.
Y la segunda parte de la entrevista, fue casi tiempo desperdiciado. O es que me tomo algunas cosas demasiado en serio, no lo sé. Preguntarle por su forma de bailar o su sobrepeso, o si los hermanos yaipén o el grupo 5… esas preguntas al estilo pásame la manty, te quitan tiempo para preguntar, por ejemplo, por Pisco.
Los periodistas no somos infalibles, y como dice un comercial de la UPC sobre los errores que se cometen en distintas profesiones, “los periodistas, los publican”. Y publicamos desaciertos por doquier, así como alguna que otra maravilla. Aunque a veces, como en esta ocasión según yo, también publicamos cosas término medio.
Disclaimer: Ah, y no trato de convencer a nadie. La opinión es mía, exclusivamente y si la compartes, mostro, sino, también. Solo que escribir en los blogs / twitter / foros de discusión, es otra manera de exponer tu punto de vista. Ojo, dije exponer, no imponer.
Perutags: Panorama Panamericana televisión Canal 5 Cayetana Aljovín Alan García entrevista
Periodismo Digital, pero periodismo ante todo
Después de semanas bombardeada de preguntas (propias y ajenas) y pseudo respuestas sobre el periodismo digital… me atrevo a escribir algunas conclusiones.
Se que muchos de mis colegas pueden decir “yala”, pero escribo esto a partir de la frase de una compañera que me decía que no me preocupe tanto por la vida 2.0: “Tu chamba está en el impreso, no con aplicaciones de la web. Claro que en el futuro te va a servir, pero hasta que ese futuro llegue, concéntrate solo en el impreso”. No me creyó cuando le dije que el ‘futuro’ ya había llegado.
1. Internet sí es la gran oportunidad para el desarrollo profesional para un periodista. Puedes (y debes) aplicar todo lo que te enseñaron en la universidad y lo que no, también. Puedes desarrollarte mejor al tener la oportunidad de explotar los diversos formatos a los que te permite acceder la web, y puedes equilibrar mejor tu postura con la de tu público. Las fuentes de información son mucho más variadas, por lo que también tu criterio y todo lo que te enseñaron en la univesidad (verificar fuentes, cruzarlas, buscar ángulos novedosos para la noticia, etc.) estará puestas a prueba.
2. Mayor exposición. Tu trabajo estará expuesto a muchísimas más personas, que sabes que serán bastante críticos con lo que hagas. O sea, si te equivocas -que lo hacemos más seguido de lo que quisiéramos-, lo haces en grande (en mucho más grande que antes), y si aciertas, también. Pero la interacción con tu público también es una buena medida para plantear o replantear tu trabajo.
3. Una plataforma no mata a otra. Pero si obliga a que se replantee su función en el espacio. La televisión, la radio, los periódicos y (hasta) la web han ido evolucionando de acuerdo a coyunturas, y el público acude a cada una de ellas por distintos motivos, pues cada uno busca satisfacer sus diversas necesidades informativas de maneras diferentes. El reto para los medios es reinventarse y complementarse. El reto para el periodista es explotar sus habilidades y romper el paradigma de que el soporte condiciona tus habilidades. Claro, cada uno destaca por cosas distintas y siempre ha sucedido que nos complementamos, pero el explorar otras herramietas más allá de tu grabadora (para los chicos del impreso), es una buena oportunidad para ver las cosas desde otro ángulo.
4. La web hace confluir escritos, audio y video. Tremenda ventaja. Las empresas periodísticas deberían dejar de ternerle miedo y los periodistas deberíamos dejar de tener flojera…
5. Para ser periodista digital debes saber manejar la plataforma (eso se aprende), pero sobre todas las cosas deber ser periodista. Que la curiosidad, la profundidad, el interés, la verificación de datos, el manejo de fuentes y demás maravillas no se pierdan con la excusa de la inmediatez o alguna otra paparruchada por el estilo.
Perútags: periodismo periodismo digital
Reporteando desde el Congreso (Otorongadas, parte I)
A mi me gusta cubrir Congreso, aunque haya días en que lo único entretenido que veas hacer a los parlamentarios sea cosas como estas:
Martha Hildebrandt, dos veces presidenta de la Comisión de Ética, y “prolífica” parlamentaria (aunque hay que reconocer que a pesar de sus pocas intervenciones, estas dejan huella), es conocida por todos por su peculiar estilo de trabajo.
Aunque algunas sesiones del pleno son tan aburridas, que a veces es difícil culparla.
Hay cosas que ni qué. La doña para dormir, tiene estilo.
Perútags: Congreso peruano Martha Hildebrandt
¿Y usted, qué sabe sobre el aborto?
[más allá de su conocimiento de las formas en las que se practica, o más allá de su postura a favor o en contra]
¿Cree usted acaso, que si el aborto eugenésico no se legaliza, se dejará de abortar?
¿Cree usted acaso, que porque la Constitución lo prohíbe, este no sucede?
¿Cree usted acaso, que los miles de abortos clandestinos que se realizan al año son todos ugenésicos o por violación?
¿Cree usted acaso, que decidir abortar es como decidir qué par de zapatos usar tal o cuál día?
¿Cree usted acaso, que por legalizarlo el aborto se volverá un deporte? ¿Cree usted que cualquier mujer se arriesgará a que se haga de su cuerpo un campo de golf?
¿Cree usted acaso, que el aborto solo se realiza en lugares de mal a muerte y no en alguna clínica u otros lugares “seguros”?
¿Cree usted que el hecho de no despenalizar el aborto eugenésico o por violación, evitará que se busque la forma de realizarlo?
¿No cree usted que con la cantidad de avisos que circulan en Lima con la promesa de arreglar el atraso menstrual, si el Estado quisiera realmente, no se clausurarían decenas de lugares donde se realizan abortos clandestinos? ¿No cree usted que el hecho de que proliferen estos anuncios, puede significar que el Estado ya lo avala, de alguna manera? ¿O es que usted cree que cuando una chica va a estos lugares le dan una pócima mágica para que el río rojo corra normal, como todos los meses así porque sí?
¿No cree usted que una vez que se desheche este proyecto de ley -¿no cree? ¿usted cree que lo aprobarían?- el debate que se debería abrir es sobre planificación familiar? (dado que el debate ha disparado sobre el aborto en general y no se ha centrado en el aborto eugenésico y por violación)
¿No contempla usted que de despenalizarse este tipo de aborto se mejoren las condiciones de salud de quienes salen embarazadas y tienen que enfrentar condiciones extremas?
Si su hija, o un familiar muy querido fuera víctima de una violación y quedara embarazada y decidiera abortar ¿usted cómo reaccionaría?
Disclaimer.
Me nacen todas estas preguntas porque no he escuchado ideas (o he escuchado muy pocas) que las responden. Y yo no tengo las respuestas “correctas”.
Lo único que en ese sentido sé sobre el aborto es por experiencias ajenas: tres amigas mías lo practicaron. De las tres, una lo tomó tan deportivamente que me sorprendió. Las otras dos salieron del proceso con rasguños no sólo vaginales, sino en el alma. Y de lo único de lo que puedo dar fe después de acompañar a alguna de ellas en el proceso post, es que decidir abortar no es precisamente divertido, y que quienes lo han practicado alguna vez no entran al consultorio con una sonrisa, ni salen de él pensando en cuándo será la próxima vez que se acuesten con alguien, o en que “por si me vuelve a pasar, ya sé donde venir”. Es cierto también que ninguno de los casos fue por malformación de feto, por violación o porque la vida de la madre estaba en alto riesgo.
Si me preguntan a mi, qué decir… abortar es una experiencia por la que no me gustaría pasar nunca. Al igual que no me gustaría nunca sufrir una violación, o saber que el niño que tengo en el vientre está condenado a morir al nacer, aun cuando yo hiciera lo posible porque pase de la forma más maravillosa del mundo los 9 meses dentro mio. Dios no lo quiera.
Legal o no, sucede. Y la decisión es finalmente de la mujer. Libre e independiente.
Por si acaso, soy católica, y mucho. Pero creer en Dios sobretodas las cosas y no tomar su nombre en vano, y amar al prójimo como a uno mismo, no se traduce (para mi) en cerrar los ojos a una realidad que convive sombríamente con nuestra cotidianidad en los vericuetos de las calles de Lima.
No despenalizar el aborto eugenésico no es equivalente a evitar el aborto. Despenalizarlo no es promoverlo. Me pregunto entonces, aquellos que se han manifestado radicalmente en contra, ¿qué proponen todos para evitarlo, además de un “mensaje a la conciencia”? (mensaje que no llega, por cierto a algunos olvidados lugares donde el aborto es más común de lo que nosotros, limeñísimos, nos atrevemos a creer, y sin duda en las peores condiciones).
Links: Legalizarlo no es igual a promoverlo, ¿Y si pasara en tu familia?, Despenalizarlo no es legalizarlo, Mercedes Sosa y el aborto, verdades legítimas, aborto e inequidad, DDHH y aborto eugenésico, testimonio de un aborto no terapeútico, aborto y normatividad, sobre el aborto no eugenésico, 10 voces a favor y en contra, Cipriani: el aborto y el machismo












